Los secretos sexuales del viejo Hollywood

Estrenan en el Festival de Toronto un filme que devela aventuras ocultas.

14 Sep 2017

En 2012, el ex marine Scotty Bowers decidió, después de décadas de silencio, revelar los secretos más íntimos de las estrellas de la época dorada de Hollywood en sus memorias tituladas “Servicio completo”, sobre encuentros sexuales secretos con hombres y mujeres de la farándula. Ayer, en el Festival Internacional de Cine de Toronto se estrenó un documental que le sigue la pista al hombre considerado un alcahuete por algunos y un samaritano por otros.

Una de las primeras escenas de “Scotty Bowers and the secret history of Hollywood”, del periodista de Vanity Fair Matt Tyrnauer, deja en claro que el anciano de rulos blancos que aparece en pantalla no es un abuelito cualquiera: rodeado de amigos que lo abrazan cariñosamente, festeja sus 90 años con una tarta con forma de pene.

La cámara sigue al protagonista en su rutina junto a su segunda esposa desde hace más de 30 años (nunca quiso leer las memorias de su marido), mientras recuerda a algunos de sus clientes más famosos y sus inicios como prostituto y proveedor de amantes para hombres y mujeres gays y bisexuales.

Según Bowers, todo comenzó cuando trabajaba en una estación de combustible poco después de volver de la Segunda Guerra Mundial. El actor Walter Pidgeon detuvo su coche y le preguntó: “¿qué hace un chico tan bonito trabajando acá?”. Se subió a su auto y comenzó su labor como taxi boy.

Cuando habla, no se salva nadie de la indiscreción: cuenta de supuestas fiestas con hombres desnudos que organizaba el director George Cukor; de su trío con Cary Grant y Randolph Scott; del romance inventado por los estudios entre Grant y Katherine Hepburn para, asegura, maquillar la homosexualidad de ambos, y de su numerosa clientela que abarcaba (según él) a Bette Davis, Lana Turner y Ava Gardner.

El documental no busca sólo bucear en la historia sexual de algunas estrellas de Hollywood, sino abrir a debate si Scotty fue un servidor gracias al cual muchos pudieron vivir libremente una sexualidad que era castigada entonces.

El protagonista está convencido de haber hecho el bien. “Mi libro debería haberse llamado ‘Cómo hacer feliz a la gente’”, asegura.

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