Como en las telenovelas de la tarde y de la noche, ese clásico brasileño

20 May 2017

Como en las telenovelas de la tarde y de la noche, ese clásico brasileño
============02 TEX con Capitular (11477234)============
Michel Temer decidió prolongar el suspenso: “não renunciarei”. Su gestión parece el guión de las telenovelas de romance y de comedia de la tarde; y de melodrama, de la noche. Un clásico de Brasil desde los años 50, capaz de mover los horarios de la misa y del fútbol. La telenovela de Temer debía hallar su desenlace en la dimisión del cargo y en el llamado a presidenciales. Prefirió extenderla un par de capítulos, pese a las aparentes pruebas en su contra, por obstrucción de la justicia. Su desmentida va a contramano de las imágenes difundidas por O’Globo, en las cuales avala la compra del silencio de un político encarcelado. Las grabó en secreto un empresario de la industria cárnica. Los hermanos Joesley y Wesley Batista, dueños del frigorífico JBS, habían pactado con la fiscalía, como parte de la investigación de la corrupción en Petrobras.
Temer cayó en la celada en la residencia oficial. Joesley Batista le dice el 7 de marzo que le está entregando dinero a la familia de Eduardo Cunha -ex titular de la Cámara Baja y principal impulsor del juicio político contra Dilma Rousseff-, para no implicarlo, así como a Lúcio Funaro, preso por la pesquisa de Petrobras, llamada Operación Lava Jato. Cunha está preso por haber lavado dinero mediante una iglesia evangélica.
Dilma cayó por maquillar las cuentas públicas. Temer, su vicepresidente, está acusado de haber obtenido un soborno de U$S 40 millones para el Partido del Movimiento Democrático de Brasil, en 2010. Lo niega. El Supremo Tribunal Federal resolvió investigarlo por la Operación Lava Jato.
De renunciar Temer, debería sustituirlo por un mes Rodrigo Maia, presidente de la Cámara Baja, mientras el Congreso decide quién concluye el mandato. Pero Maia está siendo investigado por corrupción. Nadie se salva en la telenovela. El senador Aécio Neves, ex candidato presidencial por el Partido Social Demócrata Brasileño, también recibió un soborno.
La calle se concentra en un solo grito: “diretas já”. Elecciones directas. Imposible. Requieren una reforma constitucional. Pero de haberlas, según las encuestas, ganaría Lula, que enfrenta cinco procesos judiciales por corrupción.
Las salidas van por un juicio político -llevaría meses- o por la posibilidad de que el Tribunal Superior Electoral inhabilite a Dilma y a Temer, por haber financiado en forma ilegal la campaña de 2014. De darse esto, en orden de sucesión siguen los titulares de la Cámara Baja, del Senado y del Tribunal Supremo. Los dos primeros están envueltos en el escándalo Lava Jato.
============07Q FIR Análisis (11477233)============
Jorge Elías
De “Ínterin” (sitio de información y análisis internacional) y columnista en la TV Pública.

Jorge Elías - De “Ínterin” (sitio de información y análisis internacional) y columnista en la TV Pública.

Michel Temer decidió prolongar el suspenso: “não renunciarei”. Su gestión parece el guión de las telenovelas de romance y de comedia de la tarde; y de melodrama, de la noche. Un clásico de Brasil desde los años 50, capaz de mover los horarios de la misa y del fútbol. La telenovela de Temer debía hallar su desenlace en la dimisión del cargo y en el llamado a presidenciales. Prefirió extenderla un par de capítulos, pese a las aparentes pruebas en su contra, por obstrucción de la justicia. Su desmentida va a contramano de las imágenes difundidas por O’Globo, en las cuales avala la compra del silencio de un político encarcelado. Las grabó en secreto un empresario de la industria cárnica. Los hermanos Joesley y Wesley Batista, dueños del frigorífico JBS, habían pactado con la fiscalía, como parte de la investigación de la corrupción en Petrobras.

Temer cayó en la celada en la residencia oficial. Joesley Batista le dice el 7 de marzo que le está entregando dinero a la familia de Eduardo Cunha -ex titular de la Cámara Baja y principal impulsor del juicio político contra Dilma Rousseff-, para no implicarlo, así como a Lúcio Funaro, preso por la pesquisa de Petrobras, llamada Operación Lava Jato. Cunha está preso por haber lavado dinero mediante una iglesia evangélica.
Dilma cayó por maquillar las cuentas públicas. Temer, su vicepresidente, está acusado de haber obtenido un soborno de U$S 40 millones para el Partido del Movimiento Democrático de Brasil, en 2010. Lo niega. El Supremo Tribunal Federal resolvió investigarlo por la Operación Lava Jato.

De renunciar Temer, debería sustituirlo por un mes Rodrigo Maia, presidente de la Cámara Baja, mientras el Congreso decide quién concluye el mandato. Pero Maia está siendo investigado por corrupción. Nadie se salva en la telenovela. El senador Aécio Neves, ex candidato presidencial por el Partido Social Demócrata Brasileño, también recibió un soborno.

La calle se concentra en un solo grito: “diretas já”. Elecciones directas. Imposible. Requieren una reforma constitucional. Pero de haberlas, según las encuestas, ganaría Lula, que enfrenta cinco procesos judiciales por corrupción.

Las salidas van por un juicio político -llevaría meses- o por la posibilidad de que el Tribunal Superior Electoral inhabilite a Dilma y a Temer, por haber financiado en forma ilegal la campaña de 2014. De darse esto, en orden de sucesión siguen los titulares de la Cámara Baja, del Senado y del Tribunal Supremo. Los dos primeros están envueltos en el escándalo Lava Jato.

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