Cartas de lectores

05 Dic 2017
1

La cultura nuestra del pesebre

Comienza diciembre y un sentimiento tierno nos invade. Tiempo de familia, de reuniones, de festejos. Con temperaturas agobiantes tan comunes en nuestro verano, los árboles de Navidad van inundando los comercios que, sobre todo cuando ofrecen juguetes, tienen un Papá Noel robusto y sudoroso sacándose fotos con los ilusionados pequeños. Y nadie dice nada. Las tarjetas de salutación tan características en estas fiestas pintan nieve, trineos y renos entre otras cosas. Y todo bien. No hay una respuesta prejuiciosa como sí se observa cuando llega Halloween. Se comenta “qué tenemos que copiar esto de las brujas tan poco nuestro”, con oscuros relatos que nada tienen que ver con lo que es la celebración en sus lugares originarios; un simple festejo infantil en donde las caritas de sus protagonistas se ocultan detrás de disfraces reclamar golosinas en la vecindad. Y mientras disfrutan con la entrega, los adultos también lo hacen y vuelven a ser niños. ¿No es lo nuestro? Tampoco el árbol de Navidad, ni Papá Noel, ni la nieve y los trineos, ni la comida súper calórica que preparamos. Pero esto está bien y nadie lo demoniza. Como debe ser. No es un escrito a favor de la noche de brujas, ni en contra de Papá Noel o de los árboles cubiertos de algodón. Si vamos a bregar por lo nuestro, volvamos al pesebre. Navidad es Natividad, es nacimiento. El que “recibe” las cartitas es el Niño Dios, que no entra por las chimeneas. Y él nos trae la paz, el amor, la misericordia, la solidaridad para los que menos tienen, y, obvio, los regalos. De eso se trata la libertad. De poder elegir y actuar en consecuencia. Siempre. Y no sólo el 25 de diciembre. Lo nuestro es el Niño. Lo nuestro es el pesebre. Lo nuestro es ese pequeño lecho vacío que espera a un bebé que lo ocupa al mismo tiempo que aparecen los regalos. ¿Elegir otra forma está mal? No. Simplemente recordemos que nosotros no tenemos esa Navidad blanca de las tarjetas, que aún hay personas que se aferran a lo verdaderamente cristiano, y que esta celebración lo es. Y que no vale la pena discutir lo que “importamos” de otras culturas, porque la globalización hace del mundo una gran aldea y permite penetraciones culturales que borran, si lo permitimos, nuestras tradiciones. Tenemos que amarlas y defenderlas pero con fundamentos válidos y no demoníacos. Hay que predisponerse a muchas noches en armonía con los seres que amamos ¡Feliz Nochebuena y una hermosa Navidad para todos!

María Estela López

24 de Septiembre 1.431

Concepción


La palabra empeñada I

Una persona de bien respeta la palabra dada o empeñada, pase lo que pase. De un funcionario se espera que sea una persona de bien, probo, pero evidentemente se ve que eso no ocurre y menos con los principales funcionarios de Tucumán. Jaldo fue elegido vicegobernador, este año despreció su mandato y se postuló para otro cargo en complicidad de su compañero de fórmula que le permitió semejante falta de respeto con todos aquellos que lo llevaron a la vicegobernación. Además, el 26 de junio pasado, en una nota de LA GACETA le preguntaban: ¿Usted será un candidato testimonial por el Frente Justicialista por Tucumán? y Jaldo respondía: “No. Si el pueblo tucumano me acompaña con el voto, el 10 de diciembre asumiré y juraré por el cargo en disputa. Asumiré el compromiso público, político e institucional durante la semana. Ante escribano público, si es necesario, firmaré un documento que respalde mi decisión, para evitar suspicacias, porque el compromiso no es sólo formal, sino político, siempre y cuando la gente me acompañe con su voto”. Luego, el 24 de agosto, también en LA GACETA, habló el gobernador: “El vicegobernador Osvaldo Jaldo ya lo anunció, él va a asumir como diputado. No hay ninguna duda al respecto”. Así Manzur evadió la pregunta sobre los constitucionalistas que opinaron que el tranqueño tendría que renunciar -y no pedir licencia- si resultara electo en los comicios del 22 de octubre”. Evidentemente la palabra empeñada para ellos no tiene ningún valor. Es triste ver el mal ejemplo que le dan a la sociedad.

María Isabel Viggiani Rocha

[email protected]


La palabra empeñada II

Motivado por entender la enmarañada manera de comportarse de los politicos es que antes de las elecciones decidí participar en las reuniones de los distintos candidatos. Fue así que llegué a un acto que se realizaba en la ciudad del limón, donde pude conversar con el señor Jaldo. En un momento le pregunté sobre la veracidad de lo que decían sus rivales, que él no iba a asumir; y me respondió: “son chicanas de quienes se saben perdedores; te juro compañero que asumiré para defender a Tucumán; nuestra provincia necesita hombres con pantalones largos para responder a los ataques constantes”. También prometió que juntos visitaríamos distintos asentamientos, donde realizo un pequeño trabajo social. Señor vicegobernador: ¿Qué pasó? ¿Qué lo cambió? Espero que ahora mínimamente cumpla con la visita juntos a las zonas humildes de Tafí Viejo.

Marcelo Maza

[email protected]


Daño a la belleza del Valle

Muchos pueblos adornan el faldeo del Aconquija, pero ninguno con la prosapia y la belleza de Los Pizarro. Para ubicarlo, está a 6 km. al Oeste de La Cocha, “escondido” en el Valle Calchaquí, al Sur de la capital tucumana. El río San Ignacio nace en la unión de numerosos arroyos en la cumbre de Las Higuerillas, Catamarca, y entra a nuestra provincia por la Quebrada de la Cumbre del Potrerillo. Allí cae la cascada más alta de Tucumán, con sus 86 metros, y sigue su curso hasta llegar al dique Los Pizarro, obra maestra de la ingeniería que hizo construir en los años 30 el gobernador Luis F. Nougués. El riego dotó de progreso a Huasa Pampa Norte, Los Pizarro, San Ignacio, El Retiro y Monte Grande, entre otros, y mejoró en gran forma con la construcción de la represa al Oeste de Los Pizarro. Las acequias y los canales de riego traían agua limpia que también se usaba para beber. Pero hoy, al atravesar el pueblo, se puede “percibir” que esas acequias están invadidas por los desechos cloacales que arrojan algunos vecinos desaprensivos, cuya tozudez les impide razonar sobre el daño que hacen. Por eso, con el debido respeto que merecen, les pido a las autoridades de la comuna y de la provincia que no miren para otro lado y actúen rápida y enérgicamente para solucionar este problema ambiental. Esta actitud desaprensiva de contaminar el agua y el paisaje de los habitantes ribereños, no sólo les entorpece la convivencia con el medio ambiente sino que los denigra como seres humanos.

Amado Apud Lídoro Quinteros 67

San Miguel de Tucumán


La sensación de la inseguridad

Barrio Loteo Santa Tomasa, Yerba Buena, a las 8.30. Ladridos desesperados de mi ovejero alemán, dentro del cuarto donde dormía junto con mi esposa, pero mirando firmemente hacia el escritorio, abertura de por medio. Me incorporo pensando: “hay alguien en el pasillo interior”. Cuando me acerco a la abertura para observar por la ventana, ahí, a un metro y medio, un adolescente, jean clásico y camiseta a bastones negros y amarillos. Lo imprevisto de la situación me dejó estático. Él me miró con una tranquilidad que aún ahora me sorprende; salió caminando hacia la puerta que da al fondo, apuró sus pasos al ver que iba por detrás de él y el perro se le acercaba, trepó al techo y huyó. A las horas, un vecino me informaba que le habían robado del fondo de su casa una bicicleta y otros objetos menores el día anterior y otro contaba que por el frente de su casa había entrado un sujeto pero se disparó el sensor de movimiento y huyó cuando estaba abriendo la ventana de su dormitorio. Hablamos de tres días y 40 metros de distancia entre los tres hechos. A principios de año, abrumados por la ola delictiva que asoló el barrio, conseguimos que la Municipalidad de Yerba Buena nos proveyera de alarmas vecinales, pavimentara dos de las tres calles que solicitamos y sobre una de ellas pusieran reductores de velocidad. Nosotros afrontamos parte de los gastos y mejoramos un poco la iluminación. Somos conscientes de que no somos, ni por lejos, las únicas víctimas. Sabemos, por desgracia, que la situación empeora día a día y no se ve ni acción ni preocupación por parte de quienes debieran ya haber priorizado la tranquilidad y la seguridad de la ciudadanía. Es grande la desazón al ver que malvivientes se llevan tu esfuerzo, y que nunca se recupera nada de lo que llevaron los delincuentes. Por eso es triste que uno permanentemente esté pensando en vender todo e irse a vivir a otras latitudes. En fin, los ciudadanos llevamos una muy mala vida. Estamos siempre en guardia ante cualquier ruido, presencia de sujetos desconocidos, de cuanto vehículo transita y si alguna persona camina, mira o se para cerca de casa. Todo resulta sospechoso. ¿Hay alguna razón para que éste sea el nuevo orden social? Vuelvo a un pasaje lejano de mi vida, cuando tenía 8 o 9 años, cuando podía andar en bicicleta y dejarla en la vereda hasta altas horas de la noche sin riesgo alguno. Los actos delictivos eran excepcionales. No había celulares y no todos teníamos teléfono fijo, y los padres esperaban pacientemente y con tranquilidad nuestro regreso. ¿Será que todo se pudrió a partir de que las raíces están podridas? ¿Dónde está enquistada la delincuencia? ¿Quiénes son los verdaderos delincuentes? ¿Es problema de valores? ¿De cultura? ¿De educación? ¿De asumir responsabilidades? ¿De todo eso? ¿Van a hacer algo al respecto o sólo hay que esperar lo peor? Terminé mi relato, y sin embargo el desaliento y la desesperación no me abandonan. Quiero saber si alguien va a hacer algo para terminar con la inseguridad, porque la verdad, es fuerte el estado de abandono que siento, al igual que todas las personas que intentamos vivir decentemente.

Roberto Della Rocca

[email protected]


La imagen del hornero

Es un gran acierto de las autoridades del Banco Central de la República Argentina el haber elegido la efigie del hornero para imprimirla en el nuevo billete de $ 1.000. Transcribo lo que leí una vez sobre este pájaro. Es un ave que se destaca por su particular nido hecho con barro. Posee un secreto: nunca construye ese nido antes de llover, aunque tenga barro disponible en los canales, acequias y demás. Después de esas lluvias, se alegra y de inmediato comienza a acarrear material (barro) para construir su nido. Por ultimo, reitero mis felicitaciones a las autoridades bancarias por hacerle este homenaje a este pájaro constructor que es un orgullo nacional.

Silvana Paola Herrera

Ruta 305, Km 12,6

Granja Modelo


Respeto por la naturaleza

Al leer el artículo sobre la caída de árboles, concluí que tiene mucha razón en lo que allí se dice. Pero no se cuidan los árboles de la ciudad de Tucumán. Hace horas cayó un hermoso tarco de la vereda de la Legislatura, en Muñecas al 900. Por ser vecina, ya había observado que los maceteros de los árboles eran todos iguales en la cuadra, y que si las raíces del árbol eran grandes y sobresalían, en lugar de hacer un macetero más grande, las raíces eran podadas. Así, le quitaron a los árboles su equilibrio y afectaron su desarrollo natural. Ante estas situaciones, me pregunto: ¿cuándo dejaremos de adecuar la naturaleza a nosotros en vez de respetarla? A ese árbol que cayó le quitaron parte de su base y además afectaron su obtención de alimento de la tierra. También observé que hacían podas, que son más mutilaciones que podas. No se puede actuar indiscriminadamente, ya que afectan el crecimiento natural y también la estética de los árboles. Por otra parte, el artículo de LA GACETA precisa que no se plantan suficientes árboles, los que caen no son reemplazados y que San Miguel de Tucumán necesita la sombra que ellos brindan.

Rosa Neumann

[email protected]


Consecuencias electorales

Aquietados los espíritus y asentada la polvareda de las recientes elecciones, podemos hacer una reflexión sobre ellas y sacar en limpio sus consecuencias. La primera sería que el resultado aseguraría (salvo una catástrofe política) la culminación del mandato del actual presidente en 2019, lo que no sucede con un gobierno “no peronista” desde hace 90 años. Este hecho certifica que nuestra democracia aún está en pañales en cuanto a la alternancia partidaria se refiere. Al mismo tiempo, se cae un mito de la política argentina que dice que el peronismo es el único partido que puede gobernar el país. Los resultados a lo largo y ancho de la Argentina provocaron la fractura del Partido Justicialista, barriendo a los principales aspirantes a conducirlo. Acá cabe mencionar lo señalado por un “jerarca” del gobierno anterior: “si Macri hace en el país la mitad de lo que hizo en Boca (Juniors), no volvemos nunca más”. Seguramente lo dijo al revisar los números y corroborar que cayeron los principales bastiones peronistas, donde el principal era la provincia de Buenos Aires. Otro argumento que sonó fuerte como una verdad, sostenía que la gente iba votar con el bolsillo: en medio de una durísima realidad económica, los ciudadanos ratificaron con su voto lo elegido en 2015. Para quienes vivimos la primavera alfonsinista, el liberalismo menemista, la ilusión delarruista y por último la transversalidad kirchnerista, volvemos a esperanzarnos con un arranque definitivo hacia la prosperidad tan prometida. De nuestra parte, quizá el aporte más certero para que ello ocurra sería, dejando de lado la camiseta partidaria que todos tenemos y guardando en el cajón de la mesita de luz el fanatismo, a la hora de votar “premiar” los aciertos y “castigar” los errores. Tan simple como eso.

Ricardo A. Rearte

Congreso 395

San Miguel de Tucumán

Comentarios