El IV Taller Nacional de Chilto reunió a productores, investigadores y gastronómicos

Se trataron temas como mercados, calidad y propiedades nutracéuticas; y compartieron experiencias de cultivo en el NOA.

25 Nov 2017
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TÉCNICOS Y PRODUCTORES. Los asistentes a la jornada de información y capacitación siguieron atentamente las explicaciones de los disertantes.

Alrededor de 100 personas asistieron al “IV Taller Nacional de Chilto”, evento que se desarrolló en la sede del INTA Famaillá, organizado junto a otras instituciones nacionales y provinciales, además de organizaciones de productores del NOA. Participaron, también, investigadores, técnicos, estudiantes y gastronómicos para conocer los avances en cuanto a investigaciones, uso sustentable, actividad comercial y aspectos productivos; además de vincularse con nuevos actores y experiencias para trabajar en conjunto.

Se trataron temas centrales como mercados, calidad y propiedades nutracéuticas; y se compartieron experiencias de cultivo en el NOA. También, se expusieron productos derivados del “chilto” para la degustación de los asistentes.

En el acto de apertura acompañó el secretario de Desarrollo Productivo de Tucumán, ingeniero Álvaro Simón Padrós; el subsecretario de Agricultura de la Provincia, ingeniero Bartolomé Del Bono; por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, el ingeniero Juan Pablo Moro; el Director de INTA Famaillá, ingeniero Roberto Sopena; y por la Universidad Nacional de Tucumán y el Conicet, la doctora María Inés Isla.

Durante la primera presentación sobre “Aspectos básicos del Chilto. Actualidad en el Mundo y en Argentina”, el ingeniero Moro destacó que “por sus características, es la especie con mayor potencial de desarrollo en la región NOA, que promete convertirse en un producto sustentable que garantice la conservación de las Yungas generando un desarrollo local y valorizando la cultura de las comunidades por las especies nativas”.

También resaltó que, “dada la naturaleza del manejo que requiere esta especie, constituye una actividad productiva sustentable no maderera totalmente compatible con el Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos de las provincias, poniendo en valor las zonas de los bosques nativos en categorías rojas y amarillas”.

Trabajo científico

El INTA Famaillá viene trabajando en esta alternativa productiva para Tucumán.

La conservación de los recursos genéticos del bosque está ligada a su uso, dado que las comunidades protegen lo que valoran desde un punto de vista económico y cultural. Surge así la domesticación como un procedimiento ancestral generador de materiales genéticos acorde a las necesidades, y de tecnologías para su mejor aprovechamiento.

La Ley Nacional 26.331 de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) constituye un momento bisagra en la política forestal argentina desde su puesta en vigencia, dado que involucra una serie de consideraciones tendientes a diferenciar productos de alto valor comercial, valorizar las funciones ecosistémicas del bosque, contemplando la conservación y el uso sustentable. En ese marco, se destacan las “zonas amarillas” por ser una categoría intermedia de conservación, con una superficie que supera las 100.000 ha en las “Yungas tucumanas”, y porque implica una demanda concreta en cuanto a alternativas productivas, ya que la ley prohibe el cambio de uso del suelo y el desmonte.

Entre las actividades viables para Tucumán se destaca la restauración productiva con especies nativas de alto valor socioeconómico mediante la técnica de enriquecimiento, principalmente. Ante este escenario, en el año 2006, el INTA Famaillá comenzó a trabajar en la domesticación de especies forestales como el “cedro” y el “lapacho” para el estrato arbóreo.

“Sin embargo, para considerar al ecosistema Yungas de forma integral es importante incorporar especies frutales y ornamentales nativas, de manera de trabajar en el enriquecimiento de toda la estructura vertical de las Yungas tucumanas. Así, se conformó un Grupo Agro-Forestal que incorporó especies nativas frutales, entre las que se encuentra el “chilto” o “tomate de árbol”. Esta consociación agroforestal permitiría obtener ingresos anuales anticipados al turno forestal, mejorando la ecuación económica y siendo una propuesta más atractiva para los productores”, explicó la ingeniera Norma Medrano del INTA Famaillá.

En este sentido, en articulación con otras instituciones, el INTA viene trabajando en la identificación de poblaciones y rescate de individuos de “chilto” con potencial de domesticación en las Yungas. También, aborda la caracterización fenotípica y genética y la experimentación de técnicas de manejo en vivero y cultivo, entre las que se destacan la clonación.

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