Las violentas grescas de los colegiales

17 Sep 2017

Las grescas entre colegiales se han venido incrementando en los últimos años, algunas con consecuencias trágicas. Desde hace ya tiempo, la calle 25 de Mayo, entre Corrientes y Santiago del Estero ha sido la elegida por los adolescentes para reunirse en forma masiva. Ello ocurre entre las 13 y las 15 aproximadamente. Son momentos en que aprovechan para confraternizar, pero también para exteriorizar sus diferencias y rivalidades en los que van a tal o cual colegio, que muchas veces desencadenan en peleas, que no suelen pasar de insultos y empujones. Pero la violencia va en ascenso.

El viernes, chicos de distintos establecimientos educativos protagonizaron un fuerte enfrentamiento. Según la Policía, alumnos de la escuela Normal realizaban una caravana por las calles del centro. Al llegar a la esquina de 25 de Mayo y Santiago del Estero habrían sido agredidos por chicos de otros colegios, que se peleaban también entre sí. Los insultos derivaron en agresiones físicas y en pedradas. Los comerciantes dieron aviso a la Policía, que dispersó a los revoltosos y desplegó una gran cantidad de agentes en distintos puntos del centro para evitar nuevas peleas.

Hace una semana un episodio similar se registró en la plaza Urquiza. Alrededor de las 19.30, un grupo de jóvenes comenzó a agredirse con violencia ante la sorpresa de personas que hacían ejercicio o que circulaban por ese paseo. Fuentes policiales afirmaron en la oportunidad que efectivos que se hallaban en las inmediaciones intervinieron en el tumulto y lograron reducir a cinco de ellos, mientras el resto escapaba. Tres de los estudiantes eran mayores de edad y dos, menores. La corrida de los chicos culminó en la esquina de 25 de Mayo y Santa Fe, cuando la Guardia Urbana los detuvo. En la comisaría 1°, adonde fueron llevados los muchachos, se llamó a los padres de los menores, quienes se presentaron poco después en la seccional.

El caso más grave se produjo el 19 de mayo, cuando dos alumnos del Gymnasium fueron apuñalados a metros de la esquina de 25 de Mayo y Santiago del Estero en medio de una pelea con adolescentes de otros colegios. Uno de ellos recibió un puntazo en el corazón y falleció. Tres adolescentes acusados del ataque fueron alojados en el instituto Roca y un mes después, todos recuperaron la libertad porque eran menores de edad.

Este último episodio sacudió a la opinión pública, así como a autoridades universitarias y provinciales. Se generaron debates, se intercambiaron culpas, se victimizó a los chicos. Sugerimos en la ocasión que los chicos agresores y sus familias deberían ser objeto de estudio de los especialistas, para hallar explicaciones a estos graves problemas que está desnudando la realidad ante una sociedad que parece mirar hacia otro lado.

Quedarse en el análisis de las causas no sirve demasiado si no se articulan acciones urgentes en todos los aspectos para revertir esta situación que refleja un gran deterioro del tejido social. Si no se trabaja en la prevención desde todos los ángulos, es posible que estos hechos violentos entre adolescentes se incrementen cada vez más. Con hipocresía social no se transformará esta realidad. Es necesario que los padres asuman la gran responsabilidad que les comente en la crianza de sus hijos y que el Estado deje de mirar para otro lado. Echando la tierra bajo la alfombra no se solucionan los problemas. Los chicos son el reflejo de los adultos.

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