Ecos de la doble designación

17 Sep 2017
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LISTA. París se prepara para recibir a los JJ.OO. por tercera vez en su historia.

El Comité Olímpico Internacional (COI) copió finalmente a la FIFA, pero con mejores modales. Si la FIFA designó en 2010 dos sedes juntas (los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022), el COI, siete años después, lo copia con la doble designación, ya oficial, de París y Los Ángeles como sedes de los Juegos Olímpicos de 2024 y 2028, respectivamente. Para la FIFA, esa votación de 2010, que dejó afuera a dos pesos pesado como Inglaterra y Estados Unidos, marcó el inicio del fin de la era del presidente Joseph Blatter.

Llegó el FBI y los dirigentes que no cayeron presos, murieron o debieron irse. El COI, en cambio, cree que la doble votación del miércoles en Lima garantiza, según palabras del presidente Thomas Bach, “once años de estabilidad”. “Vamos a preparar Juegos Olímpicos excelentes en dos ciudades magníficas”, dijo el dirigente alemán. Tiene razón. Lo que Bach omitió fue que no había más postulantes que esos dos. Es decir, no hubo derrotados influyentes que puedan enojarse. Tal vez, la doble votación olímpica disfrazó una crisis distinta respecto de la que sufrió la FIFA.

¿O acaso alguna vez habían renunciado antes cuatro candidatos en fila a ser sede de los Juegos? Lo hicieron Boston, Hamburgo, Roma y Budapest. Sus autoridades y ciudadanos entendieron que había otras prioridades y que los Juegos eran un despilfarro. Para el COI pareció un retroceso de casi cuarenta años, de Juegos Olímpicos que sufrían boicots y desastres económicos. Los Juegos de 1984 ni siquiera tenían aspirante, hasta que surgió Los Angeles como candidata única. El COI, sin embargo, lució radiante en su Asamblea del miércoles pasado. En Lima no hubo votos en contra ni abstenciones. Ni siquiera pizarra electrónica, sino manos alzadas casi como ejemplo de felicidad.

Es que París y Los Ángeles, en esto tiene razón Bach, serán sedes excelentes. Las crónicas recuerdan que cada una ya organizó dos ediciones precedentes, París en 1900 y 1924 y Los Ángeles en 1932 y la citada de 1984. París 1900, bueno es aclararlo, fue una edición extraña, en medio de una feria comercial, con pruebas insólitas (carreras de bomberos por ejemplo), casi una respuesta despechada a Coubertin, porque el barón, padre olímpico, le había dado a Atenas los primeros Juegos de 1896. En Lima, Los Ángeles resignó pasar sus Juegos de 2024 a 2028 no sólo porque el COI le dará 300 millones de dólares extras, sino también porque, como sugieren muchos, entendió que corría serio riesgo de derrota si 2024 iba a votación.

París, que venía de sufrir tres derrotas (1992, 2008 y 2012), no iba a aceptar una cuarta frustración. Aún así, tenemos que creerle al alcalde Eric Garcetti cuando afirma que Los Ángeles está ya mismo en condiciones de recibir a los Juegos. Su único temor, a esta altura, parece ser Donald Trump. Por eso el propio Garcetti, demócrata, se apresuró en aclararle al olimpismo que él no piensa igual que el presidente de su país.

A fines del año pasado, mientras Trump hablaba de levantar un muro, Garcetti decía en México que daría residencia a 60.000 inmigrantes indocumentados. Trump amenazó con recortes federales a los gobiernos que incumplan disposiciones sobre los inmigrantes indocumentados. Garcetti decidió no hacerle caso.

El mundo vive tiempos hostiles y el olimpismo, hay que admitirlo, parece cada vez más un oasis. ¿Qué otra gran institución mundial se animaría sino a preparar en estos días su fiesta principal en una ciudad tan conflictiva como Pyeongchang, capital de Corea del Norte? Allí, en la ciudad de los misiles, celebrará el COI los Juegos Olímpicos de Invierno en febrero próximo.

Los anteriores habían sido en Sochi, Rusia. Hoy son objeto de cuestionamiento a Vladimir Putin, no sólo por los gastos económicos, sino por las acusaciones de doping de Estado. Fueron acusaciones que hicieron gran ruido.

Pero hasta la propia Agencia Mundial Antidoping (WADA) debió admitir esta semana que, a la hora de la verdad, carece de pruebas. Por eso levantó sanciones contra 95 atletas rusos. El doping, lo hemos dicho en esta columna, está siendo usado en la Guerra Fría siglo 21 que libran hoy Estados Unidos y Rusia. Por eso habrá nuevos capítulos. ¿Volverán acaso los boicots para los próximos Juegos de Pyeongchang?

El COI siempre presumió de ser diferente que la FIFA. Sin embargo, no sólo copió ahora su sistema de doble designación de sede, sino que, además, designa nombres rimbombantes en su Comisión Ética. Así como la FIFA buscó en su momento a Henry Kissinger, el COI designó ahora en Lima como nuevo presidente de la Comisión de Ética al surcoreano Ban Ki-moon, ex secretario general de las Naciones Unidas. Su primera tarea será revisar si los últimos Juegos de Río 2016 fueron corruptos.

Las investigaciones judiciales que sacuden desde hace tiempo a Brasil acusan a Río de haber comprado votos. Puede entenderse entonces la calma de Bach en Lima. No hubo compra de votos para París 2024 ni para Los Angeles 2028. Para 2032, Buenos Aires comienza a poner sus fichas. Se abre el debate olímpico.

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