Novela de un esplendor extraño y feliz

Humor negro inglés y la excelente pluma de McEwan

13 Ago 2017
1

TÉ PARA TRES. McEwan cuenta la historia de una mujer embarazada que trama con su amante el asesinato de su esposo para heredar una mansión.

NOVELA

CÁSCARA DE NUEZ

IAN MCEWAN

(Anagrama - Barcelona)  

En la famosa obra de Shakespeare, donde un príncipe quiere vengar el asesinato de su padre, hay un famoso diálogo entre Hamlet, Rosencrantz y Guildenstern. En esas líneas, Hamlet dice: “Oh Dios, podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey del espacio infinito, de no ser porque tengo malos sueños.”

Ese mismo texto ha sido citado por Jorge Luis Borges, quien lo usa incompleto y a modo de epíteto de su cuento El Aleph. Borges toma la dimensión espacial y acaso metafísica de la frase de Hamlet.

En Cáscara de nuez, el autor usa la frase completa (Borges había escindido la partícula “de no ser porque tengo malos sueños”) y ensaya una novela de un esplendor extraño y feliz entre los libros del universo editorial actual, y sin embargo bastante clásico en la literatura inglesa de los últimos 200 o 300 años.

El argumento es simple; Trudy es una mujer que está embarazada, su esposo John es un poeta mediocre, editor de poesía, y un nostálgico pusilánime que trata todo el tiempo de complacer y conmover a Trudy. Claude es un amigo de la pareja y es amante de Trudy. Estos últimos conciben un tenebroso plan: asesinar a John envenenándolo, de modo que Trudy heredará una mansión gregoriana valuada en ocho millones de libras esterlinas de su difunto esposo.

Pero el narrador de la historia es el hijo no nato de Trudy, un feto aún sin nombre que relata desde sus aposentos placentarios las intrigas de los confabuladores, todo ello intercalado con observaciones ágiles y cínicas, con el mejor humor negro británico, con una excelente pluma y una mordaz visión crítica del mundo cultural contemporáneo.

Como se ve, Borges había recalado en la profundidad espacial, metafísica o mística de la cita de Hamlet. McEwan lo hace desde lo dramático y brinda una excelente reversión de la anciana historia que cuenta la confabulación entre amantes para matar a un padre, a un potentado, o a un rey.

En Hamlet, es el hijo quien sufre la injusticia y la maldad de sus mayores; en Cáscara de nuez, también.

© LA GACETA

César Di Primio

Comentarios