Tocaba el violín hasta que se enamoró de la viola

De vuelta en Tucumán Bernardo di Marco dictó un seminario y da dos conciertos donde estrena su Passacaglia para viola sola

23 Dic 2016
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EN CAMINO. Bernardo Di Marco ha vuelto de Europa para dedicarse a hacer música desde diversos ángulos. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.-

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
• Hoy, a las 21.30, en la Iglesia Catedral
(24 de Septiembre 420).

“Me interesan varios aspectos de la música: el interpretativo, con la viola; la composición de música para diferentes formaciones y la investigación en el sentido musical”. Sí, Bernardo Di Marco es un músico todoterreno, pero empezó tocando el violín y se proyecta en la viola.

Ayer, en la Iglesia de Lourdes, y hoy, a las 21.30, en la Catedral, Di Marco toca la Suite V de Johann Sebastian Bach, Elegía de Igor Stravinsky, y estrena su Passacaglia para viola sola. Antes, le contó a LA GACETA cómo desarrolla su carrera.

- ¿Por qué cambiaste el arco del violín por el la viola?

- Es algo que se fue dando naturalmente. Tocaba en un cuarteto de cuerdas y faltaba la viola, así empecé. Esa primera vez me enamoré del sonido. Hubo un momento en que tocaba ambos instrumentos, hasta que entré, por concurso, en la Orquesta del Congreso de la Nación. Surgieron proyectos y posibilidades de tocar. Llegó un momento en que tuve que decidirme por una porque de base podrían parecer iguales, no lo son para nada.

- Es más grande de tamaño, pero la viola parece la hermana menor del violín.

- Históricamente la viola antecede al violín. En el barroco cae en desuso; se preferían sonoridades más brillantes, y la viola pasa a un plano secundario.

- Tocaste este año con un con cuarteto de cuerdas en la Usina del Arte y en la Catedral, en Buenos Aires. También tocás como solista o en la fila de una sinfónica.

- Estoy abierto a todas las posibilidades que surjan. También en la investigación, en proyectos de inclusión. Hay una parte del músico que excede la interpretación, que es el día a día, que es también la relación del músico con el instrumento, los aspectos psicológicos...

- ¿Te interesa trabajar en otros aspectos de la música en Argentina?

- El músico es un deportista y necesita un entrenamiento, y hasta una alimentación, practicar deporte, y todo lo que evite las contracturas. El yoga es muy importante. Lo que también estoy haciendo es escribir ensayos acerca de la situación actual de la composición musical, que me interesa mucho. Los compositores se preguntan qué está pasando en el mundo compositivo musical que hay mucha fragmentación; cada artista sigue su línea, su pensamiento. No hay escuelas, no hay guía precisa, por eso la individualidad del artista prima. Es una de las características del arte de hoy. En la cultura de hoy cada quien tiene su verdad y eso pasa al arte.

- Además componés. Entre otras obras, compusiste una misa.

- La compuse en Ginebra, tras terminar el máster. Fue un proyecto personal escribir una obra coral a cuatro voces, a cappella, la Misa supra nomine Franciscus (Misa sobre el nombre de Francisco). Tomé el nombre del Papa porque es una persona a quien admiro mucho. Tomo un código alfanumérico (cada nota tiene un número). Con esas notas de base se arma toda la composición. La califico como posmoderna, pero tomo inspiración desde el canto gregoriano al siglo XX.

- ¿Te gustaría que Francisco la escuchara?

- Me encantaría, es mi sueño.

- Has tocado repertorio propio en Ginebra, ¿qué te ha pasado?

- Cuando creás la obra estás adentro de ella. Pero una vez que la terminás se independiza y adquiere su propia personalidad. Es de los intérpretes, de los directores y del público.

- ¿Cuál es la obra que estrenás en Tucumán?

- Es una obra para viola sola bajo la forma de passacaglia, una danza antigua. Como señala la etimología de la palabra -pasar por la calle- la interpretaban los músicos ambulantes, como Di Marco.

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