Científicos tucumanos hallan una nueva propiedad de una droga conocida, que ayudaría en la lucha contra el Parkinson

Un antibiótico que lleva 50 años en el mercado, utilizado para tratar enfermedades como sífilis, malaria o rosácea, será probado en animales para comprobar su efecto en las neuronas.

21 Dic 2016
1

Un equipo de investigadores integrado por científicos de Tucumán, Santa Fe, París y San Pablo  encontró una nueva propiedad en la doxiciclina, un antibiótico que lleva 50 años en el mercado, utilizado para tratar enfermedades como sífilis, malaria o rosácea y ahora será probada en animales para comprobar su efecto en las neuronas, informaron los especialistas.
En Tucumán, el equipo está formado por científicos del Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (Insibio) que dependen de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT)y el  Conicet; en Francia la doctora Rita Raisman, graduada en la UNT, que se desempeña en el hospital Pitié-Salpêtrière de París, colabora con los estudios.
Además parte de las investigaciones se realizan en Brasil y las pruebas con fármacos en la plataforma del Laboratorio Max Planck, de doble dependencia entre la Universidad Nacional de Rosario y el Conicet.
Desde hace más de siete años, este grupo de científicos estudian los  mecanismos protectores de las neuronas contra enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer y en esta oportunidad, analizan los efectos neuroprotectores de la doxiciclina, que es  utilizada comúnmente en el tratamiento de infecciones bacterianas como la neumonía, la enfermedad de Lyme (causada por una bacteria que es trasmitida por la garrapatas), el acné, la enfermedad periodontal, la malaria y la sífilis. 
Rosana Chehín, investigadora del Insibio, contó  que el antibiótico se probó en el laboratorio de Francia donde se pudo percibir cómo se reduce el proceso neuroinflamatorio y detalló  que ?se observó que disminuye el pasaje al estado tóxico de las neuronas vinculadas al Parkinson. Actúa sobre una proteína, que es la alfa-sinucleina, para evitar que se vuelva insoluble y por lo tanto tóxica?. 
Por su parte, Benjamín Socías,  otros de los investigadores tucumanos aclaró  está ?probado que no es tóxico en humanos? y señaló ?vemos que las personas tratadas con este antibiótico a lo largo de muchos años, tienen menor incidencia de enfermedades neurodegenerativas?. 
Luego explicó que el primer vínculo que tienen con antibiótico y neurodegeneración viene de un estudio de pacientes leprosos. ?Aquellos pacientes que  recibían el tratamiento padecían la mitad de las veces enfermedades como Parkinson y el Alzheimer, que aquellos grupos no tratados con la doxiciclina?, aclaró.
?El grupo de investigación analizó la incorporación de proteínas de tipo amiloide en el cerebro que provocan la formación de agregados que son tóxicos y que terminan matando las neuronas, agregó Socia y precisó ?nos interesa la proteína alfa- sinucleina, que cuando se pasa de un estado normal a uno patológico, se vuelve tóxica para las neuronas y las aniquila. Es un proceso muy lento pero se da gradualmente cuando la persona envejece y hasta ahora es intratable?. ?Buscamos  desarrollar métodos de detección precoz de la enfermedad y moléculas que les permitan tratarla para evitar la conversión y formación de esos agregados tóxicos?, informó el experto.
Finalmente, la científica Florencia González Lizárraga, del mismo Instituto advirtió que durante todo el proceso de evaluación experimental se trabajó en concentraciones subantibióticas de la doxiciclina, es decir, en concentraciones más pequeñas, ?esto es  un detalle no menor ya que esta droga podría tratar a pacientes con enfermedades neurodegenerativas y con esta dosis mínima, no se generaría resistencia antibiótica?, detalló.
Del equipo también participan de César Ávila por la UNT, Raisman por la Universidad Pierre et Marie Curie de París (Francia); Rosángela Itri y Leandro Barbosa por la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y Claudio Fernández por el Max Planck. (Télam)
Un equipo de investigadores integrado por científicos de Tucumán, Santa Fe, París (Francia) y San Pablo (Brasil) encontró una nueva propiedad en la doxiciclina, un antibiótico que lleva 50 años en el mercado, utilizado para tratar enfermedades como sífilis, malaria o rosácea y ahora será probada en animales para comprobar su efecto en las neuronas, informaron los especialistas.

En Tucumán, el equipo está formado por científicos del Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (Insibio), que depende de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), y del Conicet. En Francia la doctora Rita Raisman, graduada en la UNT, que se desempeña en el hospital Pitié-Salpêtrière de París, colabora con los estudios.

Además parte de las investigaciones se realizan en Brasil y las pruebas con fármacos en la plataforma del Laboratorio Max Planck, de doble dependencia entre la Universidad Nacional de Rosario y el Conicet.

Desde hace más de siete años, este grupo de científicos estudian los  mecanismos protectores de las neuronas contra enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer y en esta oportunidad, analizan los efectos neuroprotectores de la doxiciclina, que es  utilizada comúnmente en el tratamiento de infecciones bacterianas como la neumonía, la enfermedad de Lyme (causada por una bacteria que es trasmitida por la garrapatas), el acné, la enfermedad periodontal, la malaria y la sífilis. 

Rosana Chehín, investigadora del Insibio, contó  que el antibiótico se probó en el laboratorio de Francia donde se pudo percibir cómo se reduce el proceso neuroinflamatorio y detalló  que "se observó que disminuye el pasaje al estado tóxico de las neuronas vinculadas al Parkinson. Actúa sobre una proteína, que es la alfa-sinucleina, para evitar que se vuelva insoluble y por lo tanto tóxica". 

Por su parte, Benjamín Socías,  otro de los investigadores tucumanos, aclaró  está "probado que no es tóxico en humanos" y señaló: "vemos que las personas tratadas con este antibiótico a lo largo de muchos años, tienen menor incidencia de enfermedades neurodegenerativas". 

Luego, explicó que el primer vínculo que tienen con antibiótico y neurodegeneración viene de un estudio de pacientes leprosos. "Aquellos pacientes que  recibían el tratamiento padecían la mitad de las veces enfermedades como Parkinson y el Alzheimer, que aquellos grupos no tratados con la doxiciclina", aclaró.

El grupo de investigación analizó la incorporación de proteínas de tipo amiloide en el cerebro que provocan la formación de agregados que son tóxicos y que terminan matando las neuronas, agregó Socia y precisó: "nos interesa la proteína alfa- sinucleina, que cuando se pasa de un estado normal a uno patológico, se vuelve tóxica para las neuronas y las aniquila. Es un proceso muy lento pero se da gradualmente cuando la persona envejece y hasta ahora es intratable".

"Buscamos  desarrollar métodos de detección precoz de la enfermedad y moléculas que les permitan tratarla para evitar la conversión y formación de esos agregados tóxicos", informó el experto.

Finalmente, la científica Florencia González Lizárraga, del Insibio, advirtió que durante todo el proceso de evaluación experimental se trabajó en concentraciones subantibióticas de la doxiciclina, es decir, en concentraciones más pequeñas, "esto es  un detalle no menor ya que esta droga podría tratar a pacientes con enfermedades neurodegenerativas y con esta dosis mínima, no se generaría resistencia antibiótica", detalló.

Del equipo también participan de César Ávila, por la UNT; Raisman, por la Universidad Pierre et Marie Curie de París (Francia); Rosángela Itri y Leandro Barbosa, por la Universidad de Sao Paulo (Brasil), y Claudio Fernández, por el Max Planck. (Télam)

Comentarios