Las malas palabras que se han vuelto hábito

19 Abr 2017 8 16

Héctor Costilla Pallares - Columnista invitado

Con seguridad, los que ya tienen “algunos” almanaques encima, recordarán la época de su niñez y las costumbres del hogar cuando vivían junto a sus padres. Hoy deben, con toda seguridad, escuchar sorprendidos y “agredidos” el vocabulario que “lucen” en todo tiempo y lugar los jóvenes de ambos sexos y, obviamente, muchos mayores. Han incorporado a su lenguaje “para todo uso” una serie de expresiones que jamás hubiera pensado ni el más liberal atrevido de boca de aquellas épocas, que un día llegarían a tener carta blanca aquellas “palabrotas”: claro que no sólo en el ómnibus, en las calles o en los bares es moneda corriente; los modernos o cancherísimos conductores o periodistas de la TV de nuestro país ignoran por completo el horario de protección al menor, y repiten como un logro en su lenguaje las más variadas expresiones de mal gusto, así “en crudo”, como las recogen de la calle. Por supuesto que es inevitable no repasar esos días en los que la mamá amenazaba a los hijos con “quemarles la boca con una brasa” si los escuchaba decir una mala palabra. El viejo, cuando renegaba, expresaba “me cacho en diez”; “la pucha”. ¿Qué decreto habrá abolido aquella amenaza: “lo voy a hacer sonar”, referida a que le iba a pegar a alguno que no se estaba portando bien en casa? . “¡Andate al diablo!”; “¡Que te par...eció el oso!”; “¡Andá a bañarte!”; “Sí, soplame el ojo”; “ese se hace el mosquito muerto” o “Yo me chupo el dedo”. Qué tremendo cuando los chicos y las chicas, para pelear, se sacaban la lengua o, doblando el brazo, se tomaban el codo y le decían “Sí, tomá vos”, al que estaba queriendo “venderle un buzón”. Casi todas las peleas en la escuela, en el barrio, que tenían como protagonistas a los “changos”, eran porque decían que “el otro” lo había retado de la madre. Hoy, eso que le dijo Messi al banderista en el último partido de la Selección se usa como moneda corriente para reprocharle graciosamente “algo” a algún amigo.

Yo recuerdo que en aquellos días. a los que decían “malas palabras”, les señalaban que tenían que ir a la iglesia a confesarse con el cura. Pienso en voz alta, ¿cuántos confesionarios y curas se necesitarían en estos días para poder cumplir con esa misión?

Es para pensar. ¿Por qué las mujeres permitieron que los hombres abandonaran su verba galante, educada, para dirigirse a ellas? En vez de rechazarlo, optaron por hablarle “en el mismo idioma”. No hace mucho tuvimos una muestra elocuente de esta nueva manera de encarar el diálogo entre un hombre y una mujer. ¿Hasta cuándo en Argentina se seguirá mechando en el diccionario esa antojadiza manera de inventarles nombres a las cosas? Hasta matemáticas sufrió una modificación: 2 x 2 es cuatro y dos por tres ¡llueve!

8 Comentarios

Comentarios 8

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Ruben_Rei #8 20 Abr 2017 00:16 Hs

Lo sembró el cordobés la "la mole Moli.

Teresa DEL Valle Drube Laumann #7 19 Abr 2017 22:33 Hs

. Así, si decimos: cortesana, prostituta, meretriz, ramera, o puta, nos estamos refiriendo a exactamente lo mismo, pero aprendido en diferentes contextos, aparentando ser de una clase social más elevada a la que pertenecemos. En una época en que tratamos de derribar tabúes, de allanar los caminos de los encuentros, de ser democráticos en todo, no podemos horrorizarnos por usar el léxico empleado por lo más humilde o bajo de la sociedad. Así como ellos trataron siempre de usar una terminología de "señores" sin por esto convertirse en otra cosa que en "bien educados" nadie dejará de ser un señor, aunque pase por "mal educado", por hablar con palabras de lo más bajo del pueblo.

Teresa DEL Valle Drube Laumann #6 19 Abr 2017 22:32 Hs

Las malas palabras, llamadas así por generaciones, tienen su origen en la clase social en que se empleaban. Siglos atrás, cada grupo social tenía su propia manera de expresarse. Eso apenas si cambió. Pero los servidores de esas clases, pertenecientes a lo más bajo del pueblo, en un acto por parecerse a sus amos - reyes, nobles, comerciantes, etc. - comenzaron a tomar las palabras de sus patrones para educar a sus hijos, que debían heredar el título de siervos en la misma familia, y prohibiéndoles el uso de su propio lenguaje. Resulta exactamente lo mismo decir como lo dirían los delincuentes, los mendigos, los sirvientes, lo que dirían los señores, salvo que no producen las mismas imágenes mentales creadas por la prohibición secular de utilizar las demonizadas formas de hablar de las clases bajas de un país.

soylucho #5 19 Abr 2017 17:03 Hs

Los idiomas, fluyen cambian, están vivos y cada generación tiene sus modismos. No es mejor ni peor, son distintos. No puedo dejar pasar este párrafo machista, patriarcal "¿Por qué las mujeres permitieron que los hombres abandonaran su verba galante, educada, para dirigirse a ellas?". Culpabilizar a las mujeres, ¡qué fácil!

Ricardo Rene Rojas #4 19 Abr 2017 12:28 Hs

Como Pallares pensamos muchos que peinamos canas y que vivimos una niñez y una juventud, que a pesar de haber vivido un momento trágico, todavía nos trae nostalgia por el respeto, por las buenas costumbres, por el saludo amable, por aprender de los mayores y respetarlos. Cuánta falta hacen funcionarios que tengan esa virtud de rebobinar y tratar de volver a las fuentes, y no como hoy, donde lo normal es la violencia (solo hubo un muerto en córdoba), la mentira, el engaño y la trampa, si no veamos la realidad argentina, veamos como viven los jubilados, a quiénes todos los gobernadores los omitieron, y también éste que dice que va a pagar los juicios, mientras existe una sentencia del año 1.996, de los médicos que cobran plus, de los honestos que venden ropa de contrabando, de los usureros devenidos en prestamistas, incluyendo los bancos, de los funcionarios que no actúan contra la inseguridad, la droga, etc. que cada día tienen más adeptos, etc..

hector eduardo_ #3 19 Abr 2017 10:24 Hs

Sr. Pallares, este es otro síntoma de un Paìs decadente, pasa en muchos aspectos, el educativo, la música, hasta se perdió el gusto para vestir donde vale todo, todo es decadente, làstima de Paìs

yodatuc #2 19 Abr 2017 07:58 Hs

Que nos pasa es simple dejamos los hábitos de lectura, por los resúmenes que y no los hace leru sino cualquier atrevido en la compu, los lenguajes soeces son los que navegan libremente por la web, sin que a nadie le interese corregirlos, el que mal habla mal escribe diría, pero fundamentalmente se perdió el respeto, por la presencia de la mujer, porque los padres e su eterna lucha por llevar el sustento se olvidaron de la contención hacia los niños, y empieza desde la cuna, cuando festejamos que nuestro bb, en lugar de decir papa, mama o dios en su primera palabra dice, p.... O dice m...... Y todos festejamos ahí empieza el problema la legalización de lo vulgar, que nos convierte en parias del idioma.

Cartas al direc #1 19 Abr 2017 07:20 Hs

MUY BUENAS LAS OBSERVACIONES DE COSTILLA PALLARES. HACEN UNOS DIAS MANDE EL PEDIDO DE PUBLICACION DE UNA CARTA AL DIRECTOR (QUE LAMENTABLEMENTE FUE DEJADA DE LADO) PRECISAMENTE SOBRE ESTE TEMA, Y PONIENDO EN LA MIRA EN LO PEOR DEL PERIODISMO VULGAR, GROSERO, DENIGRANTE EN LA PERSONA DE LANATA. CLARO. ES "EL" PERIODISTA Y SE PERMITE TODO TIPO DE EPITETOS AUN LOS MAS BRUTALES, PERO "ES" EL PERIODISTA. LO MALO ES QUE MUCHOS "SUPERADOS" LO IMITAN AUN EN PROGRAMAS FAMILIARES Y HASTA EN LOS INFORMATIVOS. PREGUN TABA YO: ¿QUE NOS PASO? ¿QUE NOS PASA?