Los árboles, problema de cada verano en Tucumán

04 Dic 2017

En enero pasado, cuando cayó un viejo eucalipto sobre un transporte escolar, causando una tragedia en la avenida Solano Vera, en Yerba Buena, cundió por la provincia una fiebre de poda de árboles enormes y pedidos de extracción por doquier. A tal punto que hubo medidas que se consideraron totalmente exageradas, como el corte en las bases de los ejemplares de la avenida Mitre al 100 en la capital. La emergencia de comienzos de año se replicó hace tres semanas en la zona norte capitalina, con otra tragedia ocurrida al caerse un enorme gomero sobre el auto de un vecino en Monteagudo al 1.800. Otra vez surgieron los debates sobre un asunto al que se le da escasa importancia excepto cuando ocurren las situaciones de peligro, como se plantea en nuestra producción de ayer sobre los árboles de Yerba Buena y sobre las inquietudes de los vecinos.

Tucumán es una provincia que, por su clima y ubicación, necesita de los árboles. Sobre todo las zonas urbanas requieren de los ejemplares adecuados para regular las islas de temperatura. Los árboles ayudan no solamente a bajar el calor en la ciudad llena de cemento sino a la regulación del escurrimiento del agua. El arbolado urbano puede influir en variables ambientales como la radiación solar, la temperatura de superficie y del aire, la humedad y la velocidad del viento.

Sin embargo, cada vez que hay tormentas y fuertes vientos comienzan los problemas. Las caídas de árboles, cuando no ocasionan tragedias como la de la calle Monteagudo o daños considerables en vehículos y viviendas, dejan sin luz a amplios sectores de la población, como ocurrió esta semana en zonas del Este. En Banda del Río Salí se derrumbaron unos 50 árboles del miércoles pasado. Las historias de las emergencias con árboles se cuentan de a decenas en las calles céntricas capitalinas. Por caso, la Muñecas y la 25 de Mayo se van quedando con menos ejemplares a medida que se van cayendo los viejos árboles.

Las causas de las caídas son falta de reemplazo con tiempo de los viejos ejemplares, el daño que se les causó en su momento a las raíces con las obras urbanas (cableados y cañerías subterráneos) y la falta de podas correctas y en los momentos adecuados. Además, hay enfermedades que inciden notoriamente. Ahora se habla de que los naranjos de belleza visual y delicia aromática que han caracterizado a Tucumán tanto como la española ciudad de Sevilla podrían ser reemplazados de a poco a causa del mal conocido como HLB que ataca a los citrus. También inciden los criterios equivocados al plantar árboles inadecuados, foráneos o que, aunque sean nativos, no se adecuan al entorno. “El árbol adecuado en el sitio correcto” es el criterio que se sigue a nivel mundial con respecto al arbolado urbano.

Un experto de la fundación Proyungas dice que “nuestra generación se está haciendo cargo de las decisiones tomadas 30 años atrás, cuando se pusieron árboles inadecuados. Estamos pagando esa falta de planificación”. Las Municipalidades de Yerba Buena y de San Miguel de Tucumán tienen áreas dedicadas a los Espacios Verdes. Sobre ellas recaen las críticas y exigencias de los vecinos en cada emergencia. Precisamente es en esos momentos cuando se puede tener una idea sobre la relativa eficacia de la tarea municipal, tanto en lo que hace a mantenimiento como a poda, extracción y reemplazo de ejemplares, en lo cual siempre parecen estar en falta.

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