Si Elvis era el rey, Chuck Berry fue el padre del rock

No puede entenderse la música de Dylan, los Beatles y los Stones sin determinar la influencia que ejerció sobre ellos

19 Mar 2017 32
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PASO DE PATO. Berry lo inventó durante un show y fue su marca registrada.

“Sólo hay un verdadero rey del rock’n’roll. Se llama Chuck Berry”, dijo una vez Stevie Wonder. Y aunque su afirmación levante ampollas entre los fans del “Rey” Elvis Presley, lo cierto es que la influencia del músico afroamericano que murió ayer a los 90 años es inconmensurable.

Resulta difícil pensar en bandas como los Beatles, los Rolling Stones, los Beach Boys o incluso Bob Dylan sin Chuck Berry. Considerado uno de los mejores compositores y guitarristas de su tiempo, la influencia de este pionero tanto en el rock como en otros géneros sigue aún vigente. Quizá Elvis fuera el ícono y sex symbol del género, pero Berry encarnaba su espíritu y su raíz con sus composiciones.

Charles Edward Anderson Berry, conocido simplemente como “Chuck”, se crió en el seno de una familia numerosa. Rápidamente desarrolló el gusto por la poesía y el blues. Aceptaba cualquier actuación que pudiera conseguir, a veces a cambio de 15 dólares la noche, y poco a poco se hizo un nombre entre los clubes de St. Louis. Entre sus referentes figuran grandes del blues como Nat King Cole y su ídolo, Muddy Waters, quien tras una conversación de un par de minutos en Chicago convenció a Berry de que firmara con el sello Chess.

El éxito llegó rápidamente cuando en 1956 Berry despegaba con el hit “Roll Over Beethoven”. Un año más tarde siguieron “School Day” y “Rock and Roll Music”, y en 1958 llegaron “Sweet Little Sixteen” y su mayor hit, “Johnny B. Goode”. A los adolescentes y músicos hillbilly del sur profundo les gustaba el estilo de Berry. También Elvis, por entonces apenas conocido, reconoció su potencial e incluyó una versión del “Maybellene” de Berry en su repertorio. En lo musical, en cambio, el que luego fuera apodado “El Rey” no logró alcanzar a Berry.

Además de sus furiosos rasguidos de guitarra, Berry hizo del “duckwalk” (paso de pato) su seña de identidad. Según la leyenda, los andares de pato fueron en realidad fruto de la necesidad: la banda no había podido cambiarse de ropa antes de empezar uno de sus conciertos, así que Berry, siempre consciente de la importancia del estilo, decidió caminar como un pato para desviar la atención de las vergonzosas arrugas de la ropa.

Si bien en el negocio musical Berry logró ascender a lo más alto, en lo privado su vida tuvo bastantes altibajos. Ya de adolescente debió pasar varios años en un reformatorio y en 1961 volvió a ser detenido, esta vez para pasar año y medio entre rejas por llevarse de un Estado a otro a una chica de 14 años. El hallazgo de drogas y películas pornográficas filmadas con menores en su vivienda, además de la evasión fiscal, le hizo enfrentarse también a la Justicia.

Durante su último paso por la Argentina, ya octogenario, no dejó una buena impresión. Tal vez la dureza con la que fue juzgado fue irrespestuosa con la altura de la leyenda. Desde hacía años que Berry era ya una delicada pieza del panteón de la música contemporánea.

En una mirada retrospectiva a su trayectoria musical, estos desafortunados episodios sólo enturbian relativamente su figura. El Grammy a su trayectoria en 1985, la entrada en el Salón de la Fama del Rock’n’Roll ese mismo año y los muchos galardones recibidos a lo largo de su carrera ponen de manifiesto que Berry fue y sigue siendo uno de los grandes. La música de los Beatles a los Stones, que en sus composiciones reinventaron el estilo de Berry, es parte de su legado.

Quizá precisamente por eso uno de los que mejor resumió la impronta artística de Berry fue el Beatle John Lennon cuando sentenció: “si cambiáramos el nombre al rock’n’roll habría que llamarlo Chuck Berry”.

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