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Parques sin basura, luego del Día del Estudiante

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LA GACETA

Los tres parques de la ciudad suelen temblar cada vez que se acercan celebraciones masivas. Con frecuencia son víctimas de depredaciones y luego de las festividades se convierten en un cementerio de basura, por lo menos, durante unas horas, hasta que los empleados municipales les devuelven la decencia del verde. En estos casos, la costumbre es trabajar sobre el hecho consumado, pero en esta oportunidad, se cambió de estrategia y se buscó prevenir con educación. Los lugares elegidos en el Día del Estudiantes fueron los parques 9 de Julio y Avellaneda.

En este último, miembros del Consorcio Metropolitano de Residuos (CMR) y las organizaciones no gubernamentales Sustentarnos y JCI organizaron acciones para que este parque quedara limpio, después del festejo. Dispersaron plásticos, cartón y otros materiales secos y reciclables para que los chicos, a modo de juego, los recogieran, los clasificaran y los depositaran en los contenedores correspondientes. Por la tarde, pusieron en práctica el “ecocanje”, consistente en recibir residuos secos y limpios y entregar a cambio plantas y bolsas ecológicas. “Estamos convencidos de que los chicos son la gota que horada la piedra: ellos llevan el mensaje del cuidado del ambiente a las casas”, dijo una dirigente del CMR.

En el parque 9 de Julio, tuvo lugar un festival de música. El conductor instó permanentemente a los chicos a preservar la limpieza. Estos participaron de sorteos y de actividades deportivas coordinadas por la Dirección de Deportes, que controló que no se consumieran bebidas alcohólicas en el predio. El Programa Universitario para el Estudio de las Adicciones instaló con móvil, en el que a través de gafas y juegos, se anoticiaba sobre los efectos perniciosos de la ingesta excesiva de alcohol.

La estrategia de la Dirección de Espacios Verdes consistió en que sus empleados levantaran los residuos, mientras los jóvenes festejaran, pero no hubo una campaña de concientización. Se instalaron contenedores para depositar los desechos orgánicos y los reciclables. “El objetivo es que la gente cuide un poco más la limpieza. Estamos levantando los papeles, las botellas y toda la basura, pero en realidad no hay mucho como suele haber para el Día del Niño. También pusieron muchos cestos, pero igual la gente no suele cuidar”, dijo una empleada de Espacios Verdes. Tanto en uno como en otro parque, el resultado fue positivo, estos quedaron limpios luego de la celebración, y el mérito es de los organizadores y de los jóvenes.

La creatividad es una buena herramienta para llegar a buen puerto. En el caso del parque Avellaneda, mediante juegos se buscó que los jóvenes comprendieran la importancia de conservar la higiene en los espacios públicos. En la segunda instancia, la Municipalidad optó por hacer su labor en simultáneo al festejo y no al día siguiente.

En algunas ocasiones hemos sugerido que en estas fechas o los domingos, cuando la gente se vuelca masivamente a los parques, grupos de voluntarios o patrullas municipales podrían recorrer los paseos concientizando in situ a las familias sobre la importancia de mantener la limpieza y cuidar el paseo. Pero el punto de partida está en la educación, si desde la escuela se inculcaran los principios básicos de convivencia cívica, posiblemente la basura dejaría de ser una marca registrada de los tucumanos. Con imaginación, determinación y educación se pueden erradicar los hábitos insalubres.