BRUNO GELBER

Un concierto ardiente de Brahms en el San Martín

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Esta noche vuelve a ocupar su espacio natural, frente al Steinway que él sugirió que comprara la Provincia hace 11 septiembres, cuando se rompió el maltrecho Baldwin del teatro San Martín. Esta vez ofrecerá el Concierto N° 1 de Brahms, cuya versión fue elegida por La Tribune des critiques de Radio France como la mejor de la historia de la música. Ese solo motivo echa por tierra todo comentario acerca de si está bien o no que Gelber sea número habitual del Septiembre Musical. El maestro recibió a los medios tucumanos en la habitación del hotel donde se hospeda, como siempre, en un alto de su estudio, frente al teclado.

- ¿Qué ha pasado todos estos años con el Concierto de Brahms en su interpretación?

- Ha pasado la vida; he hecho 400 versiones por lo menos. La acabo de escuchar grabada, porque la toqué en Buenos Aires hace poco, y me gustó. No está ni una gota menos ardiente ni apasionada, a pesar de los años.

- ¿Cómo lo describiría?

- Brahms se había enamorado locamente de Clara Schumann (en esos tiempos también había situaciones complicadas, se ríe). Es un concierto ardiente, lleno de amor, de pasión y sensualidad expresada de una manera maravillosa, que merece ser escuchado, no tocarlo mal. Con este concierto comencé en todas partes del mundo.

- Usted ya ha tocado dirigido por Boggiano.

- En Buenos Aires, dos veces. Es un director excelente. Vive en Viena; es muy estudioso. Esta es la primera vez que toco Brahms con su dirección.

En abril, otra grabación de Gelber fue elegida como mejor: la de la Sonata para piano Claro de Luna, de Beethoven, de 1987. El registro compitió con pesos pesados del piano como Wilhelm Kempff, Stephen Kovacevich, Claudio Arrau y Alfred Brendel. Sobre la interpretación de Gelber, La tribune dijo: “es la versión para llevarse a una isla desierta”.