Los humanos criaban gatos desde hace más de 9.000 años: cómo llegaron a ser domésticos

Un equipo de investigadores impulsó un proyecto sobre el desarrollo de estos animales, esquivos y solitarios.

20 Jun 2017
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UN LINDO GATITO. Silenciosos, sagaces y dueños de todos los espacios.

La conducta del malcriado de tu minino está marcada por haber sido domesticado al cabo de dos oleadas. Los antepasados de los gatos domésticos actuales procedían de Egipto y del territorio que ocupa ahora Turquía, según indica un estudio publicado en “Nature Ecology & Evolution”, y que reconstruye la historia de las mascotas en el mundo occidental.

Los felinos salvajes con los que están emparentados los gatos domésticos pertenecen a la especie Felis silvestris, que se divide en cinco subespecies. Sólo una de ellas, el gato salvaje del desierto (Felis silvestris lybica) fue domesticado.

El equipo de investigadores de Claudio Ottoni, que trabaja tanto en la Universidad de Lovaina (Bélgica) como en la Universidad París-Diderot, investigó el desarrollo de estos animales -esquivos y solitarios- hasta que se convirtieron en gatos domésticos.

Para ello analizaron muestras de ADN de más de 2.000 gatos de los últimos 9.000 años. Entre ellos se encontraban animales de yacimientos arqueológicos de la Edad de Piedra, momias del Antiguo Egipto y restos hallados en tumbas vikingas. Los biólogos y arqueólogos extrajeron el ADN de huesos y dientes y compararon después las muestras con el material genético de los gatos domésticos actuales. Según concluyeron, los gatos fueron domesticados en dos oleadas. Los investigadores afirman que los humanos ya criaban gatos hace más de 9.000 años, por ejemplo en Chipre. Se alimentaban de roedores que, de otra manera, habrían echado a perder las cosechas. Estos gatos que poblaban la actual Turquía llegaron al sur de Europa hacia el 4400 a.C., señala el estudio.

En el primer milenio después de Cristo alcanzó el Viejo Continente una nueva línea genética procedente del Antiguo Egipto y que se expandió durante el Imperio Romano. Estos gatos llegaron al norte de Europa a través de las rutas de comercio de la zona del mar Mediterráneo.

Por aquel entonces los roedores no sólo amenazaban las cosechas, sino también las existencias en los barcos. Durante cientos de años, los sucesores de los gatos egipcios se extendieron más que los de los granjeros turcos y chipriotas. Actualmente, nuestros gatos domésticos llevan material genético de ambas líneas.

Tanto la expansión de los gatos de los agricultores como de los gatos del Antiguo Egipto probablemente se deba a que los felinos mantuvieron en jaque a los roedores. Mucho después comenzó a importar además el aspecto del animal, según apuntan los científicos.

Los investigadores analizaron las muestras de ADN en busca de un determinado patrón de pelaje que no se da en los gatos salvajes. Este apareció relativamente tarde en Turquía y no se extendió hasta el siglo XVIII. Según el estudio, este es un indicio de que la cría de gatos desde el punto de vista estético comenzó mucho más tarde, en comparación con la cría funcional.

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