“Federalizar el Conicet es una necesidad, por una cuestión de equidad”

Los desafíos de la institución, según su titular.

09 Jul 2017

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicet) debe involucrarse en la vida de la gente; la inversión privada en desarrollo tecnológico es bajísima en el país; urge aceitar la relación entre la institución y factores de desarrollo local. Son apenas algunas de las definiciones que dejó Alejandro Ceccatto, titular del Conicet, en una larga charla con LA GACETA. La semana pasada, Ceccato -que fue virtual viceministro de Ciencia y Tecnología de la Nación con el kirchnerismo- firmó en Tucumán una serie de convenios de cooperación, entre ellos con el área de Salud, con el Ministerio Público Fiscal y con la Municipalidad de Tafí Viejo. En este último caso, el Instituto de Estudios Sociales (ISES) tendrá a su cargo la puesta en valor y la recuperación del patrimonio histórico de los talleres ferroviarios.

- ¿Qué rupturas y qué continuidades observa usted en materia de política de ciencia y tecnología en la última década ?

- Creo que no sólo fue el anterior gobierno de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández el que apoyó fuertemente la ciencia y la tecnología, sino que toda la clase política asumió que este es el único camino posible para el desarrollo de un país moderno, equitativo y competitivo.

- Pero la merma en el presupuesto de Ciencia y Técnica no parece decir lo mismo...   

- Yo hablo por el Conicet. Nos atenemos al presupuesto que vota el Congreso, no sólo el partido gobernante. Claramente, el país, hoy, está atravesando un período distinto de lo que ocurría en el período anterior. Eso obliga a un rebalanceo en lo que hace a la asignación de recursos. Pero no es que ha habido un achique de presupuesto, sino que no ha crecido a lo mejor como uno esperaría. Y un achique del sistema científico no pasa por el número de ingresos al Conicet, pasa por el número de becas que otorga, porque esa es la política real de formación de recursos humanos de alto nivel. Si después se insertan en Conicet, en otro sistema, en el sector privado, o donde sea, eso es un engrandecimiento del sistema científico-tecnológico argentino. En Conicet hay un problema presupuestario serio. La estructura del presupuesto está desbalanceada en los peores términos históricos del organismo, porque emplea el 95% en pagar sueldos y becas, y sólo un 5% para el funcionamiento, cuando históricamente la distribución era de alrededor del 75% en sueldos y becas, y del 25% en presupuesto de gestión. Eso se mantuvo hasta 2003. Entonces la proporción era de 77.5 a 22.5. A partir de 2003 (cuando comienza el crecimiento explosivo del Conicet, que lo llevó a triplicar su número hasta las más de 25.000 personas actuales) esa relación presupuestos de gestión/sueldos y becas fue decreciendo notablemente. Cuando yo me hice cargo de la presidencia de Conicet, estaba en un 6.7% efectivo. En realidad, estaba cerca del 10%, pero había un faltante de $815 millones para pagar algunos compromisos previamente asumidos que no estaban en el presupuesto votado en el 2015, y tuve que solicitarle a la Jefatura de Gabinete un reajuste de 815 millones adicionales que sobrecargaron el área en sueldos y becas. Y esa relación empeoró el año pasado porque después de las paritarias vuelve a crecer el inciso “sueldos y becas” en detrimento del presupuesto de gestión.

- ¿Cómo se revierte?

-Lo que deberíamos haber hecho en este año y medio. En lugar de estar discutiendo si deberían incorporarse 200 o 300 más a la carrera, tendríamos que haber estado insistiendo en la necesidad de un reajuste de ese presupuesto desbalanceado del Conicet, para permitir que 25.000 personas del organismo más grande del Estado nacional después de las Fuerzas Armadas y de Seguridad tengan un presupuesto que les permita cumplir con su misión y aplicar los recursos del Estado en forma más sensata y equilibrada. Nos pasamos un año y medio discutiendo un árbol sin ver que había un bosque por detrás, sobre el cual teníamos que trabajar.

- Han quedado afuera aspirantes a carrera ...

- Es un grupo de personas que han sido evaluados bien, pero no ingresados. Creo que hay que tener en cuenta dos o tres cuestiones que mal planteadas llevan a la confusión. La primera es que un becario del Conicet no es un empleado del Conicet, ni tiene una promesa de empleo. El Conicet brinda una beca doctoral de cinco años como un subsidio que da el Estado a alguien para que se capacite. Pero no se compromete a tomarlo en una posición permanente ni dentro del Conicet ni de ninguna otra institución del Estado. El objetivo de las becas de formación del Conicet es formar recursos humanos de alto nivel para el país: para la carrera del Conicet, para las 56 universidades nacionales, para los otros 12 organismos nacionales de Ciencia y Técnica, para las más de 60 universidades de gestión privada. No puede resumirse el programa de becas del Conicet en alimentar exclusivamente la carrera del Conicet.

- Eso nos lleva a la falta de interés de la parte privada en absorber investigadores...

- Sin duda. Creo que gran parte del problema del desarrollo tecnológico argentino es la baja inversión del sector privado en ciencia y tecnología. Y no soy un experto en cuestiones de interacción pública-privada para explicar los motivos. Pero entiendo que la cambiante situación económica del país atentó, y atenta, contra una política de desarrollo tecnológico del sector empresario, que requiere un horizonte más largo. No hay tradición, no hay estabilidad que permita políticas de largo plazo desde el sector privado. Y es el gran desafío lograr balancear los presupuestos públicos y los privados.

- ¿Se debe alguna autocrítica el sistema científico argentino?

- No lo creo. Creo que ha habido por décadas una ausencia de políticas del Estado y el sistema científico ha hecho lo mejor que tenía a su alcance, muchas veces con políticas de desfinanciamiento y falta de apoyo. Ha reaccionado de la mejor manera posible manteniendo la excelencia de la ciencia argentina a nivel nacional e internacional. Pensar que sin políticas activas el sistema científico va a transferir conocimientos, generar innovación y tecnología, es ilusorio. Ahora, yo creo que ha habido un apoyo importante en los últimos 15 años, que el Conicet ha triplicado su tamaño; de modo que no podemos seguir creciendo y prometiendo que “vamos a hacer algo para el desarrollo del país”. Cualquier crecimiento a futuro del Conicet tiene que estar fundado en hechos concretos.

- Da la impresión de que se le está pidiendo al Conicet que deje de mirarse a sí mismo, y que mire hacia afuera.

- Totalmente. El nuevo lema del Conicet es: “Conicet, ciencia en tu vida”. No es inocente. Pretendemos que el Conicet no sea visualizado como una institución lejana; prestigiosa, pero lejana a la realidad de la vida de la gente. Y que sea percibida como una institución que hace algo por la mejor condición de vida de cada uno.

- ¿Cómo federalizar el sistema científico argentino? Tres universidades -Buenos Aires, Córdoba y La Plata- se reparten la mayor parte de la investigación…

- Federalizar es una necesidad, por una cuestión de equidad. El 75% del sistema está consolidado en la zona central del país. Con el directorio del Conicet hemos elevado al 30% el número de vacantes destinadas a áreas que no son de la zona central del país. Una de las primeras medidas que adopté en el Conicet fue pedir el número de personas asociadas al Conicet que había en cada provincia dividido en la PEA. Se puede hacer mucho más sobre el territorio en las regiones menos desarrolladas que seguir insistiendo con políticas repetitivas en los centros de gran desarrollo científico, que tienen una agenda ya marcada con esa impronta de su desarrollo. En cambio, es mucho más fácil lograr una respuesta positiva que aborde los problemas en la inserción territorial que tiene el Conicet cuando se trabaja en lugares que han sido históricamente menos favorecidos.

- ¿Qué fortaleza potencial le ve usted a la Argentina?

- Esta ya es una opinión muy personal. No comprometo al directorio del Conicet con esto. Y no lo digo como gurú del tema, sino como alguien que está en el sistema científico desde hace casi 40 años, cuando ingresé como becario del Conicet. Creo que Argentina debería potenciarse como productor de alimentos, tecnologizando absolutamente su producción de alimentos. El gobernador Manzur lo señalaba: no producimos ácido cítrico, no producimos péptidos, y se producen de la cáscara del limón que exportamos, siendo el primer productor mundial. Se trata de aprovechar la ventaja comparativa de la producción de materia prima a bajo costo y de calidad superior, para industrializarla de manera de generar una industria que trascienda la producción primaria. Por supuesto que después hay realidades locales.

- ¿Cómo se inserta Tucumán en el sistema científico argentino?

- Ha sido pionero en cuanto a la transferencia al sector productivo. Hay contribuciones a alimentos saludables, nutritivos, contra determinadas enfermedades que han sido casi íconos en lo que hace a las transferencias del Conicet en las últimas décadas.

- Pero fíjese que ahora en las góndolas no hay leche Bio (comercializada por Sancor)

- Esas son las contradicciones que tenemos muchas veces. Pero todo eso se ha hecho en Tucumán, que es un lugar del país en el cual el Conicet, en asociación con la UNT, ha hecho contribuciones importantes que en muchos otros lados no han aparecido.

- Y ahí me está hablando de la historia. ¿Y el presente?

- Creo que los mismos institutos que promovieron ese tipo de desarrollos siguen avanzando , que sigue siendo una fortaleza. Y que aparecen nuevas actividades. Hay muchos institutos y cada uno tiene algo para ofrecer.

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