Inmersión filosófica en el infierno nazi

Agamben nos lleva a la frontera de lo humano y del lenguaje

03 Dic 2017
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“ZONA GRIS”. En el campo de concentración víctima y verdugo están en el umbral de lo humano. ocdn.eu

ENSAYO

LO QUE RESTA DE AUSCHWITZ

GIORGIO AGAMBEN

(Adriana Hidalgo - Buenos Aires) 

Lo que resta de Auschwitz es un libro profundo y desgarrador. A pesar de los años transcurridos y la desaparición de los sobrevivientes, el texto filosófico nos sumerge en “lo que resta”, es decir en aquello que ni siquiera puede ser dicho. El sentido ético y político del exterminio es lo no dicho que permanece oscuro e incomprensible como testimonio de la capacidad destructiva de todo poder omnímodo. Se pregunta cómo fue posible que Dios haya tolerado Auschwitz. Primo Levi, quien vivió en un campo, habla de una “zona gris” en la que víctima y verdugo se confunden peligrosamente porque ambos están en el umbral de lo humano.

El libro tiene cuatro partes: El testigo, El musulmán, La vergüenza o del sujeto, El archivo y el testimonio. El testigo debería dar cuenta de lo acaecido; la dificultad reside en que se trata de un acontecimiento sobre el cual no hay voz que pueda hablar desde dentro; se han quedado sin voz porque viven la muerte –aun antes de morir– y la muerte no tiene palabras. El testigo ¿realmente pudo contar? Auschwitz era indecible, nunca tuvo palabras. En la jerga del campo, lo intestimoniable tiene un nombre: el musulmán. Se llama así al prisionero que había abandonado toda esperanza y era un cadáver ambulante. Se cree que esa designación refiere al poder absoluto –político o religioso- ejercido sobre el individuo. Ellos fueron el testimonio de una situación límite transformada en atroz costumbre. Y esa naturalización del horror es lo trágico. Pero no todo termina allí. La vergüenza fue un sentimiento dominante en los sobrevivientes ¿por qué yo pude sobrevivir? ¿Seré el Caín de los campos? Para la última parte el autor recurre a Foucault y su consideración de la lingüística “como un acontecimiento del lenguaje, no a lo dicho, sino a lo decible que resta, en lo dicho, como no dicho” (Pag.175).

Obstáculo cognitivo

Ese es el tema: lo que resta y no podrá ser dicho nunca porque habita en la frontera de lo humano y del lenguaje. El horror es indecible e incomprensible; y si bien no puede ser traído al lenguaje, permanece allí silencioso a la espera de nuevas palabras que, posiblemente, nunca podrán decir con justeza qué pasó allí.

Este excelente libro forma parte del proyecto filosófico Homo sacer con el cual Agamben da cuenta de la construcción y usos del poder político en Occidente.

(c) LA GACETA

CRISTINA BULACIO

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