“Muchas cuencas tucumanas perdieron una gran defensa: los bosques ribereños”

Romina Díaz Gómez investigó durante cinco años los ríos del sur. Cómo afectan la deforestación y la falta de planificación.

09 Abr 2017

Romina Díaz Gómez nació hace 33 años en Alberdi. Durante su infancia y adolescencia sufrió en varias oportunidades a causa de las inundaciones. Así que un día decidió estudiar qué les estaba ocurriendo a los ríos, por qué el agua avanzaba sin control por las localidades del sur. Al cabo de varias investigaciones realizadas para obtener su título de doctora en Biología, ella encontró muchas respuestas. Y esos argumentos dejan en claro que las inundaciones que hoy sufre el sur tucumano están muy lejos de clasificarse como “desastre natural”, sostiene.

En su tesis doctoral, Díaz Gómez logró armar un mapa con el grado de vulnerabilidad de los ríos del faldeo oriental de la Sierra del Aconquija y del sudoeste. Después de un análisis de distintas variables, la conclusión es que el Gastona debería ser la cuenca más temible (tiene los máximos valores de precipitación y la mayor torrencialidad). Los ríos Marapa, el arroyo Matazambi y el río Seco, aunque no se encuentran en la categoría de vulnerabilidad extrema, son los que más inundaciones provocan.

Precisamente es el río Marapa, que nace en el dique Escaba, el que más problemas ha causado en todo el sur desde hace 10 días cuando desbordó y dejó sin habitantes la localidad de La Madrid.

¿Qué pasa? “Muchas cosas, que no sólo tienen que ver con la falta de obras o con las lluvias excepcionales. A lo largo de toda la cuenca del Marapa hay una importante transformación territorial por la expansión agraria. Se ha perdido el bosque ribereño, que es el que está al margen y actúa como barrera de contención del cauce”, explica. Debido a la deforestación, además, el suelo pierde su capacidad de absorción.

Así y todo, Díaz Gómez, que pasó cinco años investigando exhaustivamente los ríos del sur, sostiene que el Marapa no tendría por qué desbordar e inundar sus alrededores si se tiene en cuenta que en su recorrido hay un embalse, construido específicamente para controlar el nivel de agua que lleva en el lecho. “Conclusión: hay un mal manejo de este recurso”, dice, así sin vueltas. “En todo el mundo hay modelos de procedimientos que explican cómo abrir compuertas para atenuar los efectos de las crecientes. No se qué pasa acá”, añade.

Propuestas

¿Qué soluciones proponés? “Primero que nada, frenar el desmonte en los bosques de ribera. Ahora la Ley de Bosques al parecer va a declarar zona roja esta área. Aunque honestamente es tarde, ya casi todos los ríos perdieron esa defensa; el Marapa especialmente”, sostiene.

Como segunda recomendación, dice: “Tucumán no tiene un monitoreo general de caudales. Se necesita un manejo integral de las cuencas hidrográficas, precisa de un reordenamiento territorial y una planificación que deje bien establecidas las áreas de alta vulnerabilidad, donde no pueden asentarse poblaciones”. Otro detalle: “los agricultores también podrían aportar con buenas prácticas, que permitan disminuir o frenar el daño en los suelos”.

Finalmente, argumenta: “es momento de que la ciencia y la política se conecten. Siento mucha impotencia. Estuve tantos años investigando y a nadie le interesó. Soy becaria del Conicet. No se para qué me pagan si todo esto queda en la nada”.

Llegamos tarde

“La pérdida de bosques y el crecimiento de la población en áreas pedemontanas han afectado mucho el escurrimiento del agua en la provincia. Falta planificación. Nos preocupamos cuando suceden los fenómenos, llegamos tarde”, opina la doctora Ana Isabel Rivas, docente de Geografía de la Provincia de Tucumán de la carrera de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras.

Rivas dirigió un estudio realizado recientemente por alumnos de la Licenciatura en Geografía en La Madrid y coincide con la investigadora Díaz Gómez en que el desmonte en la zona es preocupante. “La pérdida de la cubierta vegetal agrava las inundaciones en una localidad ubicada en un terreno de extrema vulnerabilidad”, sostuvo.

Ella no vislumbra soluciones, al menos en el corto plazo. “La gente que vive en esta zona de alto riesgo se va a inundar con mayor frecuencia. Lo saben, pero se niegan a dejar su pueblo. Tampoco me parece que las autoridades deban hacer algo así; hay que respetar el arraigo de los pobladores”, apunta.

¿Por dónde empezar? “Por recopilar y analizar las distintas propuestas que desde hace años hacen los expertos”, propone. Y se queja de que no haya un control de la cuenca hidrográfica de la provincia; que no estén disponibles, por ejemplo, los datos de las estaciones de aforo (miden el caudal y el nivel de los cauces de agua). Sin esos elementos básicas -sostiene- cualquier intento por mejorar seguirá haciendo agua.


"No hubo más desmontes en zonas de alto riesgo"

“Estamos auditados por la Nación y recientemente recibimos un informe favorable de los controles que la repartición hace en forma satelital. En los últimos años no hubo más desmontes en las zonas de alto riesgo de Tucumán”. De esta manera, el secretario de Medio Ambiente de la provincia, Alfredo Montalván, enfrentó las opiniones que en los últimos días relacionaron las inundaciones con el aumento de la tala indiscriminada.

“Muchos hablan sin saber. Es cierto que hubo un avance de la frontera agrícola sobre los bosques, pero eso se frenó hace cinco años. La Nación tiene la obligación de controlar para que se respete la Ley de Bosques Nativos”, explicó el funcionario. Además, señaló que la provincia está ejecutando un plan de reforestación que prevé plantar un millón y medio de árboles, muchos de los cuales estarán cerca de los ríos más problemáticos.

Desafíos

“Es fácil echarle la culpa al desmonte. La explicación más acertada de las inundaciones está en el cambio climático, el cual está provocando que se registren cada vez más precipitaciones extraordinarias en tiempos cortos. La naturaleza nos está dando una lección y Tucumán no es un caso aislado. Otras ciudades del país también están sufriendo”, señaló Montalván, y acusó a los países desarrollados de ser los que generan los mayores desastres. “Y nosotros pagamos las consecuencias”, observó.

Respecto de la ocupación inadecuada de territorios, el funcionario informó que la Provincia está trabajando fuerte en un reordenamiento hídrico ambiental con el objetivo de no autorizar más emprendimientos o asentamientos de poblaciones en sitios indebidos. “No permitimos más emprendimientos que no contemplen el impacto ambiental y el correcto escurrimiento del agua”, indicó.

Y fue más categórico aún: “tenemos una provincia muy pequeña y una industria pesada de alto impacto. Tucumán requiere cada ves más restricciones. Trabajamos en eso; los resultados de este ordenamiento se verán en tres o cuatro años”.

Montalván anunció que está trabajando en un mapa de vulnerabilidad de los ríos locales, el cual permitirá un reordenamiento territorial y tomar decisiones a tiempo respecto de la prevención de inundaciones. “El cambio climático se nos vino encima y nos está aleccionando día a día. Tenemos muchos desafíos nuevos, que van desde controlar los riesgos que representan algunos cauces, proteger los suelos y tomar decisiones que limiten o prohiban aquellas actividades que dañen el ambiente”.


erosión hídrica
Tucumán ya tiene afectado más del 10%   del suelo productivo
Poblaciones del sur ubicadas en terrenos bajos, inundables. Lluvias excepcionalmente caudalosas. Falta de obras y mantenimiento de las existentes. Desmonte en la alta montaña e introducción de cultivos en áreas de pedemonte. Estas son las cuatro razones por las que las inundaciones volvieron a castigar a la provincia, según opinó Agustín Sanzano, jefe de la sección Suelos de la Estación Experimental Obispo Colombres. Lo que habrá que analizar en el futuro, según dice, es cuánto afectaron los temporales el suelo tucumano. Según detalló, de las 600.000 hectáreas productivas que tiene Tucumán ya hay más de un 10% que está comprometido: “hay 45.000 ha que muestran una erosión hídrica moderada y 20.000 tienen erosión severa”. La provincia debe abrir varios frentes para frenar la erosión de sus suelos, entre los que Sanzano propone: mejorar las prácticas agrícolas, armar un plan de urbanización y frenar la deforestación.
opinión de un experto
más lluvias, deforestación y falta de control de crecientes
Sergio Georgieff, doctor en Geología, explicó las causas de las inundaciones que sufre el sur de la provincia. “El aumento de la precipitación se registra desde hace casi 50 años. El efecto es acumulativo pero lento y es una de las razones por las que no se actúa con la debida anticipación. Entre 1970 y 1999 la media anual de las precipitaciones en Concepción aumentó de 988,9 a 1.178,7 mm (incremento de 189,8 mm), es decir que durante el año la lluvia acumulada en un metro cuadrado es de 1,17 m de altura. Esto se refleja en inundaciones en el sudeste de Tucumán desde 1992”, explica. “A esta causa natural, hay que sumarle la deforestación en la cuenca alta, media y baja. Otra cosa que influye es el manejo de embalses. Los diques se construyen por cuatro motivos: generación de energía, agua potable-riego, recreación y control de crecientes. El dique Escaba no esta cumpliendo con esta última función”, argumentó.

> EROSIÓN HÍDRICA
Tucumán ya tiene afectado más del 10% del suelo productivo

Poblaciones del sur ubicadas en terrenos bajos, inundables. Lluvias excepcionalmente caudalosas. Falta de obras y mantenimiento de las existentes. Desmonte en la alta montaña e introducción de cultivos en áreas de pedemonte. Estas son las cuatro razones por las que las inundaciones volvieron a castigar a la provincia, según opinó Agustín Sanzano, jefe de la sección Suelos de la Estación Experimental Obispo Colombres. Lo que habrá que analizar en el futuro, según dice, es cuánto afectaron los temporales el suelo tucumano. Según detalló, de las 600.000 hectáreas productivas que tiene Tucumán ya hay más de un 10% que está comprometido: “hay 45.000 ha que muestran una erosión hídrica moderada y 20.000 tienen erosión severa”. La provincia debe abrir varios frentes para frenar la erosión de sus suelos, entre los que Sanzano propone: mejorar las prácticas agrícolas, armar un plan de urbanización y frenar la deforestación.



>OPINIÓN DE UN EXPERTO                                                                                                                          Más lluvias, deforestación y falta de control de crecientes

Sergio Georgieff, doctor en Geología, explicó las causas de las inundaciones que sufre el sur de la provincia. “El aumento de la precipitación se registra desde hace casi 50 años. El efecto es acumulativo pero lento y es una de las razones por las que no se actúa con la debida anticipación. Entre 1970 y 1999 la media anual de las precipitaciones en Concepción aumentó de 988,9 a 1.178,7 mm (incremento de 189,8 mm), es decir que durante el año la lluvia acumulada en un metro cuadrado es de 1,17 m de altura. Esto se refleja en inundaciones en el sudeste de Tucumán desde 1992”, explica. “A esta causa natural, hay que sumarle la deforestación en la cuenca alta, media y baja. Otra cosa que influye es el manejo de embalses. Los diques se construyen por cuatro motivos: generación de energía, agua potable-riego, recreación y control de crecientes. El dique Escaba no esta cumpliendo con esta última función”, argumentó.

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