La inmunoterapia, otro modo de pensar el cáncer

Es un nuevo modo de tratar tumores de pulmón y de vejiga. Especialistas explican de qué se trata.

13 Oct 2017
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“Fumar es un placer, genial, sensual...”, pero puede ser mortal. Y es muy probable que cuando en 1922 Félix Garzo escribió la letra de “Fumando espero” lo de mortal no se le haya pasado por la cabeza. “Antes de la industrialización, el consumo de tabaco era una rareza. El boom se produjo después de la Primera Guerra Mundial”, destacó Claudio Martín, responsable del área tumores de pulmón del Instituto Fleming y del hospital María Ferrer, e hizo hincapié en la férrea campaña publicitaria a favor del consumo de tabaco de la que participaban, incluso, los médicos.

Y ese dato es clave porque casi marca el nacimiento de una epidemia grave: el tabaquismo está implicado en el 80 % de los casos de cáncer de pulmón. Esto significa que la mayoría de los casos se podría prevenir, y sin embargo en la Argentina es responsable del 15,3% de las muertes por cáncer (y se diagnostican 11.000 nuevos casos por año). Pero eso no es todo. “El cáncer de vejiga -o más precisamente de urotelio, porque afecta todo el aparato urinario- también está directamente relacionado con el acto de fumar, especialmente, cigarrillos”, advirtió por su parte Juan Pablo Sade, miembro de la sección de tumores urológicos del Fleming.

No obstante, durante un encuentro con la prensa, organizado por un laboratorio farmacéutico, ambos especialistas llamaron a no estigmatizar al fumador (Ver “Cuando el cigarrillo manda”)

Hoy se sabe que el cáncer no es una enfermedad sino muchísimas, incluso cuando ataca el mismo órgano. En el pulmón, por ejemplo, la primera gran división establece que en el 85 % de los casos proliferan las llamadas “células no pequeñas”.

“A partir de 2004, gracias a la biología molecular, se halló que el cáncer de pulmón de células no pequeñas puede estar causado por múltiples y diversas alteraciones genéticas”, explicó durante el encuentro Rosario García Campelo, responsable de Patología Torácica del Hospital Universitario A Coruña, España, y calificó los tiempos que estamos viviendo de “revolución terapéutica”. “Claro que hay mucho por hacer todavía, pero en la década de 1970 no teníamos nada. Ahora vamos consiguiendo nuevas drogas para algunas de las variantes de este tipo de cáncer”, afirmó.

Sin embargo, las nuevas terapias por ahora solo se pueden aplicar en algunos casos.

El cáncer de pulmón hallado “a tiempo” (o sea que no se diseminó) puede tratarse con éxito mediante cirugía; pero por la inespecificidad de los síntomas suele detectarse en estadios avanzados. En el de vejiga el porcentaje de diagnósticos tardíos no es tan alto (1 de cada 10 casos), pero -como se dijo- no se habían logrado innovaciones terapéuticas. Por eso es fundamental el cambio de paradigma que se ha producido.

“Disfraces”

“La inmunoterapia implica haber cambiado la forma en que se piensa el cáncer -destacó Martín-. Lo que busca es ayudar al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas, que son muy hábiles ‘disfrazándose’ para aprovechar mecanismos normales del cuerpo”.

“Hemos pasado de pensar el cáncer como algo que crece en el cuerpo a considerar el cuerpo como algo que deja crecer el cáncer. Y cada cuerpo es diferente, pero en general lo que ocurre es que los tumores provocan un caos, lo alteran todo, y el sistema inmune, engañado, se relaja. El camuflaje de las células cancerosas engaña a los linfocitos T, que son los personajes claves del equipo, como (Lionel) Messi”, bromeó García Campelo. “Y lo que se está descubriendo es cómo impedir que sean engañados”, añadió y contó que la supervivencia, en casos de metástasis, se ha duplicado, aunque, aclaró, el punto de parida eran dos años.

Las inmunoterapias actúan en diferentes niveles: algunas, desenmascaran las células tumorales; otras, fortalecen la respuesta de los linfocitos T. La idea general es reforzar, dirigir y/o restaurar las defensas naturales contra el cáncer. La combinación de diferentes tratamientos, que en algunos casos puntuales ya se está llevando a cabo, permite ir logrando progresos.

> No solo pulmones

¿Por qué el tabaquismo produce cáncer también en el aparato urinario? 

El humo producido por la combustión del tabaco contiene miles de sustancias químicas, incluyendo al menos 70 que, se sabe, causan cáncer. “Después de pasar por el pulmón, esas sustancias son filtradas por los riñones y, en la orina, se depositan en la vejiga. Es el lugar del cuerpo donde pasan más tiempo”, explicó Juan Pablo Sade, del departamento de tumores urológicos del instituto Fleming. La probabilidad de que los fumadores padezcan cáncer urológico (que se encuentra entre los 10 tipos de cáncer más comunes del mundo) es al menos el triple de la que tienen los no fumadores. Si hace metástasis, la sobrevida es de 14 meses. 


> PUNTO DE VISTA

Cuando el cigarrillo manda
 
María Elena Elmiger
psicoanalista

Cuando el cigarrillo manda

María Elena Elmiger
Psicoanalista

Durante todo el siglo XX fumar era aceptado, bien visto... ¡anhelado! Era un hábito valioso para la conquista y la seducción. No se lo llamaba adicción. Y era lógico: si dio tanto para hablar, escribir, filmar, mirar, seducir… No estaba en el orden de la a-dicción, porque el adicto es, justamente, alguien que no habla y se satisface sólo con el producto que consume.

Pero la ciencia ha descubierto que el tabaco (y la nicotina) dañan seriamente la salud. Y entonces sí entra en juego el concepto de adicción. ¿Qué es una adicción? Un apego, un uso inmoderado de una sustancia que produce satisfacción. Sin ese objeto o sustancia no se puede vivir. El adicto es un esclavo de su adicción. Cree que su vida depende del objeto que consume. Consumir esa sustancia, ese humo, es un impulso irrefrenable. Entonces, el cigarrillo -como muchos objetos- puede ser tentador, erótico, un poco pecaminoso (“dame el humo de tu boca, dame, que mi pasión provoca”). Pero a veces las cosas cambian: deja de ser “el toque” que acompaña el deseo y se transforma en el dueño de la vida del fumador.

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