Un dúo que es más que el aporte individual de cada uno

Orellana/Lucca recorre la región para presentar en forma artesanal su último disco doble, “Hermanos”, una síntesis de 16 años de unión

16 Dic 2015
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IDENTIDAD. Manuel Orellana y Rodolfo Lucca se inspiran para sus trabajos en autores santiagueños clásicos. la gaceta / foto de jorge olmos sgrosso

Hace 16 años dejaron la individualidad para pasar a ser un dúo inseparable, demostración de que lo colectivo es más que el aporte de cada uno. Desde entonces, Manuel Orellana y Rodolfo Lucca olvidaron sus nombres y se quedaron sólo con los apellidos. El colmo de esa fusión es que acostumbraron a que se les pregunte quién es quién.

Nada tiene de casual que la última producción de los santiagueños Orellana/Lucca se llame “Hermanos”, y que sean dos discos. De gira por la región para presentar este trabajo, los folcloristas prometen volver a principios de 2016 para compartirlo ya en un recital. “Esta es una producción independiente y artesanal, porque es difícil sentarse a esperar que lo lleve una discográfica a todos los medios. Nosotros apostamos al intercambio entre quienes difunden y quienes necesitan ser difundidos. Preferimos hacerlo nosotros, golpear puertas y aprovechar las redes sociales para difundirlo, lo que nos garantiza una gran circulación. Hoy es la forma más directa de llegar a la gente”, le dice Orellana a LA GACETA, en su paso por la redacción.

Lucca agrega que es una constante del dúo insumir tiempo en esta labor y que estar conectados en Internet forma parte de su estrategia. “Antes una persona ponía un CD, pero hoy todos los jóvenes están en la computadora, más allá de que haya algunos a los que les gusta escuchar vinilo”, comenta.

El rango generacional de quienes los siguen no les preocupa. “Es muy variado; nos escuchan muchos jóvenes, pero también gente grande”, explica Lucca, a lo cual Orellana agrega: “nosotros cantamos para todas las edades, tanto en el espectáculo como en el disco, porque está abierto a los distintos gustos”. Reconoce, sin embargo, que hay algunas señales fuera de lo tradicional, como “temas nuevos con guitarra eléctrica y toques medio rockeros, pero junto con una zamba clásica con violín y al lado de ritmos del litoral”.

Con sus hijos

Una forma de testear material antes de presentarlo a público es con sus propios hijos, que van de cuatro a 13 años, y entre las canciones que más les gusta está “Llueve”, compuesta por ambos.

“Me gusta imaginar lo que provoca una canción, pero no pienso en si le va a gustar o no a la gente sino que me baso en las elecciones nuestras -sostiene Orellana-. Somos los sonidos nuevos, pero nos referenciamos en todo el folclore de Santiago del Estero, en lo que nos dejaron Jacinto Piedra, Sixto Palavecino, Carlos y Peteco Carabajal, Pablo Trullenque y Horacio Banegas, entre otros”.

Según Lucca, sus composiciones respetan “las vivencias, la idiosincracia, las costumbres, la manera de escribir y de contar las historias de los santiagueños, todo lo que lo diferencia de otros lugares, porque en mi provincia al folclore se lo compone desde lo profundo”. “Hay muchos festivales con los que no tenemos contacto ni nos llaman, quizás no nos conozcan o no entremos en la mentalidad del empresario que lo organiza, que prefiere gastar todo en grandes grupos o depende mucho de los subsidios del Estado o de una afinidad política”, añade.

Orellana aclara que el folclore tiene etapas y que por momentos deja de estar de moda y cae en popularidad. “Pero nuestro presente nos tiene contentos y siempre aparece un lugar nuevo para cantar”, cierra Lucca, en una nueva demostración de la unión alcanzada entre los dos.

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