La complejidad de una doble articulación identitaria

15 Mar 2016 2

CARMEN PERILLI 

Doctora en Letras e investigadora del CONICET. Profesora Literatura Hispanoamericana en la facultad de filosofía y letras de la unt.


En 1492 se abrió un ciclo de conquistas y contra conquistas, donde la lengua fue central. Nuestras naciones criollas se preguntaron por la lengua. La relación con España se restauró cuando se inició la lucha con EE. UU. Los modernistas, aún desde “las entrañas del monstruo” como José Martí acudieron a la tradición hispánica para enfrentar al imperio que pretendía devorarnos. Desde entonces se establece una relación de fascinación y rechazo, presente en Rubén Darío que advierte sobre el posible triunfo del formidable Calibán. En el mundo del siglo XXI los hombres atraviesan muros; desde los mojados hasta los balseros, todos llevan la mochila de la lengua y la cultura, lo que abre una contienda que llega a postular el de “choque de civilizaciones” (Huntington) dentro de una nación imperial. En Borderlands la chicana Gloria Anzaldúa reivindica la tradición mestiza de los migrantes. “unos cuantos años o siglos/la Raza se levantará, lengua intacta / cargando lo mejor de todas las culturas”. Debemos advertir que la lengua nueva carga antiguas memorias que no son las de España sino las de América. En ese sentido los cubano-americanos, mexicano-americanos, dominicano-mexicanos, peruano-americanos modulan no solo un idioma sino culturas e historias: Junot Díaz, Daniel Alarcón; Cristina García, Julia Álvarez, etc. La traducción está mediando los diálogos. Juego de espejos, pero juego de espejos rotos, en la imagen poética de Octavio Paz implica una compleja “doble articulación” identitaria en la que se debe eliminar la pretensión de toda homogeneidad.

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