Polonia quiere extraditar a un presunto nazi de 98 años

20 Mar 2017

Joanna Berendt y Matt Furber - The New York Times

VARSOVIA, Polonia.- El gobierno polaco buscará la extradición de un ucraniano-estadounidense de 98 años de edad, de quien los fiscales dicen que cometió atrocidades lideradas por los nazis en 1944, por las que murieron veintenas de civiles.

La familia del hombre -Michael Karkoc, quien entró en Estados Unidos en 1949 y vive en un hogar para ancianos en Minneapolis- dice que es inocente de los cargos y que padece demencia y no está en condiciones de que lo sometan a un juicio.

En una investigación de junio del 2013, Prensa Asociada reportó que Karkoc, a la sazón con 94 años, había comandado la Legión de Autodefensa Ucraniana de las SS, la cual ejecutó asesinatos masivos en pueblitos del este de Polonia y ayudó a suprimir el levantamiento de Varsovia en 1944.

Karkoc no les dijo a las autoridades federales en 1949 que había trabajado en la Legión y, posteriormente, para la División Gallega de las SS, mismas que estaban en la lista de organizaciones cuyos miembros tenían prohibida la entrada a Estados Unidos, reportó Prensa Asociada (AP, por sus siglas en inglés).

En un artículo subsecuente, de noviembre de 2013, AP reportó, citando expedientes de los archivos del servicio de inteligencia ucraniano, que un soldado bajo el mando de Karkoc había declarado en 1968 que éste había ordenado un asalto contra el pueblo de Chlaniow, en represalia por el asesinato de un mayor de las SS. Arrasaron con el pueblo.

En unas memorias en ucraniano que Karkoc publicó en 1995, dice que había ayudado en la fundación de la Legión de Autodefensa Ucraniana en 1943, en colaboración con oficiales nazis, para luchar en nombre de la Alemania nazi y en contra de la Unión Soviética.

Los artículos de AP llevaron a investigaciones en Alemania y Polonia.

Fiscales alemanes terminaron la suya en 2015 y dijeron que Karkoc no estaba en condiciones de someterse a juicio, pero continuó la indagatoria polaca.

En entrevista telefónica el martes pasado, Robert Janicki, un funcionario de la Comisión para el Enjuiciamiento por Crímenes en contra de la Nación Polaca, dijo que no había duda de que el hombre que vive en Minnesota es el mismo “que llevó a cabo la pacificación de los pueblos en la región de Lubelskie en 1944”, refiriéndose a Chlaniow y el cercano Wladyslawin. Murieron más de 40 civiles.

Janicki se refirió al hombre como Michael K., de conformidad con las leyes polacas sobre privacidad. “También hemos descubierto una firma de Michael K. en documentos de esa época, relacionados con la unidad”, señaló Janicki. “Nuestros expertos forenses han determinado que se trata de una firma de un hombre que vive en Estados Unidos”.

La Comisión, que forma parte del Instituto de la Memoria Nacional, un organismo que tiene poderes procesales y tiene asignada la tarea de investigar los crímenes de las eras nazi y soviética, el lunes presentó, ante un tribunal en Lublin, la solicitud de una orden de aprehensión temporal en contra del hombre. La orden sería el primer paso para solicitar la extradición, notó Janicki.

En Washington, Nicole Navas, una portavoz del Departamento de Justicia, dijo que si bien la dependencia toma “muy seriamente todos los alegatos creíbles de participación en crímenes nazis en la Segunda Guerra Mundial”, no hace comentarios sobre solicitudes de extradición.

Los cargos conllevan el potencial de una sentencia de por vida en la

cárcel. Janicki rechazó el argumento de que procesar a Karkoc no tendría sentido, dadas su edad y su salud.

“Primero que nada, la edad no es un factor cuando se trata de presentar a alguien ante la justicia”, dijo. “En cuanto al estado de salud, eso lo tendrán que determinar testigos expertos”.

El Centro Simon Wiesenthal, una organización de derechos humanos, ha criticado a Polonia por no haber hecho más para ubicar a quienes cometieron atrocidades durante la era nazi.

Según el Museo Conmemorativo del Holocausto en Estados Unidos, los alemanes mataron a 1.9 millones de civiles polacos no judíos durante la guerra, junto con al menos tres millones de judíos polacos.

Janicki reconoció las críticas, pero dijo que se llevó tiempo reunir la evidencia. “Es increíblemente difícil recopilar la evidencia necesaria para enjuiciar a alguien hoy día”, notó. “Se requiere de la cooperación internacional y se lleva años reconciliar todos los esfuerzos. Pero eso no significa que no valga la pena hacerlo”.

“Algunos dicen que es demasiado tarde atrapar a los criminales, pero yo no lo creo así”, añadió. “El caso de Michael K. lo demuestra. Además, trata de decirle que es demasiado tarde a una mujer que de niña estuvo escondida en un campo, viendo cómo ejecutaban a sus padres”.

El hijo y portavoz de Karkoc, Andriy Karkoc, dijo en una entrevista el martes en Minneapolis que su padre es inocente.

“Mi padre es un hombre de 98 años, inocente, que nunca hizo nada malo”, señaló Karkos, y agregó que su padre fue una víctima de las represalias alemanas en contra de los combatientes ucranianos de la resistencia.

En un restaurante cercano a la iglesia ortodoxa ucraniana donde se llevan a cabo muchas de las bodas familiares, Andriy Karkos, de 63 años, dijo que los alegatos han sido profundamente doloroso para la familia, aun cuando su padre hace mofa de ellos. “Llevó una vida pública aquí, en Minnesota”, dijo Andriy Karkos. “Hemos peleado por los derechos humanos. Si fuera un nazi, ¿por qué haría eso?”.

Karkoc, étnicamente ucraniano, nació en la ciudad de Lutsk, el 6 de marzo de 1919. Reclamada por la Rusia zarista a finales del siglo XVIII, la zona se convirtió en parte de Polonia después de la Primera Guerra Mundial; la Unión Soviética se la anexó en 1939, y los alemanes la ocuparon en 1941. Desde 1945, ha formado parte de Ucrania.

Después de la guerra, Karkoc terminó en un campo para personas desplazadas en Neu-Ulm, Alemania. Su primera esposa murió en 1948, un año antes de que sus dos hijos y él emigraran a Estados Unidos, donde trabajó como carpintero, se volvió a casar y tuvo cuatro hijos más.

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