Entraron, ataron a las empleadas y robaron la heladería

“Pensé que nos iban a matar, nos encañonaban todo el tiempo, fueron 15 minutos de terror”, relató una de las trabajadoras del negocio

14 Nov 2017
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TERRIBLE ESCENA. “A mi compañera la golpearon en la cara. Ella ni hablaba y yo no paraba de llorar”, relató Ávila, todavía shoqueda por lo ocurrido.

Dos violentos ladrones ingresaron el domingo a la siesta a una heladería de La Banda del Río Salí. Empuñaban armas de fuego y ataron con alambre a las empleadas y a un cliente. Se llevaron la recaudación y las pertenencias de las víctimas.

Según explicaron a LA GACETA algunos comerciantes de la zona, para ellos los fines de semana los delitos aumentan en La Banda. Son 48 horas de tensión en las que tienen que estar alerta y extremar las medidas de seguridad para no ser víctimas de la delincuencia.

Los comerciantes consultados por este diario, coincidieron en que de lunes a viernes la presencia de los Vigías Municipales se advierte en las calles -sobre todo en la zona céntrica-. Pero aseguran que después del mediodía del sábado, los robos aumentan, especialmente en la periferia.

Las empleadas de una heladería de calle 25 de Mayo al 200 padecieron esa realidad en carne propia el domingo pasado, cuando quedaron a merced de dos violentos delincuentes que irrumpieron en el local empuñando armas de fuego y actuaron con extrema violencia.

“Yo pensé que nos iban a matar. También nos insultaban y amenazaban todo el tiempo. Fueron 15 minutos de terror. A mi compañera la golpearon en la cara. Ella ni hablaba y yo no paraba de llorar.”, recordó María Ávila (26), una de las empleadas que se encontraba en la heladería Arlequín cuando se produjo el atraco.

Cerca de las 12.45 del domingo, dos hombres ingresaron al negocio. “Uno era alto y muy robusto. El otro era bajo y delgado. Los dos llevaban anteojos oscuros y estaban bien vestidos”, precisó Ávila. En ese momento, la empleada atendía a un cliente; mientras su compañera se encontraba en el depósito.

Mientras uno de los delincuentes reducía a la empleada y al cliente que se encontraban en el salón, su cómplice fue hasta el fondo del local a buscar a la otra empleada. Luego, los obligaron a ingresar al baño, donde los ataron con alambres y los encerraron.

“Revolvieron todo hasta que encontraron la caja registradora. También se llevaron las pertenencias del cliente, de mi compañera y las mías”, detalló la empleada, y agregó: “Antes de escapar nos dijeron que no intentáramos desatarnos porque debíamos esperar hasta ellos se fueran”.

El dúo de asaltantes se apoderó de la caja registradora con alrededor de $2.500 pesos en efectivo, una computadora y las pertenencias de las víctimas (dinero, tarjetas de débito y crédito y documentación personal). “Una vecina nos dijo que los vio cuando subían a una camioneta blanca que los esperaba en la esquina”, amplió Ávila.

Pasado el peligro, las empleadas y el cliente lograron zafarse de sus ataduras y se comunicaron con la Policía. Ayer, los investigadores analizaban las imágenes de las cámaras de seguridad de la heladería para intentar determinar la identidad de los asaltantes. No se descarta que los ladrones hayan realizado tareas previas de inteligencia, ya que empleados de la misma heladería aseguraron que los delincuentes habrían ingresado al local días atrás simulando ser clientes.

“Todo tipo de robos”

“Gracias a Dios a mí no me tocó todavía ser víctima de un asalto en mi negocio, pero he visto todo tipo de robos. Sobre todo hay muchos arrebatos. En la zona del centro no hay problemas por lo general, pero si te alejás un poco, el riesgo a que te asalten crece. ”, aseguró Alberto, propietario de un local de venta de repuestos para autos.

“De lunes a viernes no hay problema, menos en el centro, donde hay mayor presencia de personal de seguridad. Pero el fin de semana parece que los delincuentes saben que es más fácil robar, porque hay menos control”, opinó Carlos Díaz, quien trabaja en un drugstore.

“Todos sabemos de dónde vienen los arrebatadores porque siempre escapan para la zona de los barrios junto al río Salí. La presencia de los Vigías es muy importante para prevenir los robos, los ladrones no se acercan cuando ellos patrullan la zona. Pero apenas los ‘motoarrebatadores’ ven que los policías municipales no están, como ocurre después del sábado al mediodía, no tienen problema en asaltarse en plena calle o robar a una familia o un negocio”, agregó otro comerciante, quien pidió que su identidad se mantuviera en reserva.

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