Trabajaba para la Sedronar en La Costanera y ahora almuerza en un comedor social

Los talleristas denuncian aún no se comunicó qué hará con el Cepla, paralizado desde hace un año y medio, y fueron despedidos en febrero.

12 Jun 2017
1

Sentados sobre el piso de cemento de la obra del centro para adictos abandonada en La Costanera, Carlos Díaz, Gabriel Ponce y Daniel Torres insultaron al aire. “Da bronca. Me recuperé de mi adicción al paco, nos formaron, nos dieron trabajo y ahora nos despidieron. El Estado me dio una oportunidad para salir de esta tristeza, de esta pobreza, y después me la arrebató”, protestó Díaz mientras miraba los escombros del edificio a medio construir. Ellos formaban parte del grupo de siete talleristas que integraban, junto a profesionales de salud mental, el equipo técnico de lo que sería el Centro de Prevención Local de las Adicciones (Cepla). Denunciaron que fueron despedidos en febrero -sin aviso- por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar). Díaz afirmó que pasó de trabajar para el Estado a comer en un comedor social. El ex titular de la Sedronar, Juan Carlos Molina, había anunciado en 2013 la construcción de un centro de prevención y asistencia de adictos cuando visitó La Costanera. Se anticipó, frente a las Madres del Pañuelo Negro, al lanzamiento de la ex presidenta Cristina Fernández, que en 2014 presentó el programa Recuperar Inclusión. De los 2010 centros prometidos, se proyectaron 91 y se inauguraron 11.

A pesar de que la construcción del centro en ese barrio comenzó en julio de 2015, la Sedronar nacional puso en funciones al equipo profesional en 2014. Se desempeñaba en los pasillos del barrio o en casas de vecinos. Pablo Pérez, Isabel Pérez, Natalia Luna, Nicolás Montesino, Díaz, Ponce y Torres comenzaron ese año la capacitación de técnicos Operadores Socioterapeutas en Adicciones en la Facultad de Psicología de la UNT. Se recibieron y empezaron a diagramar actividades enfocados en la prevención de adicciones, con jóvenes y niños. La construcción del edificio, presupuestado en $ 12,5 millones, se paralizó en diciembre de 2015. Lleva un año y medio abandonado y sometido al saqueo de grupos vinculados, presuntamente, a los vendedores de droga de la zona.

Los talleristas despedidos recordaron que en un principio les dijeron que se conformarían como una cooperativa y que les pidieron que se inscriban como monotributistas. Nunca firmaron contratos ni recibieron una boleta de sueldo. Comenzaron sus labores en octubre de 2014; al año siguiente, en enero, presentaron la documentación y cobraron su primer sueldo en marzo. “Los pagos siempre fueron irregulares, a veces hasta con cuatro meses de mora. El último pago que recibimos fue en enero. Nos sorprendió porque (el titular de la Sedronar en la gestión macrista, Roberto) Moro visitó el barrio en octubre y dijo que se terminaría el centro y se regularizaría nuestra situación”, comentó Ponce.

Este diario se comunicó en reiteradas ocasiones con el titular de la Sedronar y con su equipo de prensa, pero la respuesta fue siempre la misma: “no se harán declaraciones por ahora”. A pesar de que tanto el equipo técnico como la obra del Cepla dependen de Nación, LA GACETA le consultó sobre el reclamo de los jóvenes al ministro de Desarrollo Social de la provincia, Gabriel Yedlin. “No estoy al tanto de esos trabajadores que se quedaron sin empleo. Sostenemos una provincia con mucho esfuerzo y no tuvimos despidos, a diferencia del resto del país. En la Secretaría de Adicciones local trabajamos ampliando los programas y contratando más talleristas y profesionales para el territorio. Es cierto que los sueldos nacionales son distintos a los de la provincia, pero la gente formada en materia de adicciones, que estén sin trabajo y que quieran sumarse a los programas de la provincia en la medida en que los vamos armando... (me gustaría) invitarlos de mil amores”, expresó Yedlin.

“Nos discriminan”

“Cuando andás tirado y te dan una mano te sentís contento. Pero que el mismo Estado te cierre las puertas, te hace sentir que no servís para nada. Duele”, se explayó Ponce. “Nos tienen con mentiras. Me da bronca porque (el presidente Mauricio) Macri prometió ‘Pobreza 0’ y parece que en realidad era ‘cero pobres’. Prefiero pasar hambre y no salir a robar. Parece que a nadie le importa el sacrificio que uno hace para dejar esta porquería de la droga. El Estado hace campañas en lugares donde no existe la droga, como en la plaza Independencia. Que vengan a los barrios bajos, que vean como vivimos. Acá venden paco y se ven las peores cosas. Queremos vivir dignamente pero la política no te da la posibilidad de trabajar para dignificarnos. Para ellos somos ‘negros de m...’”, disparó el joven de 24 años.

Torres, de 34 años, comenzó a drogarse a los 8. Pegamento, marihuana, pastillas, cocaína y paco. Se recuperó en 2013. “Al fin trabajaba de algo que me gustaba, de ayudar a otros a que también puedan iniciar un tratamiento y salir de las drogas. Pero nos despidieron. Encima nos discriminan. Fui a pedir trabajo en un supermercado pero me dijeron que no me tomaban porque era de La Costanera. Hago changas y trabajo en la cosecha del limón”, explicó Torres.

Temas

La Costanera
Comentarios