En defensa de los sueños

Raúl Rizzo y Álvaro Ruiz componen en “El cruce sobre el Niágara” a dos solitarios que se necesitan para lograr una hazaña.

19 May 2017

> DOS FUNCIONES

• Hoy a las 22 y mañana a las 23 en el teatro Rosita Ávila (Las Piedras al 1.500, ex Abasto).

Utopía 
proezas para la evolución humana
“La obra propone llevar a cabo el eterno sueño de los hombres de lograr las grandes proezas por donde evoluciona el genoma humano. Es un mensaje esperanzador para la humanidad en estos tiempos convulsos y una historia de amor entre dos soledades que se encuentran para lograr la utopía de volar”, afirma Álvaro Ruiz, el tucumano que comparte cartel con Raúl Rizzo.

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Proezas para la evolución humana

“La obra propone llevar a cabo el eterno sueño de los hombres de lograr las grandes proezas por donde evoluciona el genoma humano. Es un mensaje esperanzador para la humanidad en estos tiempos convulsos y una historia de amor entre dos soledades que se encuentran para lograr la utopía de volar”, afirma Álvaro Ruiz, el tucumano que comparte cartel con Raúl Rizzo.


Raúl Rizzo se muestra inquieto del otro lado del teléfono, desde Buenos Aires. Y esa sensación de que siempre está al borde del asiento, listo para reaccionar, la transmite en la entrevista que LA GACETA le realiza por su protagonismo en “El cruce del Niágara”, la obra del peruano Alonso Alegría, que presentará hoy y mañana en el teatro municipal Rosita Ávila, con la compañía del actor tucumano Álvaro Ruiz.

El texto recibió el premio Casa de las Américas y fue representado en más de 50 países. La historia es real: el equilibrista francés Charles Blondin se hizo famoso en la segunda parte del siglo XIX por sus proezas en la altura. Uno de sus actos más aplaudidos fue cruzar las cataratas del Niágara sobre un cable de 330 metros de largo y a 50 metros sobre el agua, llevando sobre sus hombros a un hombre. La obra trata de la relación entre el funambulista y su asistente, el joven Carlo.

“El ser humano tiene pequeños, medianos o grandes sueños; lo importante es no renunciar a ellos. No importa el resultado sino el tránsito al intentar concretarlos, lo que se hace para llevarlos a cabo -afirma Rizzo-. En el caso de nuestros personajes, es un encuentro entre dos seres profundamente solitarios que se van encontrando como seres humanos y como grandes soñadores; es una indagación sobre el impulso de estar en el aire sin necesidad de ayudarse con un cable”.

Hace 30 años, esta obra fue estrenada por Víctor Laplace y Norberto Díaz, dirigidos por Agustín Alezzo, y con Eduardo Lamoglia como asistente de dirección. Ahora, Lamoglia se hace cargo de una puesta en escena que se compromete con la emoción de los protagonistas y su situación en un punto sin retorno de la vida.

“La propuesta no habla de un episodio coyuntural; todo lo contrario, aborda temas de cualquier época de la vida y conmueve por la profundización de los asuntos vitales que trata. Todo comienza cuando el joven se presenta en la habitación del gran Blodin y le recrimina que no hizo lo que prometió en su acto. Nunca queda claro si es una aparición real o una proyección de sus propias fantasías y fantasmas, y en la puesta manejamos la posibilidad de que sea un alter ego de él. Hay una frase que sintetiza sus sentimientos: ‘es la primera vez en mi vida que voy a hacer algo acompañado’, lo que resume la necesidad humana y existencial de estos dos seres”, explica el actor.

Rizzo alerta por la crítica situación que atraviesa el gremio de los actores en este momento del país: “estamos en una situación difícil desde lo laboral, porque es muy escaso el trabajo; no se registra en la historia un instante tan bajo de actividad y sin perspectivas positivas”. “No tenemos otra herramienta que el teatro donde mermó de una manera espantosa la cantidad de público, porque el cine nacional está atravesando incertidumbres y casi no hay ficción en la televisión, que es un vínculo directo con la gente. A la pantalla entraron muchas producciones extranjeras, turcas y coreanas, que se venden a precios muy accesibles. El futuro es oscuro”, agrega.

En especial, reclama una reacción ante las versiones de que se modificaría la ley de financiamiento de los entes nacionales del cine y del teatro, lo que fue negado por las autoridades. “El INT es una herramienta fundamental y decisiva para el desarrollo del teatro en las provincias. Se requieren acciones concretas para que la opinión pública se entere de la grave situación que estamos atravesando”, puntualiza.


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