Una mala noche para ser prostituta

Con “No nos pusimos de acuerdo, pero lo seguimos intentando”, Paula Amado vuelve a actuar.

20 May 2017
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MONÓLOGO. Paula Amado escribió, dirigió e interpreta el unipersonal.

Hay personas que parecen tener la mala suerte tatuada en la piel, como el caso de Clara G. Ella es una empleada en una fábrica de costura donde hace corpiños, pero como el sueldo no le alcanza para llegar a fin de mes decide ejercer la prostitución de noche. En la primera jornada, la Policía entra al burdel y la detiene junto a dos amigas. Ya en la comisaría, comienza su relato con el condimento de un toque de humor y otro de seducción para superar el momento y lograr la libertad.

Este es el argumento de “No nos pusimos de acuerdo, pero lo seguimos intentando”, el monólogo que Paola Amado estrenará a las 22 en el Teatro de la Paz (9 de Julio 162). “La obra está montada sobre la estética de la comedia, desde donde se trabaja la gracia de este personaje durante los 40 minutos que dura. En esta puesta pude acudir a lo sutil para no mostrar lo oscuro, grotesco o grosero de su decisión, y siempre respetando a la mujer”, aclara la actriz, directora y autora del texto.

“La historia de vida de este personaje es profunda a pesar de su sonrisa y su actitud. Revela las miserias humanas a las que algunas mujeres somos sometidas, a las que no tuvieron la posibilidad de elegir. No lo digo yo; lo dice ella mientras se siente despojada y acorralada, dando cuentas de su elección de vida -añade Amado-. Al final, la obra tiene una complicidad con el público muy marcada, donde sobran las palabras”.

Amado señala que desde hace tiempo tenía en mente el argumento y que se decidió a volver a actuar luego de varios años dirigiendo, actividad que la apasiona. “Casi a los 40 años fui mamá y abandoné las tablas para estar del otro lado. Es un desafío este regreso, y el que me impulsó y me dio el empujón necesario fue Sebastián Olarte, con quien estoy filmando una película donde hago un pequeño desnudo. Ese fue el embrión”, relató.

La artista se enfrenta con sus propios fantasmas cuando se le pregunta hasta dónde llegaría ella si estuviese en la situación de su personaje: “haría cualquier cosa que sea lícita ante la desesperación y la urgencia. Pero en esos momentos se ve hasta dónde llegan los límites personales; por ejemplo, limpiaría baños sucios, aunque dicen que la necesidad tiene cara de hereje...”

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