En Monteros se respira voley

El día de partido, la ciudad cambia; nadie quiere perderse el cotejo y todos dicen presente

14 Ene 2018

El partido se jugaba en Monteros, capital del voley tucumano. El calor era agobiante y Monteros Voley enfrentaba su primer juego de la segunda parte de la Serie A-1 de la Liga Argentina contra el aguerrido Bolívar. Las tribunas estaban llenas de familias, amigos y hasta mascotas. “Las Águilas” tenían entre sus hombres al jugador belga Frank Depestele, recién llegado al país, quien estaba apabullado por el intenso calor; el sudor de los jugadores empapaba a las camisetas siendo necesario estrujarlas como ropa recién lavada.

Cuando Monteros Voley juega, sus tribunas se asemejan a esas reuniones familiares de domingo. Mamá, papá, hermanos, primos, tíos, abuelos y hasta mascotas se hacen presentes. Miriam, por ejemplo, va siempre a apoyar a “La Naranja”, con sus hijos Daniel y María y su perrito. Todos con sus camisetas y gorras del club, salvo el integrante de cuatro patas de la familia, que espera la propia.

Daniel Domínguez es parte de una de las hinchadas de Monteros. Por sorprendente que parezca, el club se da el gusto de tener dos facciones de simpatizantes, y que la convivencia de ambas no sea sinónimo de violencia. Una es la de los mayores; la otra es la de los M-12, la de los pequeños. Daniel contó a LG Deportiva que hay fanáticos de Social Monteros que ahora van a ver a Monteros Voley. Además de ser hinchas de un club o del otro, son amantes del deporte, son monterizos, y son tucumanos.


Tiziano, Valentín y “Maxi”, todos de 11 años, son los ball boys de los partidos de “La Naranja”, quienes señalaron: “los días del partido son muy lindos, porque cambia la ciudad, toda la gente viene y se junta para alentar a los jugadores. Todo Monteros se une para apoyar al voley”. Sergio, fiel seguidor de Monteros, expresó: “es un orgullo que un equipo de esta ciudad haya llegado al lugar en donde está”.

No sólo los hinchas o los amantes del voley son los que asisten a las tribunas: también acuden jugadores lesionados en compañía de su familia. Uno de ellos, y con el que LG Deportiva charló, es el punta receptor, Federico Pani, que contó que no era la primera vez que iba con su pequeño hijo Benjamín. “A él también le está gustando, por eso trato de traerlo las veces que puedo. Ve partidos también en casa, se sienta conmigo y la verdad que es lindo ver cómo se entusiasma”, dijo el jugador.


Comentarios