El Papa alerta sobre el poder ideológico de los países ricos

Reflexiones a 70 años de la Declaración de los Derechos del Hombre

09 Ene 2018
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LA CAPILLA SIXTINA. El Papa se reunió con representantes diplomáticos de 185 países acreditados en la Santa Sede. reuters

EL VATICANO.- El papa Francisco advirtió ayer sobre el peligro de una “colonización ideológica de los países más fuertes y ricos”. Al mismo tiempo, advirtió que a 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, “duele constatar cómo muchos derechos fundamentales están siendo pisoteados”.

“Sin embargo, conviene constatar que, a lo largo de los años, sobre todo a raíz de las agitaciones sociales del año 68, la interpretación de algunos derechos fue progresivamente cambiando, incluyendo una multiplicidad de nuevos derechos, no pocas veces en contraposición entre ellos”, planteó durante su mensaje de casi una hora al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.

Ante representantes de 185 Estados, aseveró que esa situación “no siempre ha contribuido a la promoción de las relaciones de amistad entre las naciones, puesto que se han afirmado nociones controvertidas de los derechos humanos que contrastan con la cultura de muchos países, los cuales no se sienten por este motivo respetados en sus propias tradiciones socio-culturales, sino más bien desatendidos frente a las necesidades reales que deben afrontar”.

“Está también el peligro, en cierto sentido paradójico, de que, en nombre de los mismos derechos humanos, se vengan a instaurar formas modernas de colonización ideológica de los más fuertes y los más ricos en detrimento de los más pobres y los más débiles”, advirtió también durante su mensaje.

El Pontífice repasó los principales conflictos a nivel mundial. Pidió diálogo en la península coreana y una “solución de dos Estados” para Israel y Palestina. También advirtió sobre “la crisis política y humanitaria cada vez más dramática” en Venezuela.

A renglón seguido recordó “la importancia del derecho al trabajo. No hay paz ni desarrollo si el hombre se ve privado de la posibilidad de contribuir personalmente, a través de su trabajo, en la construcción del bien común”..

“En cambio, es triste ver cómo el trabajo en muchas partes del mundo es un bien escaso. Hay pocas oportunidades para encontrar trabajo, especialmente para los jóvenes”, lamentó Jorge Bergoglio.

“Con frecuencia resulta fácil perder el derecho al trabajo, no sólo por las consecuencias de la alternancia de los ciclos económicos, sino también por el recurso progresivo a tecnologías y maquinarias cada vez más perfectas y precisas que reemplazan al hombre”, alertó. (Télam)

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