El fútbol según Sacheri

Historias de la cancha y sus alrededores

13 Ago 2017
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FUTBOLERO DE TODA LA VIDA. Sacheri cubre con holgura todas las alternativas que se viven en la cancha. télam (archivo)

COMPILACIÓN

EL FÚTBOL, DE LA MANO

EDUARDO SACHERI

(Alfaguara - Buenos Aires) 

Su sostenida pasión por el fútbol llevó a Eduardo Sacheri (Buenos Aires, 1967) a ser colaborador de El Gráfico durante tres años, desde 2013 a 2015. El fútbol, de la mano (que es como la primera vez se llega a él) está conformado por los 25 textos publicados allí, entre los que hay relatos -la mayoría basados en hechos reales-, historias que protagonizaron notables jugadores y ensayos que relacionan al deporte más difundido del mundo (que atrajo a intelectuales de la talla de Albert Camus, Raymond Aron y Vladimir Navokov, entre muchos más) con variados temas existenciales o hechos de la vida cotidiana, a primera vista muy alejados de las características del juego. El rico anecdotario suma enfoques nostálgicos y emotivos, sin omitir el relato de episodios humorísticos.

Entre la más de una decena de obras que conforman la bibliografía del escritor e historiador figuran el guión de El secreto de sus ojos, que se alzó con el Oscar de 2010 a la mejor película en lengua extranjera, Aráoz y la verdad, La noche de la usina y Papeles en el viento, también llevada al cine.

Como buen futbolero de toda su vida, Sacheri cubre con holgura todas las alternativas que se viven en la cancha, no sólo las inherentes a las alternativas de los partidos en sí mismos, sino todo el resto: la belleza de ciertas jugadas, los errores de algunos arbitrajes, los incidentes, el accionar policial, el ingenio -xenófobo o subido de tono- de los cantos tribuneros, las avalanchas, la extorsión de esa fauna del folklore porteño integrada por “cuidadores” de autos en las calles cercanas al estadio o la violencia generada por los barrabravas, sus adhesiones políticas de turno y sus negociados non sanctos.

El autor no quiso excluir de este variopinto libro un justificado homenaje a otro admirador y admirable cultor del fútbol, Osvaldo Soriano. Lo hizo evocando su antológico relato El penal más largo del mundo, aunque con elegante y justificado respeto dejó que el final -clave de esa insólita historia real- sea de exclusivo acceso a quien lo lea.

© LA GACETA

Willy G. Bouillon

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