“Mi marido fue víctima de un enfrentamiento entre bandas”

Carlos Sebastián Ruesjas recibió un tiro por la espalda y murió tres semanas después.

17 Feb 2017
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PROFUNDO DOLOR. “Nadie nos va a devolver la felicidad a mí y a mis hijos”, se lamentó Cintia Robledo. foto de francisco fernández

“De pronto sintió como si una brasa le quemara la espalda y cayó al piso, entre la vereda y la calle. Aunque no podía moverse, en ningún momento perdió el conocimiento”, dijo Ana María Barrera. Su hijo, Carlos Sebastián Ruesjas, (29) estaba estacionando su automóvil frente a su casa de calle Blas Parera al 1.200, en Villa 9 de Julio, cuando recibió el balazo.

Jueves 12 de enero, 23.30. Ruesjas regresaba de jugar al fútbol junto a sus hijos de 4 y 11 años en el Blas Parera Fútbol Club, una institución barrial de avenida Coronel Suárez y Álvarez Condarco de la que “El Gordo” (como le decían sus amigos), era el principal impulsor y DT del equipo.

Cuando bajó de su Fiat recibió un disparo en la espalda. Según sus familiares, quedó en medio de una pelea entre dos bandas que se enfrentaron a tiros aquella noche.

“Estábamos desesperados; como la ambulancia no llegaba salimos a buscar un patrullero. En una camioneta de la Policía trasladaron a mi hijo hasta el Centro de Salud”, recuerda Barrera. El muchacho fue trasladado al hospital Ángel C. Padilla y desde allí a una clínica de barrio Norte, en la que agonizó tres semanas.

Horas después, mientras familiares y allegados de Ruesjas aguardaban novedades en la sala de espera del Centro de Salud, advirtieron que uno de los agresores ingresaba a la guardia. Se trata de Rodrigo “Coco” Vanucci, quien fue baleado durante el enfrentamiento. Lo curioso es que tanto Ruesjas como Vanucci quedaron vinculados a la causa (lesiones con arma de fuego) y con custodia policial. “Hasta el momento en que murió estuvo custodiado. Estuvo en calidad de detenido, a pesar de que fue la víctima”, precisó Patricio Char, abogado de la familia Ruesjas. El letrado adelantó que ayer asumió como abogado de la querella y pedirá que la carátula de la causa sea modificada por la de homicidio.

Respecto a la investigación judicial, Char señaló que le llamó la atención que Vanucci haya declarado, pero no Ruesjas. “No le tomaron declaración aunque estaba en condiciones de hacerlo”, remarcó. Durante la feria judicial de enero, la causa recayó en la Fiscalía II (Claudio Bonari) y continuó en la Fiscalía III (Carmen Reuter).

Actualmente, Vanucci estaría bajo arresto domiciliario por las heridas que sufrió, informaron las fuentes judiciales consultadas.

Marcha

Ayer, familiares y allegados de Ruesjas se movilizaron hasta los Tribunales penales de avenida Sarmiento al 400, donde realizaron una marcha reclamando Justicia. Luego, fueron atendidos por el fiscal Bonari, quien les informó sobre el estado de la causa.

“Mi marido fue víctima de un enfrentamiento entre bandas. Nadie nos va a devolver la felicidad a mí y a mis cinco hijos. Lo único que pido es que se haga Justicia. No entiendo por qué el asesino de mi marido está libre”, reclamó Cintia Robledo, esposa de Ruesjas.

“Lo único que pido es que vayan a la cárcel estos asesinos. Mi hijo fue una víctima de cuatro delincuentes muy peligrosos”, reclamó la madre de Ruesjas.

Una muerte inesperada

Tras la internación de Ruesjas, los exámenes determinaron que el impacto había rozado la médula del joven. Los médicos le adelantaron a la familia que posiblemente no volvería a caminar. Finalmente, el joven falleció el miércoles 8 de febrero. La muerte del muchacho tomó por sorpresa a su familia, que no esperaba ese final.

“Fue inesperado. Nos dijeron que lo estaban bañando y que sufrió tres paros cardíacos. Según los médicos, tenía un coágulo en el corazón”, explicó su madre.

“Por el momento no hay que descartar ninguna hipótesis; hay que investigar desde el incidente en el que balearon a Sebastián hasta su muerte”, concluyó Char.

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