Un ansiolítico para el Partido Justicialista

20 May 2017

Walter Schmidt - Agencia DyN

BUENOS AIRES.- El Partido Justicialista atraviesa una fuerte crisis, exacerbada en las últimas horas, producto de la falta de conducción.

Sólo una candidatura de Cristina Fernández de Kirchner podría atenuar semejante desborde pero, como si se tratara de una dosis de un ansiolítico, no soluciona en modo alguno el problema de fondo: la ausencia de un líder.

Cristina Fernández no está en condiciones de liderar el Peronismo futuro, sino solo una facción de ese espacio, como el kirchnerismo. Sin embargo, en el “mientras tanto”, hasta que no aparezca una referente en el PJ, en la provincia de Buenos Aires la ex mandataria nacional termina siendo “el mal menor”.

Por primera vez, los intendentes del Conurbano bonaerense se plantaron ante “La Cámpora”, que lidera Máximo Kirchner, y los socios del kirchnerismo.

“Si Cristina no es candidata, no vamos a permitir que La Cámpora o partidos que apenas subsisten, definan las listas”, alertó uno de los jefes comunales de los distritos electorales más fuertes del país.

Para colmo de males, ese kirchnerismo pretende rodearse de “figuras” piantavotos como (el ex vicepresidente de la Nación) Amado Boudou o Luis D’Elia (secretario general del Partido MILES por Tierra, Techo y Trabajo) que, por las dudas, llamó “forros” a los intendentes y aseguró que “no” los necesitan para ganar. Todo un estratega.

Probabilidades

Si la ex Presidente decidiera no ser candidata a legisladora, el cisma sobrevolaría al inestable Frente para la Victoria: probablemente los intendentes terminarían jugando junto a un candidato ortodoxo como Florencio Randazzo, y La Cámpora con Boudou y compañía presentarían una lista junto a sus tradicionales socios como Nuevo Encuentro de Martín Sabatella.

Sólo la candidatura de Cristina Fernández podría calmar las aguas.

Los gobernadores peronistas de inmediato observaron la anarquía bonaerense del PJ así como el forzado protagonismo de la ex jefa de Estado, y salieron a mostrarse juntos para dejar en claro al “Peronismo que viene”.

Sergio Uñac (San Juan), Juan Manuel Urtubey (Salta), Domingo Peppo (Chaco) y Gustavo Bordet (Entre Ríos) se muestran como la futura -tras las elecciones de octubre próximo- Liga de Gobernadores Peronistas que históricamente presidió el Partido Justicialista cuando éste careció de liderazgos claros al estilo de Néstor Kirchner, de Eduardo Duhalde o de Carlos Menem.

“Como gobernadores peronistas, queremos impulsar y formar parte del proceso de reorganización que, sin dudas, se va a dar después de las elecciones”, aseveró el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. Nada mas claro.

En el tablero bonaerense, Randazzo hace el papel de Sergio Massa, hoy líder del Frente Renovador, en las elecciones de 2013, buscando transformarse en la “ambulancia” del PJ encargado de recoger a los dirigentes heridos.

La jugada es audaz: podría lograr reunir a intendentes, a los dirigentes massistas y a los sindicalistas detrás de su postulación, en un claro retorno al Pejotismo o podría pasar al ostracismo si sus ambiciones se estrellan en una interna perdedora frente a Cristina Fernández.

No obstante, como dicen cerca del ex ministro del Interior, “tiene mucho para ganar y poco para perder”. Justo, a la inversa del kirchnerismo, si su principal referente se queda en El Calafate.

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