El “vermut” de Trump

Carlos Duguech. Escritor / [email protected]

18 Abr 2017

Primero: Siria, con un bombardeo que violó su soberanía y sólo por una suposición de que el gobierno de ese país mesoriental utilizó armas químicas en un ataque de hace algunos días. Segundo: Afganistán, ocasión de prueba para la superbomba no nuclear que le da satisfacciones a Trump como si hubiera ganado un premio festivo. ¿Cuánto tiempo fluirá hasta que el presidente guerrero como nunca antes hubo (ni el criminal de guerra Bush, con las medallas sangrantes de Irak sobre su pecho) para que se dé la “satisfacción” de ordenar un bombardeo nuclear sobre Corea del Norte? Es una cuestión de sobrevivencia de la Humanidad. Así de simple. Así de trágico como “fin de la Historia”. La de los seres vivos en el planeta Tierra.

¿Qué podrá decir el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, si se sabe que Estados Unidos -cualquiera sea la resolución condenatoria o de advertencia de 14 de sus 15 miembros- utilizará el veto a esas resoluciones? De lo que resulta, como reflexión necesaria y profunda: A) Convocar a un tratado (el que se imaginó desde París hace unos meses con la participación de numerosos países) para la proscripción de las armas nucleares y B) Insistir por enésima vez, y esta vez enérgica y fundamentada, para reformar la Carta de la ONU referida al Consejo de Seguridad y a su conformación, que ya lleva 71 años congelada, desde su creación.

Es mucho por hacer. Y hay que hacerlo. Y, ojalá, se diera aquello que se ha cuestionado en variados foros y por distintos analistas: la permanencia en la Casa Blanca de tan peligroso presidente. Que por ahora goza de su “vermut bélico”.

¿Intentará el “plato fuerte” de la bomba nuclear?

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