Un susto y después fiesta

Un susto y después fiesta

Un Atlético deslucido supo resolver sus propias dudas

DESAHOGO. Acosta revolea la camiseta del “Decano”, tras marcar el 2-1 parcial. Fue importante ayer el volante. La Gaceta / Foto de Franco Vera  DESAHOGO. Acosta revolea la camiseta del “Decano”, tras marcar el 2-1 parcial. Fue importante ayer el volante. La Gaceta / Foto de Franco Vera
Si el 3-1 de Atlético sobre Defensa y Justicia fuera sometido a una autopsia, el forense resolvería lo que el resultado no dice. Los tres puntos quedaron en el Monumental porque el “Decano” encontró en sus relevos la cuota de aire fresco que sus titulares no supieron darle al equipo cuando el partido estuvo a su favor, y no tanto.

Esa es una verdad. La otra apunta a que fue Atlético el que especuló cuando no debió hacerlo. Quizás no fue su culpa. Quizás en parte tuvo que ver la visita, parada con un dibujo 5-3-2. El “Halcón” fue un bloque de adamantium, de a ratos, y el “Decano”, un aspirante sin horas de vuelo como para pilotear un Boeing 757.

Pero como en toda historia vinculada al fútbol, un error abrió el camino de un nuevo capítulo de aventuras. Pasó justo cuando un aburridísimo primer tiempo se despedía en tablas. Lucas Villalba lanzó a Leandro González y Damián Martínez (vio la roja por doble amarilla) lo bajó. Penal. Y gol del cantante de Simoca, el número 100 de su rica historia de amor con Atlético. Al vestuario.

A decir verdad, el gol de Luis Rodríguez fue lo único destacado de esos 45’ iniciales en los que apenas se vio una estirada de Cristian Lucchetti y una tapada Pablo Santillo. Atlético y Defensa eran pura intención pero cero ejecución.

El gol supuso ser el envión para que el dueño de casa liquidara a un rival jugado a medias por el resultado. Sin embargo, la cosa se dio al revés. Las contras no surtían éxito y el “Halcón”, como quien espera el momento ideal para tomar a su presa, apeló a la paciencia, después de estrellar una bomba de Fabián Bordagaray en el travesaño. Llegó un acierto magistral de un Rafael Delgado que ejecutó un tiro libre casi en paralelo al arco de Lucchetti con muchísima rosca. Golazo, al ángulo derecho y lejano. Baldazo de agua fría.

En vez de cuidar la cosecha, Defensa fue por más. Se equivocó, porque le dio lugar al dueño de casa a torcer el resultado. La estrategia de matar la intención del enemigo con contraataques furiosos comenzó a resultarle al “Decano”.

De una falta durísima a Cristian Menéndez, que continuó viva por ley de ventaja, y de un gran pase de González a Guillermo Acosta, llegó una bella definición cruzada de “BB”, para el 2-1. Justicia.

Lo que siguió fue un cúmulo de intentos fallidos de ambos lados. González se perdió un gol increíble estando solo frente al arco y ello le dio una cuota de mayor dramatismo al cierre. Para fortuna de los hinchas, Fernando Zampedri, en complicidad con Santillo y el aporte de Govea, apagó la tensión con el 3-1. Y comenzó la fiesta.

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