Día del Padre: el amor por los papás voló hasta el cielo

Una emotiva ceremonia en el cementerio San Agustín unió a los deudos, que mandaron sus mensajes en una suelta de globos blancos

19 Jun 2017 111
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EL MOMENTO. Mientras los globos volaban al cielo, sonaba la canción “Es un buen tipo mi viejo”, de Piero. la gaceta / fotos de inés quinteros orio

“Es muy raro de explicar, porque se mezclan muchas cosas: entre la tristeza de no poder compartir este día con él y la alegría de haberlo tenido tanto tiempo para compartir con él. Por eso me gusta que hagan esto en el cementerio y que lancemos al cielo todos nuestros deseos. Creo que nos hace sentir acompañados a todos”.

Beatriz Prado no necesita ni muchas preguntas ni mucho tiempo para explicar qué significa para ella el Día del Padre, una fecha que no ha dejado de celebrar en sus 47 años, y a pesar de que hace nueve que no lo comparte con su papá. También, sin que medien preguntas, ella hace una confesión: su papá no descansa en este cementerio de Yerba Buena, pero vive más o menos cerca y es su forma de sentirse acompañada. “Mi familia está lejos y yo no tengo hijos. A veces voy al cementerio, pero siento que con el globo que se va al cielo es una forma de darle la mano, de estar más cerca de mi viejito”, dice. No es tristeza lo que muestra su rostro, es más bien satisfacción.

Ayer, como todos los años, en el cementerio San Agustín se realiza un homenaje para recordar a los papás que ya no están. Es una ceremonia sencilla, pero que permite a los deudos estar en contacto, de alguna manera, con sus familiares que partieron de este mundo. Esa misma acción se repite cada año el Día de la Madre y los 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos.

Después del almuerzo y de los brindis, los familiares comenzaron a llegar al cementerio parque del pie del cerro. Para Eduardo Rocha fue una sorpresa que los empleados del cementerio le acercasen una lapicera y una tarjeta para escribir un mensaje que viajaría en un globo blanco una hora después. “Acá está enterrado mi tío Pablo, que fue como un papá para mí. Es el primer Día del Padre que no voy a pasar con él. Me gusta esta propuesta. Por más que estuve con él hasta el último segundo, me quedaron cosas por decirle y siempre, aunque sea mentalmente, le dirijo unas palabras”, dijo apenado.

El horario previsto para la ceremonia era las 16. Para ese momento, la entrada de la necrópolis se había llenado de deudos y en una carpa esperaban los cientos de globos desesperados por llegar al cielo. “Te amamos viejito querido”, “Siempre estás con nosotros”, “Gracias por todo el amor que nos diste y nos seguís dando”, “Los mejores recuerdos los tengo con vos, viejo querido”, eran algunos de los mensajes atados a los globos blancos que servirían de puente entre la tierra y el cielo.

“A mí no me da tristeza que ya no esté. Por supuesto hubiera querido compartir toda la vida con él, pero partió al cielo. Lo mismo yo lo siento conmigo todo el tiempo, lo pienso, le hablo, y cuando más lo necesito, está presente. Por todo eso le quiero agradecer en este día y me gusta hacerlo de esta manera”, contó Marcela Guardia, mientras redactaba una nota para su papá fallecido hace seis años.

Después de unas palabras institucionales y de un video sobre el legado que dejan los padres en nuestras vidas, las puertas de la carpa se abrieron y salieron a toda velocidad los globos cargados de afectos para llegar a los papás que no están, al menos en este mundo.

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