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Se necesitan $ 12.489 para evitar la pobreza

El organismo oficial volvió a calcular el valor de la canasta básica total y alimentaria para una familia tipo en la Argentina Para no ser considerado indigente, el límite de ingresos mensuales fue proyectado en $ 5.175 mensuales. Lo que viene
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COMPRAS MÁS SELECTIVAS. Durante la primera mitad del año, el aumento sostenido de precios provocó una caída en el poder adquisitivo del salario. REUTERS (archivo)

Una familia tipo -compuesta por dos personas adultas y dos niños de entre 6 y 8 años de edad- necesitó en agosto contar con ingresos por $ 12.489,37 para poder adquirir la Canasta Básica Total (CBT) -compuesta por alimentos, indumentaria y servicios básicos-, para no no caer por debajo de la línea de pobreza, informó ayer el Instituto Nacional de Estadpistica y Censos (Indec).

Ese mismo núcleo familiar requirió de $5.175,92 para acceder a la Canasta Básica Alimentaria, es decir, la cantidad mínima de alimentos, para no caer debajo de la linea de indigencia.

Con estos datos, el Indec reanudo la difusión de los valores de las canastas, que se había interrumpido a mediados del 2013 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, lo que determinó que no se difundieran los índices de pobreza y de indigencia durante los años 2014 y 2015. Ahora el Indec volvió a hacer el cálculo para un grupo familiar tipo compuesto por un hombre de 35 años, una mujer de 31, un niño de 6 y una niña de 8 años. Desde abril, cuando comenzó la medición de los precios el Indec, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 10,6% y la Canasta Básica Total, 10,3%.

Para el próximo miércoles está previsto que el Indec difunda los niveles de pobreza e indigencia en todo el país. En la última oportunidad en la que dio datos de este indicador, a mediados de 2013, solo el 4,7% de los argentinos era considerado pobre, y entre ellos, el 1,4% era indigente.

Desde el sector privado, los últimos datos aportados por el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), a fines de 2015, dieron cuenta que la pobreza alcanza al 29% de la población entre los cuales; 5,3% están en la indigencia, consignó la agencia estatal Télam.

De manera paralela, el 54% de los habitantes tenían problemas de empleo, entre los cuales, el 9,4% (casi dos millones) se encontraban desocupados, “lejos del 5,4% que decía el Indec”, criticó Agustín Salvia, director del Observatorio, quien aseveró que “la falta de estadísticas oficiales confiables desde 2007 en adelante privó al Estado de la posibilidad de buscar soluciones estratégicas”. El martes pasado, el presidente Mauricio Macri aseguró ante la Asamblea General de las Naciones Unidas -en nueva York- que “en Argentina nos hemos planteado avanzar hacia ‘pobreza cero’, esto es lograr un país con igualdad de oportunidades donde nuestros hijos puedan ser protagonistas de su futuro. Un país como el nuestro, que es una potencia productora de alimentos, no puede aceptar que hayas personas pasando hambre”.

Ese mismo día, la Dirección de Estadística de la Ciudad de Buenos Aires informó que una pareja, propietaria de una vivienda, y con dos hijos de entre 6 y 9 años, requirió en agosto contar con ingresos por $ 12.900 por mes para comprar alimentos, indumentaria, y los bienes y servicios indispensables, para no caer debajo de la línea de pobreza. Además, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ese mismo grupo familiar requirió de $ 6.533 para comprar el alimento básico y no caer por debajo de la línea de indigencia.

ANALISIS

Cuando el realismo sepulta al relato

Marcelo Aguaysol - LA GACETA

La realidad sepultó al relato de un plumazo. El nivel de pobreza en la Argentina está lejos del 4,7% que alguna vez (en 2013) midió el Indec, pero muy cerca a los valores que sostiene la Iglesia. Según la Universidad Católica Argentina (UCA), el flagelo social afecta al 32,6% de la sociedad argentina, es decir, unos 13 millones de personas. Esa es la tarifa que debe pagar un país que aún no puede salir del ciclo recesivo, pero sí vislumbra que el fantasma de la inflación dejará de acechar los bolsillos de los asalariados. Aún así, los casi $ 12.500 mensuales que necesita una familia tipo en el país para no caer en la pobreza, es una vara demasiado elevada. Equivale casi a dos salarios mínimos, vital y móviles (que a partir de este mes fue fijado en $ 7.560) y, además, supera al salario neto (de bolsillo) que percibe un trabajador privado registrado en el norte argentino. Si ese trabajador es el sostén económico familiar, la nueva medición del Indec le anotició que a partir de ahora es pobre.

En el caso particular de Tucumán, hasta el primer trimestre del año, la remuneración neta de un empleado privado en blanco fue calculada en $ 10.400 promedio, por debajo de la media de un sueldo estatal. Con el realismo del dinero que se requiere para subsistir, la pobreza se sitúa a la vuelta de la esquina. En una semana, el Indec revelará los datos tras tres años de silencio del Gobierno. Es posible que el índice de pobreza ronde el 27%. Y, si ese indicador se replicara en el principal aglomerado urbano de Tucumán, podríamos decir que 237.000 coprovincianos no podrían pasar el umbral de la pobreza. Todo un estigma.

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