Cómo se producen los terremotos y qué es el temible “Cinturón de Fuego” del Pacífico

Tucumán está lejos de esa zona de subducción.

22 Sep 2017
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-POR AHORA, LEJOS DE GRANDES PELIGROS. A Tucumán llegan las ondas, en forma de temblores, de los grandes movimientos sísmicos que se producen entre las placas en la zona del océano Pacífico. LA GACETA / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO.-

La respuesta a la pregunta sobre si en Tucumán puede pasar lo mismo que en México tal vez surja una vez que vean el mapa con la distribución de las placas tectónicas y el “Cinturón de Fuego del Pacífico”. De esa manera didáctica comienza a explicar la doctora en geología Lucía Aráoz, investigadora del Insugeo (Instituto Superior de Correlación Geológica-Conicet-UNT), cuán lejos estamos de que todo se nos venga abajo, o encima, depende de dónde nos encontremos.

“El Cinturón de Fuego, donde se encuentran México y Japón, muestra cómo las placas oceánicas se meten por debajo de las placas continentales. Ambas tienen diferente composición, por lo que se van fundiendo, levantando la Cordillera de los Andes y generando erupciones en diferentes puntos cercanos. Tucumán está más lejos de esa zona de subducción”, detalla Aráoz, y especifica que nuestra provincia se ubica en la placa continental (Sudamericana), que es gruesa y espesa. Por ello -resalta- lo que nos llega de todo ese movimiento entre placas son en general las ondas, como temblores, que se van expandiendo, diluyéndose, hasta desaparecer. También -agrega- se producen movimientos por las fallas más cercanas, como Guasayán (al sur, en el límite con Santiago del Estero) o el lineamiento Calama-Olacapato-Toro (Salta), que están localizadas mucho más abajo de la superficie.

   

Para entender mejor, la geóloga explica que el planeta es como una pelota que por fuera tiene una corteza partida en trozos: esas son las placas continentales y las oceánicas. “Entre ellas hay uniones y desuniones. Por ejemplo, en las dorsales oceánicas es donde se crea corteza. A pesar de ese crecimiento, el mundo no se hace más grande, sino que crece de un lado y se consume de otro. Y cuando se consume es que una placa oceánica se mete por debajo de las continentales. En el Pacífico pasa eso. Y en los bordes de placas hay actividad sísmica porque hay fricción entre las placas”, detalla.

América Latina se pone en marcha para ayudar a México   

Pero no todo queda por debajo: “en el Tíbet sucede que dos placas continentales friccionan: la de la India y la Euroasiática. ¿Quién se mete abajo? Nadie, las dos crecen hacia arriba y convierten la región en la más alta del planeta. Allí también hay mucha actividad sísmica”.

Sobre fuego

En el temido “Cinturón de Fuego” se encuentran México, Nueva Zelanda y Japón, que recientemente han sufrido terremotos de diferentes grados, así como otros países que han temblado por estos días, como Chile, Perú y Estados Unidos. Todas estas zonas son regiones volcánicas y concentran el 80% de los sismos en el planeta. Según los institutos de sismología de estos tres últimos países, los movimientos registrados a lo largo de la costa americana con el Pacífico se deben a la presión de las placas Pacífica, Norteamericana, Del Coco, Nazca, Caribe y Sudamericana.

Aráoz explica que no necesariamente los países que se encuentran en el “Cinturón de Fuego del Pacífico” ahora deben prepararse para un sismo o un terremoto, ya que eso es imposible de saber porque los sismos no se pueden predecir. De todas formas agrega: “vivir sobre el ‘Cinturón de Fuego’ es como estar sobre una masa de materia ardiente”.

Los sismos más significativos en la historia de Tucumán
19 de enero de 1826
Ocasionó algunas víctimas en la zona de Trancas.
12 de abril de 1899
El epicentro estuvo en La Rioja, pero se sintió fuerte en Tucumán.
17 de noviembre de 1906
Impactó en Tafí del Valle. Hubo derrumbe de construcciones.
11 de agosto de 1907
Repercutió en Monteros, La Cocha, Famaillá y Aguilares.
6 de noviembre de 1913
Produjo daños en la Catedral y se sintió hasta Monteros.
3 de abril de 1931
Ocasionó daños en El Naranjal y El Sunchal (sierra de Medina).
12 de febrero de 1933
Se agrietaron construcciones en Tapia, Raco y Tafí Viejo.
9 de mayo de 1981
La zona más afectada fue Burruyacu y Villa Benjamín Aráoz.
29 de febrero de 1992
Se reportaron daños en Los Nogales y en el Timbó.

Los sismos más significativos en la historia de Tucumán
19 de enero de 1826
Ocasionó algunas víctimas en la zona de Trancas.
12 de abril de 1899
El epicentro estuvo en La Rioja, pero se sintió fuerte en Tucumán.
17 de noviembre de 1906
Impactó en Tafí del Valle. Hubo derrumbe de construcciones.
11 de agosto de 1907
Repercutió en Monteros, La Cocha, Famaillá y Aguilares.
6 de noviembre de 1913
Produjo daños en la Catedral y se sintió hasta Monteros.
3 de abril de 1931
Ocasionó daños en El Naranjal y El Sunchal (sierra de Medina).
12 de febrero de 1933
Se agrietaron construcciones en Tapia, Raco y Tafí Viejo.
9 de mayo de 1981
La zona más afectada fue Burruyacu y Villa Benjamín Aráoz.
29 de febrero de 1992
Se reportaron daños en Los Nogales y en el Timbó.

> Mantener la calma, protegerse y ayudar a otros

1- ¿QUÉ HACER DURANTE UN SISMO?

- No suponer que el sismo es leve.

- Mantener la calma y dar tranquilidad a los demás, no gritar ni correr.

- Protegerse de la caída de objetos pesados y/o vidrios.

- Alejarse de cornisas, ventanas, cables, transformadores, tanques de agua, pozos negros, edificios altos.

- Colocarse, protegiendo la cabeza, al costado de muebles firmes que puedan servir de amparo ante la caída de materiales. 

- Tener cuidado con los aleros, balcones, carteles, vidrieras y fachadas que pueden caerse.

- No usar ascensores.

- Si se encuentra en una escalera, tomar asiento o tomarse del pasamanos junto a la pared.

- En un cine, teatro, estadio o autoservicio, evitar el pánico, no correr hacia las salidas, protegerse en el mismo lugar. 

- Alejarse de ríos, lagos, cerros, puentes y canales.

2- ¿QUÉ HACER DESPUÉS?

- Tratar de resolver los problemas, la ayuda puede tardar en llegar.

- No caminar descalzo ni a oscuras; trasmitir tranquilidad.

- Verificar las condiciones físicas de los familiares o allegados.

- No utilizar luz, gas o agua hasta verificar el correcto funcionamiento.

- Abandonar el edificio en forma ordenada y rápida cuando los daños son graves.

- Ayudar a niños, ancianos y enfermos.

- No mover heridos, salvo que haya peligro de derrumbes.

- No utilizar servicios médicos, hospitalarios, vías de transporte, teléfonos, bomberos, si no son estrictamente necesarios.

- No bajar las escaleras corriendo, hacerlo tomado del pasamanos.

- No usar ascensores.

- Tener precaución al abrir las puertas de placares o roperos.

- No difundir rumores.

- Cuidar el agua.

- Después de un terremoto, siempre ocurren “réplicas”, por lo que conviene estar alerta y alejarse de lugares peligrosos.

3- ¿QUÉ HACER SI VIVE EN UN EDIFICIO?

- Mantener la calma.

- No buscar la salida en forma apresurada

- Resguardarse al lado de muebles firmes: escritorios, mesas, o debajo de los dinteles. 

- Elegir un sitio dónde exista la mayor cantidad de columnas.

- Alejarse de artefactos o muebles que puedan caerse: ventiladores, bibliotecas, vitrinas, estanterías.

- Alejarse de ventanas, espejos, chimeneas, balcones.

- Clausurar el ascensor.

- Si usa escaleras, hacerlo tomado del pasamanos, pegado a la pared.


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Terremoto en México
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