La batuta de Kurt Masur hace silencio

Bach, Mendelssohn, Brahms y Beethoven eran sus pasiones. En los 90 tocó en el Colón con la Filarmónica de Nueva York.

20 Dic 2015
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EN EL PODIO. Último concierto al frente de la Filarmónica de Nueva York. LA GACETA ARCHIVO.

Kurt Masur, el director musical emérito de la Filarmónica de Nueva York, que acreditó la transformación de un conjunto hosco y mediocre en una orquesta de renombre luminoso, murió en Greenwich, Connecticut. Tenía 88 años”. Traducción textual del copete de la crónica de The New York Times de ayer que da cuenta de la consideración hacia el director alemán, uno de los más importantes de los últimos tiempos.

Masur sufría desde hace varios años de mal de Parkinson, informó El Mundo. Nació en 1927 en Brieg, y estudió piano, composición y dirección en Leipzig.

En Alemania era una figura emblemática, y su nombre siempre estará ligado no sólo a la música sino también a la lucha por la democracia y la libertad desde la extinta República Democrática Alemana. Él fue uno de los seis firmantes del llamamiento a la “No a la violencia” durante las protestas contra el régimen comunista que, luego, dieron paso a la unificación alemana.

Fue director principal de las Filarmónicas de Dresde y de Leipzig. En 1991 tomó la batuta de la orquesta de Nueva York, tras Zubin Mehta, y una década después casi en paralelo fue director principal de la Orquesta Filarmónica de Londres y director titular de la Orquesta Nacional de Francia (ONF) .

La Nación consigna que en los 90 dio varios conciertos en Argentina. En una década visitó Buenos Aires al menos tres veces con la Orquesta de Nueva York, para los ciclos del Mozarteum Argentino, en el Teatro Colón. El diario francés Liberation recuerda que en abril de 2012, siendo director honorario de la ONF, se cayó del podio mientras dirigía en el Théâtre des Champs Elysées, y se fracturó el omóplato.

En 1991 dijo en una entrevista a The Times: “No quiero ser llamado una maravilla. La maravilla es la música”.

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