Con las altas temperaturas crece la propagación de los piojos

Piletas y areneros, gorros, toallas y hasta las playas son fuentes de contagio. Derribando mitos.

29 Sep 2017
1

¿Van terminando las clases y se van yendo también los piojos? Esa no es más que una creencia popular, porque el calor favorece la reproducción de las liendres. Y las piletas, los areneros y las playas son los lugares más comunes en los que los chicos muerdan el anzuelo. Es por eso que el verano sube las chances de contagio. Esto lo confirma tanto la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) como médicos locales y entidades dedicadas al tema, como la Asociación de Lucha contra la Pediculosis.

Esta enfermedad es ocasionada por los piojos, los cuales no reconocen barreras geográficas, socioeconómicas ni culturales, aunque desde siempre la población más afectada es la de chicos de entre cuatro y 14 años. El piojo vive de 30 a 40 días. La hembra puede poner cerca de 200 huevos o liendres, mientras que cada huevo se transforma en piojo adulto en un lapso de ocho días. Los huevos son colocados en el nacimiento de los cabellos y se adhieren mediante una sustancia cementante. Por este motivo, extraerlos lo más rápido posible evitará su poderosa propagación. Pero ojo: hay que sacar las liendres que están pegadas al origen del pelo, ya que aquellas que están a más de 5 milímetros del cuero cabelludo -de color blanco- ya están vacías.

El contagio se realiza en forma directa, de cabeza a cabeza del niño con piojos, o de manera indirecta a través de peines, cepillos, gorros, ropas, sábanas, areneros, colchonetas. Contrariamente a lo que se cree, el piojo no salta y puede sobrevivir fuera del contacto con la piel más de un día, con lo cual se multiplica la posibilidad de contagio indirecto.

Si bien es una problemática que sucede desde hace décadas -y siglos-, ahora los piojos parecen más resistentes a champúes o lociones caseras (como el vinagre o el extracto de palo santo), según estudios realizados por el Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas del Conicet, que tiene como objetivo fundamental optimizar el control de insectos. Por eso los piojos son objeto de sus estudios.

Profesionales de la SAP apuntan que esta no es una batalla perdida. Sostienen que la higiene diaria y el control familiar es lo principal, porque los tratamientos con lociones o champúes no pueden prevenir la enfermedad. Además aconsejan tomar los siguientes recaudos: evitar el uso de gorros, peines o cepillos de personas con pediculosis; los peines o cepillos con piojos o liendres deberán ser introducidos en agua caliente durante 10 minutos; las sábanas y toallas deben ser lavadas con agua caliente y planchadas; evitar el uso de areneros y el uso de gorra de baño en piletas de natación.

Al final, lo más sencillo suele ser lo más efectivo, según el pediatra tucumano Eugenio Castagnaro. Se refiere al peine fino y a la extracción manual, en esta época en la que más se genera el contagio.

Por otra parte, la Asociación de Lucha contra la Pediculosis, creada por unos papás cansados de esta enfermedad y que para combatirla estudiaron entomología, hace una continua campaña para educar a los padres y a los niños y -a la vez- derriba mitos, para que la información sirva en esta cruzada. Por ejemplo, insisten en aclarar que los piojos no saltan, porque no tienen alas, por lo tanto no vuelan, como cree la mayoría; en que cortar el cabello no tiene incidencia en el grado de infestación, ya que los piojos pasan la mayoría del tiempo cerca del cuero cabelludo, en el nacimiento del pelo; y en que la suciedad no tiene que ver con la propagación de esta enfermedad.

Comentarios