Escaleras al cielo en La Madrid

11 Nov 2017
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Las peleas previas a la temporada de lluvias han comenzado. La Madrid, la localidad arrastrada por los torrentes en abril, está esperando la calamidad. La gente construye escaleras hacia el techo y prepara terrazas para tener un refugio cuando vuelva a desbordarse el río Marapa. “Así al menos vamos a poder resguardarnos nosotros y proteger algunas cosas”, dice Elizabeth Zelaya, dueña de una confitería que quedó sumergida en abril. Pero ¿se hizo o no algo desde la gran creciente? La disputa entre la Provincia y la Nación no deja entender bien lo que pasa. Todos dicen que se están haciendo cosas pero el veneno se concentra en los 850 millones de pesos prometidos por el Gobierno nacional que no se han invertido aún. Los funcionarios provinciales dicen que no se los envían y los nacionales retrucan que los fondos están pero que no les han hecho llegar los proyectos ejecutivos terminados para que se transfiera la plata. ¿En este debate quedará sumergida la emergencia vivida por esa población hace siete meses?

Los funcionarios afirman que no, pero la argumentación política contaminada por las elecciones de este año se mantiene. Los tucumanos, que culpan a la Nación por la falta del dinero, dicen que mientras tanto han encarado obras en puntos críticos. La secretaria de Obras Públicas, Cristina Boscarino, no habló de La Madrid pero mencionó que, por ejemplo, los trabajos hechos en afluentes del Gastona evitaron riesgos en el barrio San Roque de Concepción, que se había inundado en 2016. Añade que coordinaron tareas con delegados comunales e intendentes. Pero no le respondió al jefe municipal de Concepción, Roberto Sánchez, que había dicho que la provincia le había entregado una máquina dragadora que no funcionaba y que necesitaba $ 140.000 para arreglarla. Por su parte, el comisionado de La Madrid, Dardo Herrera (que había sido repudiado en abril por los vecinos, porque no había advertido que se le venía la creciente al pueblo) dijo que la provincia envió una dragalina y una retroexcavadora para el Marapa y otra para la zona de Sol de Mayo, donde el Marapa está obstruido. A propósito de Sol de Mayo: esta población que está a la par del embalse El Frontal, 14 km más abajo de La Madrid, está inundada desde siempre. Sólo quedan unas cinco familias y, según se comenta, se quieren ir a vivir a La Madrid, que por menos pasa algunos meses sin agua. El delegado Herrera habló de limpieza de canales y de un plan de alerta temprana para enfrentar las crecientes. Fernando Torres, de Defensa Civil, explicó que se están colocando dispositivos en distintos puntos de los arroyos y ríos, de las alcantarillas y puentes, “para poder tener un registro y monitoreo del agua que circula en esos puntos”. Tal vez sea mejor que el sistema de alerta que tiene la presa de Escaba, que a pesar de tener un plan con Defensa Civil y otras entidades provinciales y nacionales, falló en advertir, seis horas antes, cuando ya se sabía que había riesgo, que se iba a ir el torrente para La Madrid. ¿Se está haciendo toda esa tarea de cuidados? No se sabe. El ministro del Interior, Miguel Acevedo, dice que hay un plan de obras sectorizado y habla en futuro cuando menciona el dinero. “Sean muchos o pocos los recursos que tengamos, los vamos a afectar para encauzar ríos”.

Los funcionarios nacionales son más contundentes. José Ricardo Ascárate, subsecretario de Infraestructura del Plan Belgrano, dice que todo está igual que en mayo. Que la Provincia sólo envió un proyecto ejecutivo que fue aprobado y que otros nueve pedidos son anteproyectos sin terminar. El director nacional de Poblaciones en Riesgo, Pablo García -que está trabajando en La Madrid- dice que Tucumán envió varias propuestas nuevas, pero que actualizaba estimaciones de costos sin justificarlas. Ascárate menciona que Tucumán recibió 50 millones de pesos para reparar caminos e infraestructura y que nunca rindió cuentas para recibir más plata. El administrador de la Dirección Provincial de Vialidad, Ricardo Abad, dice que con ese dinero se recuperaron 100 km de la red terciaria, pero que se rendirá cuentas aproximadamente en diciembre. ¿Significa eso una traba para recibir más plata? La Provincia no habla más claro.

Ascárate le reconoce a la Provincia que se han reparado con fondos nacionales ($ 17 millones) los sistemas de cañerías de agua en zonas como La Cocha, La Invernada, El Sacrificio (donde quedó atrapada la camioneta con las maestras) y dice que la Nación envió dinero para arreglar escuelas en Alberdi, Burruyacu y Tafí Viejo y en especial la escuela diferencial de La Madrid, donde está trabajando la Dirección de Poblaciones en Riesgo. Es llamativo que una escuela de integración total, que recibe gente de todo el sureste tucumano, esté radicada en el lugar más vulnerable de esa zona provincial.

En lo que hace a La Madrid, explica que se hizo una excavación integral del canal de Guarda -se lo ahondó un metro y medio para que traslade más caudal- y se hizo un terraplén para evitar que el torrente vaya hacia la población. Ascárate agrega que la Nación está lista para trasladar, al norte de la escuela de La Madrid, 110 viviendas que se van inundar en la zona sur y critica que la Provincia no preparó la expropiación de tierras para instalar las viviendas. El responsable de esa expropiación es el Instituto de Vivienda, que todo este año estuvo envuelto en el escándalo que sacó a luz el programa “Panorama Tucumano”. ¿Quién va a dar la cara en el IPV por las viviendas para La Madrid?

El encargado de la Unidad Ejecutora Provincial, Sisto Terán, dice que ya tienen preparado un proyecto con las obras de emergencia para atemperar el impacto de las inundaciones este verano. Pero no habla porque aún no se ha presentado el proyecto para el Gobernador. También hay una comisión de emergencia de la Legislatura que ha estado recibiendo propuestas y análisis en los últimos meses y que tiene un plan de contingencia, que sería presentado en una audiencia pública el viernes próximo. Ayer se reunieron con representantes de Catamarca, puesto que el Bañado de Ovanta y una amplia zona en los altos catamarqueños tiene directa incidencia en las inundaciones en el sur tucumano. Con los productores y políticos de Catamarca hay que negociar para hacer un plan integral de recuperación de los ríos Marapa y Medinas, y de toda la cuenca del San Francisco, que ha sido el gran generador de la sobrecarga de agua sobre el Marapa en abril.

A propósito del San Francisco, los productores tucumanos están en falta porque en los últimos 20 años, para sembrar -soja, sobre todo- hicieron terraplenes y canalizaciones que sobrecargaron el Marapa -la más mentada es una de 10 kilómetros conocida como “el canal Sánchez”- que en algún momento habrá que modificar. Se dice que una de las propuestas para la coyuntura es reconstruir los bañados del San Francisco cercanos a La Madrid donde los productores tienen sus cultivos, y dominar con nuevas canalizaciones los ríos La Posta y El Sueño.

Lo inquietante de todo esto es que la pelea ahora está centrada en cosas chicas, de emergencia. Cuando se hizo la convocatoria de todos los factores, en mayo pasado -cuando parecía que todos iban a coincidir en el salvataje del pueblo arrasado- se mencionó la necesidad de un estudio integral de las cuencas y sobre todo de la del San Francisco... pero todo está disperso aún. El ingeniero Franklin Adler, a quien le enviaron los diagnósticos de todas las entidades para que dé una opinión, opinó que hacía falta una comisión ejecutiva con poder de decisión -que no la tiene la Legislatura- y que en una provincia con semejantes problemas de agua es necesaria una autoridad única del agua. Un ministerio. No lo hay. “La Madrid está en un estado de indefensión y hay que estudiar a fondo el problema”, dice, y critica que los profesionales del Estado nunca se animan a tomar decisiones contundentes, “aunque no sean políticamente correctas”. Por eso es que siempre se parcha sin llegar a soluciones de fondo. Al final, por detrás de las peleas de los funcionarios aparece lo que hacen, ven y sienten los vecinos, como las escaleras para subir al techo y la dragalina parada en la orilla sur del Marapa que le mostraron al cronista de LA GACETA la semana pasada. Es que creen, como el vecino Carlos Palomino, que “el único que nos puede salvar este verano es Dios”.

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