CRISIS INSTITUCIONAL

Sesionó el Concejo de Yerba Buena y triunfó la contra de Campero

Los ediles Zelaya, Aguirre y Cerúsico son las nuevas autoridades del cuerpo; a la mañana, las cabezas del ApB habían respaldado al intendente
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APRETUJADOS. Roberto Sánchez, Germán Alfaro, Cano, Campero y Domingo Amaya compartieron la mesa principal. la gaceta / foto de Antonio Ferroni

Luego de seis intentos fallidos, el Concejo Deliberante de Yerba Buena resolvió la disputa que le impedía renovar autoridades. Sin publicitar el llamado a sesión, el cuerpo se reunió ayer a la tarde y ungió a dos concejales claramente enfrentados con el intendente Mariano Campero (Acuerdo para el Bicentenario -APB-): el radical Benjamín Zelaya será presidente mientras que el peronista Héctor Aguirre se quedó con la vicepresidencia primera. Lucas Cerúsico, concejal que adhería al jefe municipal, logró la vicepresidencia segunda. No fue tratado el otro asunto pendiente: la toma de posesión del cargo de Rodolfo Aranda, reemplazante de Lisandro Argiró (asumió como jefe de Gabinete municipal).

La formación de la mesa de conducción vacante desde el 28 de octubre resultó posible por la ausencia del concejal macrista Pedro Albornoz Piossek y la decisión de Cerúsico de adherir al sector que cuestiona al intendente de Yerba Buena. Sin uno y otro, y sin Aranda, los aliados de Campero (Javier Jantus, Marcelo Rojas y José Macome) no pudieron hacer nada para evitar el triunfo del grupo de Zelaya, Aguirre, Maximiliano García (hermano del legislador radical Ariel García) y Walter Aráoz.

La situación institucional delicada, donde incluso sobrevoló el rumor de intervención, quedó así descomprimida, pero las desavenencias internas y externas siguen. Horas antes de la sesión, Campero había recibido el apoyo de los líderes del ApB en una rueda de prensa celebrada en la sede municipal, donde José Cano, ministro coordinador del Plan Belgrano, insistió en atribuir al Gobierno provincial la pretensión de desestabilizar al intendente.

Auditar el pasado

Ni bien puso un pie en la vereda del edificio municipal, el funcionario nacional macrista fue interceptado por el ex legislador Federico Romano Norri. A solas, intercambiaron unas palabras que fruncieron el entrecejo del segundo. Luego, ambos ingresaron a la sala que había sido acondicionada para la conferencia de prensa. Esperaron a que llegara otro de los cabecillas del encuentro, Domingo Amaya, secretario de Vivienda de la Nación. Cuando estuvieron todos, el intendente anfitrión disparó: “entendemos que hay una operación de ciertos grupos de poder, que pretenden desprestigiarnos. Eso ha quedado en evidencia. Pero nuestra posición también es clara. Hoy (por ayer) su respaldo nos da contundencia y fortaleza”. Sentado entre Cano y Amaya, Campero les agradeció, así, que estuvieran allí. Luego especificó que “esas operetas” han sido ideadas, principalmente, desde algunos actores de la Legislatura provincial.

Enseguida, Cano tomó los micrófonos. Se dirigió a dos personas,en concreto. A la primera (un archiopositor suyo) le exigió que gaste el dinero que le manda el Gobierno nacional en obras para los tucumanos. A la segunda (el hombre al que fue a respaldar) le arrojó el pedido de que audite qué hizo con los dineros públicos el antecesor en el cargo, el ex intendente Daniel Toledo: “Juan Manzur sigue manejando las finanzas de los tucumanos de manera discrecional. Queremos que la distribución de los recursos a los municipios sea un tema de discusión. También queremos, y se lo digo al intendente -remarcó-, una auditoría. Necesitamos saber qué hizo Toledo con los recursos millonarios que tuvo”.

Sentado a la izquierda de Cano, Campero movió la cabeza en señal de aceptación. Un año atrás, en tiempos en los que asumía en el Gobierno local, había declarado que iba a auditar la gestión toledista. Esas promesas fueron quedando suspendidas en el tiempo.

El propio Cano explicó cómo se pergeñó el encuentro de ayer. Dijo que, días atrás, habían acordado con los presidentes de los partidos que conforman ese bloque político, que iban a reeditar su espacio -textual-.“Como primera actividad, decidimos visitar Yerba Buena”, explicó. “Tucumán es chico y nos conocemos. Lo único que estamos pidiendo aquí es que este municipio tenga lo necesario para cumplir con una gestión. ¡Gestión que es la más endeudada de la provincia! ¡Endeudada por Toledo, por el vicegobernador Osvaldo Jaldo y compañía!”, exclamó.

A su turno, el intendente capitalino, Germán Alfaro, subrayó que estaba ahí para respaldar a Campero y para dejar en claro que es el Gobierno de Manzur el que entorpece el funcionamiento del Concejo de Yerba Buena. “Desde aquí hago un reclamo para que, de una vez por todas, respeten las instituciones. No todo se compra y se vende”, añadió.

El último orador fue Amaya. Y fue, también, el más ofuscado. “¡Tienen la mentalidad de un enano político! ¡Sólo un enano político puede estar pensando en cómo perjudicar a un intendente! ¡Han paralizado un Concejo Deliberante!”, enfatizó.

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