En Tucumán se podrían sembrar hasta 110.000 hectáreas con trigo

Para optimizar los rindes y la calidad de la producción, proponen recomendaciones para hacer un buen manejo.

20 May 2017 48
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EL TRIGO. Recomiendan utilizar semillas de origen conocido y certificadas.

“En el comienzo de la campaña de siembra de trigo, que aparece a medida que se van desocupando lotes de soja en nuestra provincia, debemos tener en cuenta algunos aspectos para lograr la mejor implantación del cultivo en este invierno que se viene”, comentó el ingeniero agrónomo Daniel Gamboa, Coordinador del Proyecto Trigo y Maíz del Programa Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán.

En cuanto a las expectativas de siembra, el profesional indicó, que si bien no se espera un incremento en la superficie de este cultivo, se estima que será similar a la del año pasado, entre 100.000 a 110.000 hectáreas.

“En 2016, en Tucumán tuvimos un incremento del 18% en la superficie sembrada con trigo, respecto a la de 2015, al tiempo que se observó un crecimiento importante respecto a los años anteriores, impulsado por las nuevas políticas. No obstante, al avance que experimentó el cultivo de maíz, más el retraso producido en la reciente cosecha de soja, le restaría superficie al trigo, a pesar de contar con buenas condiciones ambientales y “buena rentabilidad”, detalló el experto.

Sugerencias

A fin de optimizar los rendimientos y la calidad de la producción, Gamboa reseñó una serie de recomendaciones para el manejo, destinadas a lograr este propósito:

1- Elección de los cultivares: lo ideal es utilizar semillas de origen conocido y certificada.

Hay que tener en cuenta usar variedades de ciclos cortos, largos o intermedios, de acuerdo a la fecha de siembra.

En lo posible sembrar variedades de calidad 1, que permitirían llegar a la cosecha sin problemas de bajo gluten.

Para encontrar la información sobre la calidad de cada uno de los cultivares se puede ingresar a la página web del Instituto Nacional de Semillas (Inase), http://www.inase.gov.ar/ donde, además, se detalla cuáles fueron las mejores variedades en el NOA durante la campaña 2016.

2- Distanciamiento: las siembras pueden tener un distanciamiento de entre 52 cm y 25 cm. Recomendamos acercar las líneas, es decir, trabajar a 25 cm sería lo ideal, pero todo dependerá de la operatividad de cada lote.

3- Fecha de siembra: normalmente, se siembran variedades de “ciclos largos” desde el 15 de abril hasta el 30 de abril; las “intermedias” en la primera quincena de mayo, y las “cortas” desde el 15 de mayo y hasta el 30 de mayo y primera semana de junio inclusive, midiendo la humedad del suelo.

En este momento estaríamos en fecha de siembra de variedades “cortas”, con 15 días más quizás.

4- Medir la humedad: hay que decidir el momento de la siembra, siempre y cuando se cuente con humedad en el suelo hasta la profundidad de 1 m.

Se resalta que la siembra está en función de la humedad y que si bien este es un año con muy buena humedad en casi todos los lotes, no hay que dejar de chequear la misma.

En este momento percibimos que existen perfiles con humedad suficiente, pero hay que chequearlo en cada campo en el momento inmediatamente previo a realizar la siembra.

5- Curasemillas: es importante usar un buen curasemillas, que pueda proteger las semillas tanto del ataque de insectos como de hongos.

6- Sembrar con un buen barbecho: hay que preparar con anticipación posible el terreno, controlando las malezas o plantas guachas del cultivo anterior. No obstante, en gran medida esto depende de la cosecha de soja que viene atrasada.

Tener un buen barbecho y lo más anticipado posible para sembrar el trigo es importante para evitar lo que podrían ser algunas plagas de oruga que castigan al trigo cuando se siembra sobre un barbecho verde.

7- Análisis de suelo: realizar el análisis químico del suelo antes de la siembra es necesario para conocer con anticipación el contenido de nitrógeno.

Lo ideal sería tratar de proporcionar una fertilización de fósforo (P) y de nitrógeno (N2).

Si bien eso va a depender de cada lugar, sería recomendable fertilizar con fósforo incorporado y después nitrógeno, para ayudar a que la calidad del trigo obtenido no dificulte su comercialización.

8- Enfermedades: es importante elegir los materiales por su calidad y también por su sanidad, ya que no existen para este cultivo muchas estrategias de control económicas.

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