Pecchia vuelve a la matriz folclórica con “Corteza”

El guitarrista presenta su nuevo disco con una propuesta alejada de sus anteriores producciones.

18 May 2017
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POETA Y CANTOR. Federico Pecchia se compromete con el folclore.

ACTÚA HOY

• A las 22 en El árbol de Galeano (Virgen de la Merced 435).

Para Federico Pecchia, “Corteza” es mucho más que una parte del árbol. En su sentimiento más íntimo, es un tributo a la memoria de su padre (fallecido en diciembre) y, al mismo tiempo, un regreso a las raíces de su música.

Es que, rompiendo lo exterior, el músico se adentra en la médula del folclore más genuino para respetar métricas y ritmos, en su nuevo disco que presentará esta noche en El árbol de Galeano. Esta vez estará acompañado por dos miembros de su banda, Martín Koiffmann en bajo y Ezequiel Ferraro en percusión, y como invitados actuarán los tucumanos Lucho Hoyos, Gustavo Guaraz, Martín Salazar (del grupo Las 4 Cuerdas) y el dúo Causé.

“Decidí volver a mi esencia que es el folclore, luego de haber transitado la trova en mis otros discos. Para mí es un retorno a casa y es lo que quiero hacer de ahora en más, porque llegué para quedarme en este género. Recibí el apoyo de Kali Carabajal, que es una referencia directa a mi origen; con él definimos el repertorio, en el que más de la mitad son temas míos y el resto son clásicos”, explicó el cantautor a LA GACETA. En el disco tuvo dos invitados de lujo: Antonio Tarragó Ros y Néstor Garnica.

Pecchia se basó en canciones que cantaba desde chico. “Como ‘La 180’, que la hago desde siempre; la decisión fue apoyarme en temas que eran familiares para mí”, apuntó. En su forma de componer giró hacia una poesía que se pueda comprender fácilmente. “No es mi interés alcanzar un grado de intelectualidad que me ponga lejos de la gente”, destacó.

“En este producto es todo más lineal, pero con mucha identidad. Bebe Ponti me decía que es muy difícil ser revolucionario y tener libertad bajo la columna vertebral de nuestro folclore. Es un desafío mucho más grande que lo que hacía antes, que todo era con aires de... Ahora quise encontrar la libertad en la esencia de la zamba, la chacarera, el chamamé y el gato, con la premisa de que los temas se puedan bailar porque en el seno de nuestras danzas está todo, por algo resisten en el tiempo. Hay que aprender a jugar la libertad dentro de los compases, encontrar los espacios, que los hay y que son maravillosos; buscarle la vuelta a la linealidad de las canciones. Conectarme con cada ritmo fue maravilloso y acá no me salgo de los marcos. Es que la poesía sale de la tierra misma”, sostuvo.

En el listado de temas están “Achalay tierra mojada” (“una biblia de la chacarera en 16 estrofas”, definió); “Chacarera del árbol”, en una nueva versión (la había grabado con Piñón Fijo en su anterior disco); “Coplas del alma” y “Ñangapiri”, entre otros.

“Algunos me dicen que este CD está menos guitarrístico que los anteriores, aunque no es así: la guitarra está, pero en otro lugar, en un sitio nuevo. Hay introducciones con mi toque, pero dentro del estilo de cada ritmo elegido, no es un solo por aparte de cinco minutos. Mi objetivo es llegarle a la gente, luego de muchos temas intelectuales que hice en mi carrera y que obligaba a hacer un esfuerzo para entenderlos después de escucharlos dos o tres veces. En ‘Corteza’ las metáforas son más directas, voy al corazón en un viaje recto pero sin perder calidad estética, vuelo poético o la esencia de lo nuestro. El desafío fue mucho más difícil que en los discos anteriores”, confiesa.


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