La dupla Neme-Bollero, y Guevara, siguen en carrera en las dunas

12 Ago 2017

Las inconmensurables dunas de Fiambalá y zonas aledañas le dieron marco ayer a la segunda etapa de la fecha 4 del Campeonato Argentino de Navegación, en Catamarca. Por el lado de los tucumanos, los tres representantes fueron a desafiarlas en distinta condición. Y llegaron al final del día agotados, pero con la satisfacción de haber completado la exigencia.

Emmanuel Guevara fue quien salió desde la posición de privilegio en la división M1 de Motos, con una Yamaha 450cc; el jueves, pese a una fuerte caída que tuvo y a doblar las dos llantas de su máquina, terminó ganando la etapa. Ayer, cerró la etapa con firmeza. Al cierre de esta edición, aún no se habían dado a conocer las clasificaciones de las categorías.

“Me tocó abrir ruta. Si bien con la navegación no tengo problemas, mi fuerte no es la arena y esta vez había mucha y blanda, lo que me hizo más complicadas las cosas. Me caí varias veces, pero a pesar de eso creo que pude mantenerme en la lucha por la vanguardia”, contó Guevara.

El motociclista aseguró que, además de las caídas, tuvo problemas con un punto de paso. “Me retrasé un poco, pero eso fue algo que nos pasó a los tres que venimos adelante en la categoría. Pese a todo, pude llevar la moto intacta al final de la etapa. En lo particular, me siento muy bien físicamente para encarar lo que será la etapa final, que promete ser igual o peor que la de ayer”, advirtió.

Mientras tanto, la dupla Ricardo Neme-Rodolfo Bollero, con una Toyota SW4 T2 diésel, que venía de abandonar la primera etapa por la rotura del embrague, esta vez llegó al final.

“Fue una etapa tremenda, con más de once horas arriba de la camioneta y aspectos de la navegación que resultaron difíciles de resolver. Aparte de ello, el único inconveniente destacado fue una pinchadura de neumático. Después nos encajamos dos veces en la arena, por lo que hubo que trabajar bastante para sacar a la camioneta”, aseguró el piloto.

Neme también afirmó que, lo vivido ayer, tiene un gran valor tomando en cuenta el desafío que se planteó para enero de 2018: correr el Rally Dakar. “El aprendizaje logrado en cómo manejarnos en las dunas, es una experiencia que será muy importante con vistas a la participación en la carrera más extrema del mundo. En la etapa final, habrá que seguir con esa idea”, adelantó el corredor.

La competencia se puso en marcha bien temprano ayer, desde Tinogasta, para recorrer durante toda la jornada las localidades de Fiambalá, Medianitos y Tatón para completar los 350 kilómetros previstos. El final estaba previsto en la Plaza Fray Mamerto Esquiú, sede de todos los eventos deportivos y Culturales de la “Capital de la Cordillera”. Fue tan duro el reto, que incluso en la tarde noche aún se registraban arribos de competidores.

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