“Hay que respetar tanto a los adultos como a los niños”

El músico Carlos Gianni reclama espectáculos que den herramientas para imaginar. La experiencia del fructífero dúo que integró con Hugo Midón

14 Ene 2018
1

EXPERTO. “Las necesidades de los chicos son imaginar, jugar y emocionarse”, dice el compositor Carlos Gianni. i.ytimg.com

El verano es tiempo de teatro infantil, con propuestas que se multiplican en distintas plazas turísticas, con suerte y calidad dispar. La tentación de montar una obra para salvarse en la temporada, en tiempos en que los padres muchas veces no saben qué hacer con los hijos, conspira contra el reclamo del músico Carlos Gianni de crear espectáculos en los que los teatristas se exijan al máximo en todos los aspectos. “Con argumentos que te dejen imaginar, no que te cuenten cosas para que vos las recuerdes después, sino que te den herramientas para que puedas crearlas y hacerlas tuyas”, destacó.

Gianni es compositor, productor y director musical de exitosas obras como “Huesito Caracú”, “Vivitos y coleando”, “Narices”, “La vuelta manzana”, “El parador de Valeria” y “La familia Fernandes” (ambas se montaron en Tucumán recientemente), entre otras. En el diálogo con LA GACETA, evoca constantemente a Hugo Midón, el principal creador de obras infantiles del país, fallecido hace casi siete años.

“Hugo partía de la ética de respetar tanto a los adultos como a los niños y lo hacía al hablar de lo social y de las cosas que a todos nos tocan, sin distinción de edad: el poder, las relaciones humanas, la amistad, el compañerismo, la ayuda mutua y demás cuestionamientos del hombre. Lo que se hable en el escenario te tiene que abrir la cabeza, y vos podés recuperarlo luego con tu imaginación”, dice.

El director lamenta que el máximo referente que tuvo el género en el país (el mayor premio nacional de la especialidad lleva su nombre) no haya dejado una escuela artística. “Le preguntaba muchas veces por qué no se juntaba con un grupo para darle continuidad a sus ideas, pero nunca lo hizo. Luego me di cuenta de que hubo un solo Beethoven y un solo Charles Chaplin, que tampoco dejaron a nadie atrás”, señala.

“En la Capital Federal el teatro infantil está invadido por las superproducciones grandilocuentes al estilo Disney y por los fenómenos televisivos, pero también está la posibilidad de elegir”, destaca. Justamente, una de las obras que no pierden vigencia del dúo creativo Midón-Gianni es “Vivitos y coleando 2”, que se repuso el año pasado en Buenos Aires y que es un ejemplo de lo que predica. “Es una propuesta que habla del presente y del clasicismo también, porque van tres generaciones simultáneas en el teatro, con la abuela y la mamá que cantan las canciones y los nietos que las miran como a locas. Cuando los adultos pueden jugar como niños, está bien hecha la obra”, afirma.

En ese mismo sentido, reclama que se invierta en la producción de las puestas en escena, un aspecto que no siempre es atendido adecuadamente. En Europa, las principales apuestas en este género surgen desde los gobiernos, con subsidios y aportes especiales como se dan en Inglaterra y en Francia. “Estamos en otra realidad, pero no tenemos por qué envidiar lo que se hace afuera”, sostiene.

Las necesidades de los niños a la hora de abordar una obra no conocen de fronteras políticas en América Latina. “Hay necesidades que son permanentes e idénticas, y otras que pueden ser distintas. Imaginar, jugar y emocionarse es para todos por igual, aunque algunos lo hagan con una muñeca de trapo o con un pedazo de caña de azúcar y otros con una tablet. Pero aún cuando recurren a lo más nuevo de la tecnología, lo mismo están jugando; no se pueden desconocer los avances, y lo fundamental es aprender a usarlos para poder enseñarles a los chicos en un trabajo conjunto con ellos. Es la única forma de evitar que se los coma el celular y las redes sociales”, alerta.

Material en uso

El material didáctico que elaboraron Midón y Gianni sigue siendo utilizado en las escuelas y en los talleres, aunque tengan más de 30 años de editado y de circulación. “Quizás esa sea la escuela no formal que dejó Hugo”, admite.

Muchas de esas experiencias pedagógicas se están registrando en el interior del país (en Córdoba principalmente), al tiempo que se están poniendo en escena varias de sus obras en simultáneo. Cada vez que dicta un taller, descubre que hay grandes expectativas de quienes asisten, lo que indica al mismo tiempo una necesidad de formación que no está atendida por otros espacios de capacitación formal.

Al momento de componer la música, Gianni se asienta en los valores que defiende: “busco profundidad, porque los chicos lo son; emoción; cambios de una cosa a otra para pasar de una chacarera a otro ritmo y mucho juego, que es el valor esencial de la niñez”. Aclara que, así como hay improvisados, hay muchos otros artistas que trabajan seriamente en esta materia. “Pero ninguno con la capacidad de locura de Hugo”, admite.

Comentarios