PODER JUDICIAL

Prieto se jubila tras 32 años en la Justicia

La ex jueza dijo que se va porque está enferma.
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FIGURA JUDICIAL. María del Pilar “Tita” Prieto en un retrato reciente.

Dejó la Justicia penal una de sus magistradas insignes. María del Pilar Prieto es, desde el 4 de noviembre de este mes, una ciudadana común. Después de 32 años de servicios, la ex vocal de la Sala IV de la Cámara Penal de esta capital se jubiló con el beneficio del 82% móvil.

“No se puede ni se debe abusar de la licencia por enfermedad”, explicó Prieto durante una conversación telefónica. La ex magistrada manifestó que su salud le venía jugando malas pasadas y que, por ello, este año había estado ausente del tribunal. “Mis hijos (Fabiola y Sebastián Herrera Prieto) me presionaron para que diese un paso al costado y yo entendí que había llegado la hora de que otros ocuparan mi lugar. La institución no puede quedar vacía”, expresó Prieto, quien ingresó como agente fiscal al Poder Judicial en 1984, por decisión del ex gobernador peronista Fernando Riera (el cargo vacante ha de ser cubierto mediante la sustanciación de un concurso en el Consejo Asesor de la Magistratura). La ex magistrada de 78 años prefirió no hacer más comentarios. “No corresponde”, se excusó.

El perfil alto, la frontalidad y la polémica acompañaron la carrera de Prieto, quien es pionera en la enseñanza de Criminología en la Universidad Nacional de Tucumán. Seguidora de la teoría penalista de Raúl Zaffaroni, “Tita”, como todos le dicen, se mostró siempre crítica respecto de los brotes de “mano dura” que movilizaron a la sociedad como consecuencia de la inseguridad creciente. “Se instaló un clamor represivo que exige penas más fuertes y que se baje la edad para considerar punible al menor. Esto hizo que los políticos, en su afán por responder a la emergencia, den al pueblo lo que pide y no lo que necesita”, opinó en 2004, en pleno auge de los reclamos liderados por Juan Carlos Blumberg. En lugar de apuntar contra los delitos y delincuentes comunes, Prieto llamaba a concentrar los esfuerzos en la prevención, y en la persecución de los criminales de “guantes blancos”: los funcionarios públicos y las empresas contaminantes.

Abundan las anécdotas en la foja de la ex magistrada. En su momento, defendió a Carmen Argibay contra quienes pretendían evitar su ingreso a la Corte Suprema de Justicia de la Nación por haberse definido atea y partidaria de la despenalización del aborto. Varias veces cruzó críticas con Esteban Jerez, ex fiscal anticorrupción, a quien acusó de usar esa unidad para su crecimiento personal. Previamente, el ex fiscal había denunciado a Prieto por estar afiliada al Partido Justicialista, vínculo incompatible con la magistratura.

Perteneciente a la “vieja guardia” que puso en marcha el Código Procesal Penal de 1991, en ese momento el digesto más moderno del país, Prieto participó en la celebración de los juicios orales inaugurales (de agente fiscal pasó a jueza del Crimen y, de allí y luego de la intervención federal, a la Cámara Penal). El destino también la implicó en la que sería la primera permuta de magistrados de la historia del Poder Judicial. El hecho ocurrió el 24 de julio de 2015, luego del estampido de una crisis profunda en la Sala IV que dividió en dos al estrado: Prieto y Wendy Kassar terminaron de un lado de la grieta, y María Balcázar en el otro. En el medio hubo denuncias recíprocas, sumarios, insultos, traslado de personal y hasta llamados a la ambulancia. Por fin la Corte resolvió el conflicto separando a las camaristas enfadadas (Balcázar permutó su lugar con el juez Emilio Páez de la Torre), previa sanción de una ley especial.

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