La espada de agua y el huracán

13 Sep 2017

Uno bajó el perfil, el otro lo elevó. José Cano relegó el papel principal que supo tener en la campaña para las PASO luego de los magros resultados que obtuvo. El corazón del proselitismo late ahora en el pecho del propio Mauricio Macri, que nacionalizó los comicios. Con ello pretende mejorar los números en los distritos en los cuales -como en Tucumán- Cambiemos recibió palizas en las urnas. Esa estrategia presidencial incluye dos condimentos clave. Uno es nacional y tiene que ver con la mejora en la economía que, afirman en la Nación, ayudará a modificar el humor social para con los hombres de Macri. El otro apunta al pasado: quieren inculcar a los tucumanos que el oficialismo local es sinónimo del kirchnerismo de las coimas, la corrupción y los abusos de poder.

En contrapartida al modo slow que adquirió el ex titular del Plan Belgrano (cuando la semana próxima se abra la campaña habrá que ver el perfil que adquiere), su hoy principal socio político, Germán Alfaro, empuña una espada de agua con la que lucha para fidelizar el apoyo de sus vecinos. El intendente salió a batallar sin tregua contra la SAT que supo pergeñar José Alperovich y que representa un verdadero punto débil del gobierno que hoy conducen Juan Manzur y Osvaldo Jaldo. El jefe municipal está convencido que al oficialismo se lo enfrenta “a los golpes”. Fuego contra fuego. Habrá que ver quién sale más quemado. También si la jugada alfarista sirve para que su esposa, Beatriz Ávila, aparezca con mayor claridad en la foto que comparte con Cano y en la que quedó al borde de desaparecer del cuadro.

En “defensa de Tucumán”

Jaldo y Manzur -o viceversa- continúan el sendero que los llevó a una aplastante victoria en las PASO: el de la confrontación con el Gobierno nacional y con cualquier iniciativa, medida o decisión que huela a Cambiemos. El gobernador se manejó con una eficaz cintura gambeteadora entre los mandatarios que reclaman que María Eugenia Vidal no se lleve todos los fondos para Buenos Aires, mientras Jaldo hacía de “huracán” Irma y arremetía a más no poder contra las medidas centralistas. El tranqueño persiste con su perfil de que hay que defender a Tucumán de los embates porteños... Hasta relacionó la medida de restringir la oferta de azúcar en los bares de Córdoba capital con un plan de la Nación para perjudicar a nuestra provincia. Exagerado, pero al parecer efectivo.

Si algo dejaron en claro las PASO, además de la supremacía peronista, es que en Tucumán los encuestadores no erraron su pronóstico: habían avisado que por estos lares se lo quiere poco y nada al Presidente y las urnas les dieron la razón. Por eso Manzur y Jaldo le pegan. Por igual motivo Macri se encapricha en mostrarse más amigable con los tucumanos y monitorea el ritmo de la economía y su impacto en el interior para ver si acomoda un poco la balanza electoral. La mira de unos y de otros se posa sobre el 3 a 1, el 2 a 2 o el 4 a 0 que arrojen el conteo del 23 de octubre. El empate redimiría a Cano, mientras que si pierde enfrentaría críticas internas y externas. Si cae por goleada, sería su fin.

Aquí no ha pasado nada

En el Instituto de la Vivienda observan de soslayo el festival de denuncias contra funcionarios, empleados y empresarios. Lo más importante en estos días es el Día de la Primavera, en el que todos serán protagonistas de otro festival, más ameno, como lo es el aniversario de la repartición. Habrá sorteos (no “fastuosos”, según algunos) aportados por los propios constructores y algarabía por la buena performance del organismo más cuestionado de los últimos tiempos. Pan y circo, y aquí no ha pasado nada. En la Justicia provincial se realizaron varios allanamientos en entidades financieras y se persigue la pista del enriquecimiento ilícito. Sin embargo será casi un milagro que los investigadores encuentren algo extraño en las cajas de seguridad de los funcionarios. Desde que estallaron las denuncias y hasta que se ordenaron las medidas judiciales pasaron tantos días como tiempo suficiente para que los investigados pudieran “limpiar” cualquier suciedad que podría haberlos salpicado.

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