Lo último del gran escritor nicaragüense

Historia de la mujer que logra que Dios le hable

26 Nov 2017
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EN TUCUMÁN. Ramírez, en el Rectorado de la UNT, el 29 de agosto de 2007. Había sido distinguido, la semana anterior, con el doctor honoris causa de la Universidad Nacional de Catamarca.

NOVELA

SARA

SERGIO RAMÍREZ

(Alfaguara - Buenos Aires)  

Cuando abordamos Sara, el segundo libro de Sergio Ramírez centrado en una mujer, nos produce curiosidad la forma de armar una novela partiendo de un relato breve, que, por añadidura, proviene de un libro escrito por Dios. En este caso toma el personaje bíblico de la mujer de Abraham y la madre de Isaac aludida en el Antiguo Testamento por su esterilidad a la que se le concede un hijo a los 90 años.

Sara considera irónico su nombre (Saraí significa princesa) y se pregunta: “¿Princesa de qué? ¿De las soledades del desierto, de mi cocina, de mi barreño?”

El escritor dota al personaje de una sensibilidad moderna, que le permite burlarse de la sujeción incondicional de su marido al Poder, así como enfrentar al Dios que no la excluye del diálogo. “Era la primera vez que el Mago se dirigía a ella. Le había hablado por fin, por su propia boca, o por boca del mancebo. ¿No era aquello un triunfo? Aunque fuera a costa de su cólera, lo había doblegado. De algo sirve la risa, se dijo, y volvió a reírse por lo bajo, cuidando esta vez que nadie la oyera”.

Espía la relación de Abraham con la divinidad, sufre los mandatos divinos y los desaciertos del cónyuge, que no trepida en sacrificarla, incluso explotarla. Trata de salvar a Lot del castigo de Sodoma y Gomorra. Usando las tretas del débil, entrega a la esclava Agar y acepta a su bastardo. Se burla de los ángeles enviados para hablar con el patriarca y conversa con el ángel caído, disfrazado de viejo mendigo.

Atributos femeninos

La novela parte de La Biblia, resaltando el poder de la imaginación. Nos encontramos con un discurso casi realista maravilloso. Un Mago que dicta el Libro en el que nos encontramos melodramáticas historias y expresiones excesivas. El narrador interviene y comenta versiones e interpretaciones, contrastándolas con las versiones del Mago.

Sara triunfa sobre la tragedia por acción del humor y el sentido común frente a la grandilocuencia masculina. Isaac, el nombre de su hijo, significa risa. Hasta la voz de Dios reconoce su fresca irreverencia: “como los truenos de las tormentas que estallan cerca y van alejándose en ecos que tardan en apagarse. Se dirige a Abraham con un áspero reproche que es más bien para Sara: ¿por qué se ha reído Sara?”. Sara es la única mujer que logra que Dios le hable.

La Biblia, un libro sagrado, puede considerarse un clásico de la literatura universal, “un libro que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y una misteriosa lealtad”, como señala Borges. La novela de Sergio Ramírez permite a los lectores revivir con belleza y humor uno de sus episodios.

© LA GACETA

Carmen Perilli

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