UN SUEÑO INCOMPLETO

La travesía genera caos en Concepción porque está inconclusa y se utiliza mal

La polémica obra de acceso a la ciudad de Concepción debería haberse finalizado en 2012. Faltan señalizaciones imprescindibles, pero la inconducta de la gente también contribuye al desorden peatonal y vehicular y al incremento de los accidentes
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¿UNA SOLUCION O UN DOLOR DE CABEZA? Así está hoy la travesía, finalizada en un 80%, con cuatro carriles, dos trochas centrales y dos colectoras y dos pasarelas peatonales a lo largo de tres kilómetros. la gaceta / fotos de osvaldo ripoll

La travesía urbana de Concepción sobre la ruta 38 sigue dando dolores de cabeza. Primero fueron las reiteradas denuncias por sobre precios, luego las inclemencias climáticas que demoraron la obra, después las demandas por atrasos en los pagos y ahora las auditorías que realiza la nueva administración junto al gobierno nacional.

Después de siete años de iniciado el proyecto (2009) y cuatro años después de la fecha en que debía estar finalizada (2012), la obra sigue inconclusa y con varias deficiencias notorias, según se quejan los vecinos. Estiman que hasta ahora se ha concretado un 80% del total.

“La falta de señalización a lo largo del tramo es un detalle que complica la circulación vehicular. Las pasarelas no son usadas por los peatones y prefieren atravesar la carretera corriendo. Es una inconducta que agrava la situación de caos con la proliferación de los motociclistas que desconocen las reglas de tránsito”, comentó Armando Sotillo, ingeniero civil y usuario frecuente de la travesía.

Este proyecto es una de las obras urbanísticas más ambiciosas encaradas por la administración del ahora legislador Osvaldo Morelli. A medida que los trabajos de la constructora Green S.A. se fueron cristalizando, la ciudad fue cambiando su fisonomía, más moderna.

Consta de una doble trocha principal de tres kilómetros (que se extiende desde el puente del río Gastona, al norte, hasta el empalme con la ruta nacional 65, al sur), dos colectoras laterales, una iluminación Led, pasarelas en dos cruces de mayor tránsito, cinco complejos semaforizados y extensos sistemas de desagües. De los $ 45 millones originales, el presupuesto financiado por el gobierno nacional alcanzó los $150 millones.

Más complicaciones

Mientras el intendente Roberto Sánchez trata de definir aspectos administrativos controvertidos de la obra, a través de una auditoría, para luego gestionar su culminación, la travesía inconclusa acumula conflictos de tránsito y otros imprevistos que la han convertido en un verdadero caos.

“Las colectoras carecen de señalizaciones y el foráneo desconoce el sentido de la circulación. Esos derivadores se transformaron además en lugares de estacionamiento de camiones y de servicios de lavaderos callejeros”, observó Sotillo.

Enrique Suárez, del barrio Primero de Mayo, tiene 70 años y explicó porqué prefiere cruzar caminando la ruta. Dijo que las pasarelas son elevadas y que se transformaron en refugio de ladrones y en baño para algunos linyeras. “Para mi es una pesadilla subir por esos pasos aunque te brindan seguridad. Tendría que estar yo en mejores condiciones físicas y además debería haber cámaras de seguridad. Por algo casi nadie las usas” añadió.

“La obra de la travesía es muy linda, pero uno tiene la sensación de que el tránsito se hizo más complicado porque es impresionante la cantidad de motos que pasan de un lado al otro sin mirar los semáforos” advirtió el vecino Carlos Maldonado. “Me parece que a lo largo de la avenida hacen falta mayores controles de la municipalidad”, agregó.

Lo que falta terminar

“Entre lo que resta hacer figuran algunos tramos de los desagües y la colocación de cartelerías”, dijo el secretario de Gobierno de Concepción, Julio César Herrera. “La empresa nos está reclamando $ 33 millones por demoras en el pago de certificados. Esa demanda la elevamos a consideración de la Nación. También recibimos dinero de Vialidad para pagar certificados que desconocemos si corresponden. De ahí la auditoría pedida”, añadió. “No podemos comprometernos con pagos de trabajos que no sabemos si fueron ejecutados”, insistió. “Nuestro afán es que se concluya todo lo que quedó sin hacer, incluida la iluminación del tramo de la avenida que conduce hasta el acceso a la nueva traza de la ruta 38. Pero antes queremos que las cosas queden bien claras”, advirtió.

Así las cosas, la moderna travesía urbana carga con problemas que nacen de un proyecto nunca inaugurado, por inconcluso, la falta de control y la pésima conducta de motociclistas y otros usuarios de la carretera.