TORMENTAS

Se quejan por los desagües tapados en España al 1.200

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Una pequeña laguna adorna la intersección de calle España y pasaje López. No es un punto turístico, sino las consecuencias de la tormenta que azotó la provincia el lunes por la noche. Ayer, el agua todavía llegaba casi hasta el terraplén de las vías.

“El problema viene hace más de 20 años”, cuenta Patricio Moreno, vecino de la cuadra. Él asegura que agotaron todas las instancias de denuncias, y que llegaron hasta el Defensor del Pueblo, ante la falta de respuestas de la SAT y la Municipalidad. “Nos dijeron que llamemos a los medios”, comentó.

El problema, según los vecinos, se debe a que el desagüe pluvial no es limpiado con frecuencia por la Municipalidad. “Está lleno de barro y yuyos”, describe Patricio. También comentan que se rompió un caño maestro y que esto produce que broten líquidos cloacales. La tormenta trajo una serie de problemas para los vecinos de la zona. Muchos de ellos no pudieron sacar sus vehículos porque el agua se los impedía.

Desde las oficinas de la SAT, afirmaron no estar al tanto de la situación de los vecinos.

Atilio Belloni, subsecretario de Obras Públicas de la Municipalidad, declaró: “no se termina en un día la limpieza de los imbornales”. El funcionario explicó que el municipio cuenta con alrededor de 2.200 canales cerrados y que el trabajo de limpieza es lento. También explicó, sin conocer la situación específica de la calle España, que algunos sumideros no tienen solución.

No es un problema nuevo. Años anteriores las tormentas de verano ya había entrado a las casas de los vecinos, que se vieron obligados a acondicionar sus viviendas para evitar nuevas inundaciones. Ahora temen que el agua estancada traiga sus sorpresas: alimañas de todo tipo. Los residentes comentaron que más de una vez se encontraron con alacranes y hasta víboras dentro de sus hogares.

Las vicisitudes no se terminan allí. La inundación impide que los vehículos puedan circular por la calle por lo que se mueven por las veredas de la cuadra. Las consecuencias son roturas de baldosas, canteros, plantas y basureros de los vecinos. “Cada vez que llueve tenemos que aplicar el método religioso: rezar”, se queja la vecina. Cuando la lluvia se detiene ellos tienen que esperar una ayuda del sol para que el agua desaparezca del lugar. “Ya nos cansamos de denuncias. Necesitamos alguien que venga a arreglarlo”, manifestó Moreno.