Fatboy Slim sacudió al público en el cierre del Personal Fest

El DJ británico puso a saltar a todo el predio. Antes, Los Fabulosos Cadillacs y Phoenix encendieron a la multitud en el Club Ciudad de Buenos Aires.

13 Nov 2017
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PERSONAL FEST. La banda francesa Phoenix fue otro de los platos fuertes de la noche.

El domingo a la siesta arrancó con calma. Cuando comenzó la segunda jornada del Personal Fest, el ambiente indicaba que se trataba del último día libre de muchos antes de volver a las obligaciones semanales. Otra sería la historia a la noche, cuando Fatboy Slim subiera al escenario.

El Club Ciudad de Buenos Aires abrió sus puertas antes de las 15 y Banda de Turistas fue el primer grupo en subir al escenario. Algunas decenas de fanáticos se encontraban a sus pies mientras otros se dedicaban a recorrer los diferentes tipos de entretenimiento que había en el predio. Juegos que ponían a prueba la memoria de los participantes de diferentes maneras y dinámicas en las que vencía quien fuera más hábil para reemplazar palabras de canciones por emojis eran algunas de las opciones.

Julien Ehrlich, baterista y vocalista de la banda estadounidense Whitney, tomó el micrófono antes de las 16. Algunos optaron por mirarlo desde lejos con tal de aprovechar la poca sombra que había frente al escenario, bajo una inmensa estructura de metal.

Jack Johnson y Paramore, los que brillaron en la primera jornada del Personal Fest

La cantidad de espectadores aumentó a medida que fueron tocando otros norteamericanos como Neon Indians y Black Angels. Mientras tanto, las hamacas paraguayas y los espacios verdes del club fueron aprovechados por aquellos que preferían descansar, probablemente preparándose para el cierre feroz que vendría más tarde.

Cállate Mark, la banda punk que integra Florián Fernández Cabello, hijo de Vicentico, hizo retumbar el techo del escenario Indoor Personal. Horas después, en la misma plataforma, Utopians tocó por última vez antes de separarse. "No tengan ídolos, tengan convicciones", fue el mensaje que dejó Bárbara Recanati a sus fanáticos antes de tocar el último tema: Dancing barefoot. Después de más de una década, el grupo anunció que se separaba semanas después de haber desvinculado a su guitarrista en medio de una serie de denuncias por acoso.

Pasadas las 21, Los Fabulosos Cadillacs iniciaron su espectáculo con un Vicentico que permaneció encapuchado durante los primeros 3 temas y un Sr. Flavio enardecido que, al finalizar el show, tocaría los primeros acordes del himno nacional. Después de haber pasado años separados, los integrantes de los Cadillacs se reunieron en 2008 para volver a tocar sus grandes éxitos como Mal Bicho, Matador y Siguiendo la Luna.

Phoenix fue una de las revelaciones de la jornada. A medida que la banda francesa tocaba, el cantante Thomas Mars cada vez se animaba a más. Primero acostado en el piso del escenario, y después pegado a la valla de seguridad y saludando a sus fanáticos, agradecía al público que cantaba sus letras. Hasta que finalmente se decidió: se dejó llevar en andas por la audiencia del club porteño. Primero sostenido por varias personas, luego por algunas y después de pie sobre las manos de un único espectador, el artista pasó cerca de 5 minutos en andas de los fanáticos mientras todos se desesperaban por tocarlo. Su rostro reflejaba una tranquilidad absoluta mientras coordinaba la música que la banda tocaba desde el escenario y alentaba a sus propios seguidores. Finalmente, el público lo devolvió al vallado donde lo recibió el personal de seguridad. Agradeciendo nuevamente, el francés salió de escena con una sonrisa en el rostro.

El pogo de Los Fabulosos Cadillacs y la emoción que generó Phoenix ya habían dejado atrás la calma de la siesta. Eran casi las 12 de la noche y todavía faltaba el acto final: Fatboy Slim. Con un espectacular juego de luces y con las melodías que marcaron la década del '90, el DJ británico puso a saltar a todo el predio. Remixó en vivo bases de Bruno Mars, Gorillaz, Santana y James Brown, entre otros.

Los anteojos de sol, los guantes luminosos y las pelotas inflables aparecieron por doquier, mientras miles de fanáticos saltaban y bailaban al ritmo de las pistas de Fatboy. La audiencia ya no estaba integrada por espectadores de domingo que pensaban en sus responsabilidades del día siguiente, sino por fanáticos de la música que bailaban sin pensar en el lunes que se acercaba. Cerca de las 1.30, el festival que había empezado el sábado se dio por terminado y todos partieron. Caminando hacia la salida, probablemente muchos recordaron que comenzaba una nueva semana. Pero también es probable que, durante la semana, recuerden la música que vivieron durante el sábado y el domingo.

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